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Plegarias entre andamios

Colas 'kilométricas' para abrazar ayer al Apóstol, una estampa que se repite a diario en verano // A pesar de las obras, sigue siendo con diferencia el monumento más visitado de la ciudad // El deán señala que, aunque se celebran en otras iglesias, las misas mantienen la afluencia

Cientos de personas abarrotaron ayer la Catedral, llena de andamios por las obras.  - FOTO: Fernando Blanco
Cientos de personas abarrotaron ayer la Catedral, llena de andamios por las obras. - FOTO: Fernando Blanco

ARTURO REBOYRAS   | 18.08.2019 
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Muchos, algunos llegados desde los lugares más recónditos, aseguran llevarse un pequeño chasco cuando al entrar en la Catedral se la encuentran repleta de andamios. Es una de las consecuencias de las obras de rehabilitación del santuario, como también lo es el traslado del culto a otros templos de la ciudad durante este año. No obstante, a pesar de que la maquinaria está ya en marcha y los operarios no paran de un lado para otro, el interior de la seo no ha perdido de momento el clima de espiritualidad que la caracteriza.

"Las obras generan una gran expectación entre los peregrinos y turistas, que preguntan cuánto tiempo durarán los trabajos y cuándo podrán volver para ver el templo restaurado", explica en conversaciones con EL CORREO el presidente del Cabildo, Segundo Pérez, antes de apuntar que la Catedral "sigue recibiendo todos los días muchísimas visitas, y desde hace semanas se ha experimentado una subida considerable".

Las colas para abrazar al Apóstol y para contemplar la tumba del Zebedeo daban ayer la vuelta a la girola. Y así cada día. En la cripta, oran los fieles apiñados ante los restos mortales de Santiago, mientras se puede oír el crujir del inmenso esqueleto de hierros que ocupa buena parte de las naves y la Capilla Mayor. Por otro lado, en los lampadarios situados junta a la rejería del presbiterio no cabe ni una velita. Allí se percibe el calor de las lámparas, que sustituye estos meses de obras el que desprende el Botafumeiro.

En cuanto a las misas habituales que convoca el Cabildo, ahora se están celebrando en otras iglesias compostelanas. La del Peregrino, que tiene lugar todos los días a las doce del mediodía, la acoge desde enero la iglesia conventual de San Francisco. Al respecto, señala el deán que "para nada se ha notado una bajada de la asistencia", a pesar del traslado del culto a otros oratorios. En este sentido, detalla que la Misa del Peregrino cuenta con las cifras habituales de la temporada alta. Apunta que este año se está experimentando, además, un aumento de los peregrinos y esto se nota en la asistencia a los cultos.

Los confesionarios también están funcionando a pleno rendimiento en San Francisco. Comenta que ya en la Oficina de Acogida al Peregrino de Carretas, a donde este viernes llegaron nada menos que 2.490 caminantes, se informa de las modificaciones de las ceremonias y se les desvía a los diferentes templos: tanto a San Francisco para la solemne eucaristía jacobea como a otras iglesias donde se organizan liturgias por idiomas: en el propio centro de Carretas se celebra a diario la misa en francés (8.30 h) e inglés (9.30 h); y en San Fiz en alemán (8.00 h), polaco (9.30 h) e italiano (10.30 horas).

Santa María Salomé también ha cobrado un gran protagonismo esta temporada. Acoge hasta cuatro cultos de la Catedral cada jornada. Los fieles que participan en estas misas suelen ser principalmente los compostelanos que acudían a diario a la seo metropolitana. "Están contentos. Alguna gente mayor incluso dice que les gusta más Santa Salomé que la Catedral porque allí no tienen que subir escaleras", comenta el deán, a la vez que revela que las obras también están permitiendo al Cabildo darse un pequeño descanso previo al Año Santo. "Con la Catedral sin actividad tenemos algo menos de trabajo, pero poco menos", concluye.

Segundo Pérez

DEÁN DE LA CATEDRAL

"Las obras generan una gran expectación entre los visitantes: preguntan cuándo acabarán para venir de nuevo a Santiago"