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El Correo Gallego

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Semana clave para la gobernabilidad

08.07.2019 
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SE CUMPLEN HOY exactamente 71 días desde que los españoles acudieron a las urnas para renovar las Cortes, 125 jornadas desde que se publicó la convocatoria electoral en el Boletín Oficial del Estado. Y aquí estamos, sin nuevo Gobierno todavía y, lo que es peor, sin que se vislumbre el camino que ponga fin a la interinidad y la inestabilidad en la que está España desde ya no se sabe cuándo. Trágicamente, asistimos hasta ahora al teatrillo de unos líderes políticos enredados en liortas y con una venda en los ojos que les impide ver más allá de las estrategias partidistas y los caprichos personales, incapaces de actuar con la responsabilidad de Estado que se les presupone y, mucho menos, de anteponer a cualquier otra cosa el interés en resolver los problemas que azotan en el día a día a Juan Pueblo. El presidente (en funciones) del Ejecutivo, Pedro Sánchez, se reunirá mañana con el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias,  en sesión matutina. Y ya por la tarde lo hará con el secretario general del PP, Pablo Casado, para intentar buscar vías de desatoramiento a la investidura del socialista.

Albert Rivera no estará ni se le espera en esta nueva ronda de contactos porque -erradamente, creemos- así lo ha decidido él. ¿Escuchan su silencio?  ¿O escuchan el ruido interno de un partido al que es fácil imaginar en el diván del psicoanálisis, que llegó para acabar con el bipartidismo, ni a la derecha ni a la izquierda, pero que ahora no se sienta ni a hablar con quien legítimamente tiene la responsabilidad de intentar formar Gobierno? Claro que el líder de la formación naranja, presionado por tierra, mar y aire para que cambie el no es no por la abstención, está en todo su derecho a mantenerse firme, convencido como está de que Sánchez será investido presidente con la venia de Unidas Podemos y los independentistas. Eso no lo exime, sin embargo, de la responsabilidad de acudir a la cita con el líder del PSOE.

Así las cosas, será ésta otra semana clave para desenmarañar la situación política y para que los líderes de los grandes partidos políticos demuestren que están a la altura y, al fin, que no hacen oídos sordos a lo que los ciudadanos han dicho en las urnas: hablen y negocien ustedes, que los tiempos de las mayorías absolutas han pasado a mejor vida. Será eso o el peor escenario posible: volver a celebrar elecciones el 10 de noviembre. ¿A alguien le extraña, ante semejante panorama, que los políticos se hayan convertido en el segundo problema que más preocupa a los españoles?