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Rafael Domenech Vilariño, Responsable de Análisis Económico de BBVA Research

"El Xacobeo aportará dos o tres décimas extra al PIB de Galicia y el paro puede bajar del 10 %"

{ São Paulo, 1962 } Esta semana Compostela se convirtió en la capital española de la política financiera gracias a las jornadas que, organizadas por el BBVA, atrajeron a responsables de todas las comunidades autónomas. Plato fuerte fue sin duda la presencia de este economista de cabecera, referente internacional, con el que aprovechamos para analizar lo que nos está ocurriendo y lo que nos espera. En la conversación surge su segundo apellido, oriundo de Melide, de donde era su madre.

Rafael Domenech Vilariño en el compostelano hotel NH Obradoiro
Rafael Domenech Vilariño en el compostelano hotel NH Obradoiro

SANTI RIVEIRO SANTIAGO   | 18.11.2019 
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Han pasado las elecciones del 10-N. ¿Y ahora qué?

En el mundo económico si hay una condición clave para que empresas, hogares, particulares e incluso administraciones puedan tomar decisiones apropiadas en horizontes temporales relativamente largos, como la inversión en una nueva cadena de producción, la contratación de trabajadores, en un hogar la compra de una vivienda o en un gobierno la construcción de colegios o de un nuevo hospital, es la certidumbre de lo que va a pasar. Es clave.

¿Qué nos afecta más, la inestabilidad interna o externa?

El entorno económico exterior cada vez es más importante por la globalización y digitalización, pero también las condiciones domésticas del país ayudan mucho a que el crecimiento sea más intenso y sostenible en el tiempo.

¿Cómo afrontamos como país la desaceleración que ya nos afecta?

España tiene todavía una serie de vulnerabilidades importantes, pero incluso en el caso de que la desaceleración que vivimos a nivel internacional continuara o fuese a más, que no es nuestro escenario pues vemos que se ha detenido, la economía española está mejor preparada que en el 2007-2008.

¿Qué datos les llevan a alejarnos de peores escenarios?

Con todas las cautelas lo hemos visto con el dato del crecimiento del tercer trimestre en Alemania, del 0,1 %, con el cual se evita la recesión. Es una buena señal en esa dirección, el crecimiento se va a mantener a la velocidad de crucero que estamos viendo.

¿Qué vulnerabilidades ve?

Una es la tasa de desempleo, que sigue siendo muy elevada y socialmente inaceptable, por lo que se requieren muchas medidas para seguir trabajando en su reducción. Otra el elevado endeudamiento de las administraciones públicas. Un reto adicional es el envejecimiento de la población, que presiona al alza el gasto en partidas como las pensiones, sanidad y dependencia. Dos de esas tres áreas son de responsabilidad autonómica, y hablamos mucho de ello estas jornadas.

¿Y cuál es el camino para tratar de atajar esas disfunciones?

Para mercado de trabajo, pensiones, sanidad, financiación autonómica y otros ámbitos, con variables detrás como la educación y la calidad de nuestras instituciones, hacen falta pactos de Estado. Es bueno que los políticos trabajen en esta dirección y en la necesidad de proporcionar un entorno de certidumbre.

Pero tras el anuncio de preacuerdo entre PSOE y Podemos se nos hundieron los mercados...

Algunos, otros no. El de valores es uno de ellos. Pero es muy pronto y sería poco prudente sacar conclusiones rápidas de lo que estamos viendo, para bien o para mal. Hay que esperar. En los movimientos a corto plazo puede haber mucho ruido y sobrerreaciones de los agentes económicos, o al contrario, reacciones que se acumulan y se dan al cabo de semanas o meses. Aquí hay que ir monitorizando lo que va pasando en los mercados, con la evolución bursátil y de la prima de riesgo.

Ustedes han rebajado sus previsiones económicas para España.

Hemos asistido en los últimos años a una desaceleración que no es nueva, ha sido gradual. En 2015 hubo trimestres que crecíamos a tasas anualizadas por encima del 4 %, y ahora llevamos dos seguidos, el segundo y el tercero, creciendo al 1,6 %. Cuando hablamos de estabilización nosotros lo que hacemos es mantener ese mismo ritmo, lo que lleva a que nuestras previsiones de crecimiento para 2020 de ese mismo 1,6 %.

¿No dijo la ministra en funciones Nadia Calviño que no se bajaría este año del 2 %?

Ya estamos por debajo del 2 %. Lo cual no quita que en el conjunto de 2019 podamos crecer de promedio cerca del 2 %, un 1,9 ó 2.

¿Le parece mucho o poco?

No está mal. Es un crecimiento que esta cerca de nuestro crecimiento potencial, que duplica el que esperamos para la eurozona y que nos permite seguir creando empleo. Ese es el vaso medio lleno. El medio vacío es que tenemos una tasa de desempleo del 14,4 % desestacionalizada con datos del tercer trimestre, necesitamos cuanto más crecimiento y a tasas más elevadas, mejor, para que esa reducción sea intensa, rápida y continuada en el tiempo. Ahora disminuye y podría situarse una o dos décimas por debajo del 13,5 % en 2020. Baja... no lo suficiente

Vale. ¿Y si metemos el déficit?

Es un poco un sudoku, y la única manera de resolverlo es con mayor crecimiento. La consolidación fiscal continuaría y disminuiría el déficit público, pero no lo suficiente para cumplir con el objetivo. De nuevo el vaso medio lleno, mejora, y vacío, pero no lo suficiente para salir de la zona de peligro.

¿Cómo ven a Galicia?

Desde 2000 el crecimiento de la comunidad se ha visto muy beneficiado por la mejora de la productividad, que es la mejor receta para el crecimiento a largo plazo, lo que nos permite aumentar renta per cápita, salarios y, por lo tanto, el bienestar social. La brecha que hace dos décadas era de 23 puntos con la renta española, ahora se ha reducido a menos de la mitad, a diez. Y todo apunta a que va a seguir cayendo. Eso muestra una fortaleza adicional de Galicia frente a otras autonomías. Como en materia de paro, nuestras previsiones apuntan a que el año próximo podría estar distanciada en tres puntos, en el entorno del 10,5 %. Otra vulnerabilidad que es sensiblemente menor.

¿Y en materia de deuda?

Es el tercer diferencial positivo. Los datos del Banco de España indican que en Galicia está ligeramente sobre el 18 %, seis puntos por debajo de la media autonómica y, tras Canarias y Madrid, la tercera menor del régimen común.

Pero en PIB en 2018 crecíamos al 2,8 %, tres décimas más que el Estado, en cambio ahora...

Ahora ligeramente por debajo.

¿Muy abajo?

Nuestras previsiones apuntan a que se crecerá este año ligeramente por encima del uno y medio, lo mismo que el próximo. Pero la comparación de Galicia con otras autonomías no puede hacerse en términos de PIB por la distinta dinámica demográfica. La comunidad gallega pierde población, mientras en el resto de España vemos que aumenta, gracias sobre todo a la entrada de inmigrantes.

¿Podemos fiar cierta mejoría al fecto Xacobeo, al Año Santo 2021?

Habrá que ver como influye a partir del año que viene este acontecimiento coyuntural y específico.Puede aportar dos ó tres décimas extra al PIB en 2021, aunque parte podría adelantarse y empezar a notarse ya en su preparación, a finales del próximo año.

¿Y podremos conseguir entonces reducir el paro del 10 %?

A estos ritmos de crecimiento Galicia reduce el paro aproximadamente un punto por año. Si se mantiene es perfectamente posible bajar del 10 %, e incluso si se produjera una mejora del entorno económico internacional y volviéramos a ver cierto repunte en la actividad económica podría ser incluso mejor la evolución, el descenso de la tasa de desempleo.

 

{ LA PREGUNTADEL MILLÓN }

Cuánto nos costó la inestabilidad política general y en Cataluña ?

Cifras redondas es difícil, pero los datos que tenemos nos indican que estos cuatro años de incertidumbre nos han podido restar de dos a tres décimas de crecimiento del PIB anual, un punto menos de crecimiento acumulada. Este año creceremos un 1,9 ó 2 % y podíamos haberlo hecho al 2,2 % en circunstancias normales. El efecto acumulado en empleo estaría entre 150.000 y 200.000 puestos de trabajo. En Cataluña treinta mil afiliados menos.