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ENTREVISTA
MURILO ANTELO // Estudiante de máster de las Becas de Excelencia de Juventud Exterior

“Cuando notan que soy latino, ponen distancia”

“En Brasil tienes que esconder tus colgantes porque puede aparecer alguien por la calle que te los quite del cuello”

Murilo Antelo tiene 25 años, es nativo de São Paulo pero vive desde hace años en la ciudad de Santos, que está en el litoral del Estado y que se conoce por sus amplias playas. El brasileño llegó a Santiago casi por obligación del destino, que le mandó “muchas señales” para mudarse hasta aquí, cuenta.

Sus antepasados estriban en Compostela y en Mosteiro de Ribeira (Xinzo de Limia), donde nacieron sus bisabuelos, que viajaron a Galicia por última vez en 1992. No obstante, fueron sus abuelos quienes intercambiaron cartas con la familia gallega hasta que Murilo Antelo se decidió a viajar para conocerla. Detrás se esconde una historia curiosa.

“Ya había estado en España en 2011, de turismo, pero volví diez años después para conocer a mi prima, que aunque es gallega vive en Madrid”, explica Antelo. “Fue mi primer contacto con ella”, aclara.

“Tenía la dirección de la vivienda familiar por las cartas que se intercambiaban nuestros abuelos. Como no tenía claro si seguían viviendo en Xinzo, busqué su apellido en varios grupos de Facebook de la localidad. Así fue cómo encontré a una persona con el mismo nombre que mi tío, en una foto donde celebraba la fiesta de San Benito, muy tradicional en Brasil”, relata el joven.

Pero no fue hasta finales de agosto del año pasado cuando pisó Galicia por primera vez. En concreto, Santiago, donde estudia un máster en Economía gracias a las becas BEME para emigrantes retornados.

Al otro lado del teléfono, un joven feliz cuenta que lo que más le entusiasmó de Galicia fue la idea de viajar a Ourense, hace tan solo un mes, para conocer a aquellos que eran los remitentes de tantas cartas que habían firmado sus abuelos.

¿Por qué decide vivir en Santiago y no en otra ciudad gallega?

En realidad yo tenía la ilusión de ir a Vigo, por las oportunidades de empleo. De hecho, ya había reservado plaza en una residencia de la ciudad... hasta que me dijeron que había sido rechazado tanto en la UVigo como en mi segunda opción, que era la Universidade de A Coruña. Lo tomé como una señal que me estaba conduciendo a la ciudad de mi abuelo, Santiago.

¿Su familia le había hablado de Santiago antes de venir aquí?

No he tenido mucha cultura gallega en mi infancia. Sabía que existía Galicia como región y que se hablaba un idioma parecido al portugués.

¿Qué hizo al llegar a Compostela después de un viaje de once horas?

Fui de paseo a la Catedral y a dar las gracias por el viaje. Luego me fui a comer, había quedado en un restaurante para conocer a mis compañeros de piso. La verdad es que estaba perdidísimo porque las callecitas son todas muy iguales y estrechas.

Comenta que busca trabajo para tener ingresos a mayores de los que le proporciona la beca. ¿Cómo le está resultando conseguir un empleo?

Me dicen que hablo español muy bien, sin acento, en entrevistas para ser camarero o dependiente de tienda, pero cuando se dan cuenta de que soy de Brasil, me rechazan. Además, está siendo difícil porque, a efectos oficiales, no tengo la homologación de mis estudios (formación como abogado y posgrados en Derecho Constitucional y Administrativo) en España. De hecho, en el SEPE consta que mi única calificación es la Educación Primaria. Veo esto como una discriminación. ¿Cómo quieren traer a retornados si no reconocen nuestros títulos?

¿Qué impresión tiene de los gallegos después de convivir con ellos?

Cuando llegué a Santiago tenía la sensación de que eran personas cerradas, que no mostraban mucho contacto. Pero lo desmentí. Los gallegos son de extremos: o muy receptivos o para nada. Lo que pasa conmigo es que, cuando digo que soy de Brasil y que hablo portugués, cambia la forma en la que me tratan. Me ha pasado que tienen prejuicios por ser yo latinoamericano. Cuando se dan cuenta, mantienen distancia.

¿En qué situaciones le ha pasado?

Algunos gallegos tienen reacciones que no puedo comprender. Por ejemplo, una vez que fui al centro de salud. Le comenté a la doctora que quería continuar con un acompañamiento de psicoterapia y de orientación laboral que empecé en Brasil. Su repuesta fue que la Seguridad Social no iba a pagármelo, aunque el servicio existe. Estoy seguro de que no le contestaría así a un gallego.

¿En qué se diferencia el carácter de los gallegos y el de los brasileños?

Precisamante, en la cordialidad. En Brasil son demasiado receptivos, por ejemplo, cuando vas a una tienda de ropa. Si no tienen la talla que necesitas, te van a mostrar un abanico de opciones que podrían quedarte bien. Aquí simplemente te dicen que no hay tu talla y siguen trabajando en lo suyo.

Según el Índice Global de Paz, Brasil está entre los países más peligrosos de Latinoamérica. Ahora que puede caminar más desprendido, ¿qué cambios ha notado?

Puedo ir con el móvil en la mano. Además, un día se me cayó la cartera por la calle y me tocaron al timbre para devolvérmela. También puedo llevar mis cadenas para fuera, mientras que en Brasil tienes que esconderlas porque puede venir alguien y arrancártelas del cuello.

14 mar 2022 / 01:00
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