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El 15 de septiembre de 1873 se puso en servicio el primer ferrocarril gallego, que tendría una gran transcendencia para el progreso y el desarrollo socioeconómico TEXTO Carlos Abellán

De Cornes al AVE: 148 años desde que abrió la primera estación de tren

Como relata Eduardo Pondal en su Himno de Galicia, Os tempos son chegados, hablar de la línea Vigo-A Coruña es dar a conocer 148 años de la historia ferroviaria y explicar la importancia del Eje Atlántico como vertebrador de Galicia.

El siglo XIX estuvo marcado por la industrialización, por las revoluciones y por el despegue del ferrocarril, que se configuró desde sus inicios como un impulsor del desarrollo económico. Su implantación permitió pasar en breve tiempo de los carromatos, diligencias, ómnibus de caballos y mulas, al tren.

Los medios de transporte en Galicia a mediados del siglo XIX eran arcaicos, sobre todo los terrestres. Era más fácil relacionarnos por mar con el norte de Europa que con el resto de la península por los puertos del Padornelo, la Canda y O Cebreiro, siendo una de las muchas causas del ancestral aislamiento. Por este motivo, el tren ha sido y será el símbolo del progreso y desarrollo, teniendo una enorme importancia entre la población.

Nada más comenzar la década de 1860, la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago de Compostela, entidad llena de inquietudes, ante la postración económica y social en la que se encontraba Galicia, concibe la idea de hacer un tendido ferroviario entre Santiago y la ría arousana, entre las confluencias del ríos Ulla y Sar en Padrón. Se trataba de un trazado estratégico que permitiría dar salida a los productos naturales de la zona para su distribución y comercialización y, por otro lado, posibilitaría la llegada de materias primas necesarias para la puesta en marcha de la incipiente industria compostelana. Tal y como se expresa en la Revista Económica: Jornal agrícola, artístico y comercial, publicación de la Sociedad Económica de Amigos del País: “Este ferrocarril haría realidad el viejo sueño de convertir Santiago en puerto de mar y esto suponía un renacimiento de la riqueza y progreso como la que supuso la llegada, también por mar, del cuerpo del Apóstol Santiago”.

La idea era de tal envergadura económica que lo primero que hace la Sociedad es darla a conocer al Ayuntamiento de Santiago, que ve en el proyecto una oportunidad para el desarrollo territorial de la comarca. En febrero de 1860 se crea una Comisión mixta, concello-sociedad económica, denominada: Junta Encargada del Proyecto de Vía Férrea de Santiago a la Ría de Padrón; presidida por Joaquín Caballero Piñeiro y de la que formaría parte el insigne geógrafo gallego Domingo Fontán, que se encargaría de todos los trámites.

Domingo Fontán había confeccionado una Carta Geométrica de Galicia, en la que diseñó un sistema ferroviario con diferentes trazados. Entre ellos se encontraba el primer proyecto de esta línea hasta Carril, ya que el río Ulla era únicamente navegable en pleamar.

Esta Comisión alcanzaría su objetivo, ya que el 4 de enero de 1861 se debate en el Congreso de los Diputados una proposición de ley, firmada el 7 de abril de 1861 por el Ministro de Fomento, el Marqués de la Vega y Armijo, por la que se autorizaba la línea, otorgando a Joaquín Caballero Piñeiro, Domingo Fontán Rodríguez e Inocencio Vilardebó la “concesión de un ferrocarril de Santiago a Carril declarando esta línea de utilidad pública”.

En enero de 1862 se autorizaba una Sociedad Anónima con capital de veinticinco millones de reales de vellón, lo que equivale a unos treinta y seis mil euros actuales, de los cuales la mitad se constituía en acciones de quinientos reales y el resto por obligaciones al seis por ciento. La concesión era de 99 años y el proyecto final fue elaborado por el ingeniero inglés Thomas Rumball, basándose en los estudios realizados por Fontán. Las obras estuvieron a cargo de otro británico, el empresario constructor John Stephenson Mould. En la construcción y gestión contó además con la colaboración del socio italiano, Camilo Bertorini.

Y por fin, el 15 de septiembre de 1873 es la fecha de la puesta en servicio del primer ferrocarril gallego, y la inauguración fue fastuosa. A las 12.45 horas se formó una batería de cuatro locomotoras de vapor con los nombres Montero Ríos, Coruña, Santiago y Jerez. Esta última, en 1882, cambiaría el nombre por Pontevedra. Entre el entusiasmo popular se calcula que asistieron unas mil quinientas personas. El acto contaba con música y engalanamiento de la estación y las locomotoras. Las autoridades dieron rienda suelta a floridos discursos, siendo recibidos en Carril con júbilo. Entre otras actividades se soltó al aire un globo aerostático y se dejó caer sobre el público presente una lluvia de pañuelos bordados. Este primer tren, para cuyo viaje se pusieron a la venta billetes de 1ª, 2ª y 3ª, comunicaba Cornes y Carril.

El ferrocarril fue conocido como El Compostelano, y la empresa con el pomposo nombre de Real Sociedad del Ferro-Carril Compostelano de la Infanta Doña Isabel de Santiago al puerto de Carril. Dicha Sociedad estaba constituida por diversos personajes de relevancia, como Eugenio Montero Ríos, su presidente en el momento de la inauguración.

El primer presidente del consejo de administración fue Juan Ozores Valderrama, Señor de Rubianes, que no pudo ver hecho realidad el proyecto, y fue sustituido por Inocencio Vilardebó.

En 1880 se hace cargo del Compostelano el inglés John Trulock. Como la mayoría del capital pasó a manos inglesas, en 1886 cambia la denominación de la compañía ferroviaria, que a partir de entonces pasa a llamarse The West Galicia Railway Company. Y trasladó su sede social y el consejo de administración a Londres, aunque la gerencia permanecería siempre en Vilagarcía. Como dato curioso, la sede central durante un tiempo estuvo ubicada en Santiago de Compostela, muy cerca del restaurante Asesino en la Plaza de Mazarelos.

Entre los personajes ilustres precursores de este ferrocarril que tuvieron alguna relación con la obra, aparte del mencionado abuelo de Camilo José Cela, destacan especialmente el nombrado Domingo Fontán, natural de Portas, autor de la Carta Geométrica de Galicia, la cual, como ya hemos indicado, sirvió para la confección de los estudios de los trazados de esta línea en 1860 por Thomas Rumball. Fontán también fue presidente de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, y no pudo disfrutar de su inauguración al haber fallecido. Otro personaje ilustre fue Ramón Valle-Inclán Bermúdez, padre de Ramón María del Valle-Inclán.

15 sep 2021 / 00:30
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