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De Grease a Quadrophenia

    Hay ciertas películas que marcan de por vida cuando eres joven y buscas perfiles con los que identificarte. Hace ya unas cuantas décadas, en el terreno de los filmes musicales, a muchos mozalbetes de entonces les encantaba Grease, que fue un terrible bodrio plagado de escenas tontorronas, y también Fiebre del sábado noche, cuya visión en la actualidad produce sarpullidos al ver cómo vestían y bailaban los travoltines de aquella época. ¿Quién puñetas les convenció de que los pantalones acampanados y las camisas de cuellos descomunales sientan bien?

    Pero en aquella época, finales de los 70´s, y un poco después surgieron unas cuantas joyas casi olvidadas que sí merecen contar con un sitio de honor en los trasteros donde los frikis almacenamos cintas de VHS carcomidas por la humedad. Hablamos de Quadrophenia, en la que un jovencísimo Sting baila de forma compulsiva en una discoteca mod de Brighton mientras cientos de jovenzuelos motorizados se dan de leches en la playa; o de La ley de la calle, una pequeña obra maestra de Coppola sobre las viejas pandillas callejeras con música compuesta por el legendario batería de The Police, Stewart Copeland; o de Los Reyes del swing, una curiosidad bastante potable que nos lleva de viaje hasta el convulso Berlín de los años 30 para mostrarnos cómo se las apañaban los jóvenes amantes de dicho género para sobrevivir en el asfixiante régimen nazi. No es una película para enmarcar, pero la música es excelente y ver bailar a los protagonistas supone entrar en un paraíso muy alejado del puto perreo y el odioso reguetón que hoy todo lo invaden.

    El swing. Carallo con el swing. Aquello sí era sensualidad pura y sexualidad salvaje sin perder nunca la elegancia, como si un dios muy sabio hubiese sabido marcar con gran perfección la frontera que separa, también en el baile, la belleza del erotismo del vulgar porno. El encanto de la zafiedad. El aire limpio de la fritanga. Este sábado, varias salas de Santiago se llenarán de baile y de música con sabor vintage gracias al colectivo Compostela Swing. Bienvenido sea, de corazón, este soplo de viento fresco entre tanta mediocridad.

    14 oct 2021 / 01:00
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