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Oftalmólogo

Pérez Moreiras: “La medicina es un aporte personal; lo primero es escuchar al paciente”

El prestigioso médico compostelano destaca los avances que se han producido en los últimos años en su especialidad, que han permitido la detección precoz de numerosas patologías // Alerta del peligro de la sequedad ocular a causa de la utilización continuada de los ordenadores

C. DEAÑO • SANTIAGO
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El doctor José Pérez Moreiras, durante la entrevista en San Francisco

Se formó en la Facultad de Medicina de Santiago, y explica que la decisión de dedicarse a la Oftalmología la tomó cuando le posibilitaron la entrada en el servicio del profesor Salorio, "y desde entonces llevo cuarenta años en este mundo". Además, se ha especializado también en el extranjero, sobre todo en Londres y París, en Bilbao, y también en el Instituto Barraquer, pero nunca quiso dejar Compostela, donde en 1980 abrió su primera clínica en Montero Ríos, actualmente ubicada en Eduardo Pondal.

–A lo largo de estos años habrán cambiado mucho las técnicas

– Muchísimo. Le puedo decir que he cambiado mi técnica de cataratas entre 1980 y 1992 como seis veces, hasta llegar a la actualidad, cuando se opera con una incisión de entre 2 y 2,5 milímetros, mientras en el año ochenta era de diez milímetros. Abríamos la córnea 180 grados, y hoy son apenas diez grados.

– Un cambio que se ha traducido también en una mejora de la calidad de vida del paciente

– Antes, las cataratas eran casi una tragedia, porque había que esperar a que el paciente prácticamente no viera nada, porque en el posoperatorio había el riesgo de que muchos no quedaran bien. Hoy en día el problema sucede en uno de cada seis mil.

– ¿Y en lo que se refiere a las patologías, han cambiado?

– No. Lo que pasa es que ahora las conocemos mejor. Cuando estuve por primera vez en Londres, hace años, vi patologías que aquí no habíamos tenido, como la de tiroides, que allí ya las operaban. Yo lo que hacía era importar técnicas para implantarlas en Compostela, es decir, hacía el Camino al revés. Aprovechábamos la libertad que nos daba el profesor Salorio.

– ¿Hay algunas patologías propias de Galicia?

– Mucho ojo seco, aunque tenemos una gran ventaja, y es que vivimos en el país de la humedad, y el paciente sufre menos que en zonas más secas. También tenemos más patología vascular, problemas con la tensión ocular, en el glaucoma, y la esfoliación en el cristalino. Por eso es aconsejable una revisión anual partir de los 45 años para conseguir una detección precoz de estos y otros problemas.

_ Lo que sí ha variado mucho son los tratamientos

– Se ha evolucionado mucho en las técnicas quirúrgicas; en transplantes menos, aunque sea ha avanzado con los inmunosupresores, y se ha mejorado la cirugía de la retina, en la que antes sólo se conseguían buenos resultados en un 20% y ahora estamos en más de un 90%, gracias a la progresión en microcirugía. El mundo de la telelupa de nuestros antepasados ya no existe. Hoy es todo microcirugía y la nueva tecnología.

– En este último aspecto sí se han producido avances considerables

– Hace diez años casi podíamos tener una consulta oftalmológica en cien metros cuadrados. Hoy tenemos mil por la tecnología, porque la necesitamos para hacer diagnósticos, y gracias a ella conseguimos un mayor porcentaje de éxito.

– Estos avances también se traducen en una mayor especialización

– Yo les tengo que explicar a mis pacientes que no soy un oftalmógo de todo, sino un especialista en cataratas, en tumores o en glaucoma, pero no en retina. Necesito una persona en mi equipo que sea un buen especialista en retina, porque la tecnología avanza tanto que no es posible ya saber de todo. Hoy es impensable funcionar sin un equipo.

–La tecnología avanza, pero seguimos precisando el trato personal

– Es lo primero. Para mí la medicina es un aporte personal; al paciente tienes que escucharlo, y no puedes ver a treinta pacientes en una hora. El paciente es muy sabio, él sabe lo que tiene, y tu obligación es escucharlo para ponerle el apellido, que es el diagnóstico. Muchas patologías no son susceptibles de curación, pero el paciente se va más confortado si ve que se le ha escuchado y que se le ha explicado qué es lo que tiene. También hay que ser humilde, y cuando tú no tienes la solución aconsejarle a dónde puede acudir.

– ¿Los nuevos hábitos influyen en las patologías oculares?

– Influyen sobre todo en que ahora hay mucha más fatiga visual a causa de los ordenadores. El problema es que una persona normalmente parpadea cada diez o quince segundos, pero si observamos a alguien trabajando con un ordenador, a lo mejor sólo lo hace un par de veces al minuto, y eso provoca que el ojo se reseque, porque es el parpadeo el que lubrica la córnea.

– Santiago acogerá en 2010 un congreso oftalmológico internacional

– Es un congreso Iberoamericano, y en él participarán unos trescientos especialistas para hablar de patología de órbita y de oculoplástica. En esas fechas Santiago será un centro de referencia internacional.

Nivel en Galicia

Primera categoría mundial

– ¿A qué nivel se encuentra la oftalmología en Galicia?

– Actualmente, tanto la oftalmología gallega como la española están en la primera categoría a nivel mundial. Cuando yo empecé teníamos que importar conocimientos de Madrid o Barcelona, pero hoy estamos a la altura de cualquier país europeo y el paciente ya no tiene que salir de Galicia para resolver sus problemas. Al contrario, vienen de otras comunidades a Santiago.

– No hay que salir para conseguir atención, pero profesionales como usted sí que salen a operar fuera

– Voy por una cuestión de vocación. Me ha gustado siempre mi profesión y sigo viviendo para ella. El día que vea que empiezo a estabilizarme lo dejaré para dar paso a los más jóvenes. Esta profesión, aunque me ocupa mucho tiempo, tiene algo muy importante, y es que ayudo a los demás. Por eso para mí trabajar durante horas no supone esfuerzo.