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Absueltos los 4 acusados de malversar fondos de la Fundación Camilo J. Cela

El tribunal no ve probado que Marina Castaño, Dositeo Rodríguez y su hija Covadonga fingieran el despido del antiguo gerente Tomás Cavanna para pagarle una indemnización de 150.000 euros

Marina Castaño, Tomás Cavanna, Dositeo y Covadonga Rodríguez en el juicio. Foto: E.Press - FOTO: ECG
Marina Castaño, Tomás Cavanna, Dositeo y Covadonga Rodríguez en el juicio. Foto: E.Press - FOTO: ECG

REDACCIÓN  | 12.07.2019 
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Absueltos. Ese es el fallo que emitió ayer la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago, para los cuatro investigados por el caso de la Fundación Camilo José Cela. El Tribunal liberó de toda culpa a la viuda del Nobel de Literatura, Marina Castaño, a quien se acusaba de un delito de malversación de caudales públicos por su gestión al frente de la institución con sede en Padrón y que se encarga de su legado. El Ministerio Fiscal pedía para ella cuatro años y medio de prisión y ocho de inhabilitación; la misma pena que solicitaba para los otros tres investigados, que también quedaron absueltos.


Se trata del exconselleiro de Facenda y miembro del patronato de la Fundación Camilo José Cela Dositeo Rodríguez; así como su hija Covadonga Rodríguez, subdirectora de la institución; y el anterior gerente de la misma, Tomás Cavanna.


En la causa se juzgaron los hechos relativos al despido de Cavanna como director de le entidad, puesto que la Fiscalía entendía que podía haberse pactado una simulación del mismo para malversar caudales públicos abonando una cuantía exagerada por esto.


“Los indicios no son suficientes para inferir con certeza, más allá de toda duda razonable, que el despido fue una simulación. Esto es, que tal despido no existió, que todo fue consecuencia de un acuerdo o connivencia entre los acusados para dar al director gerente un dinero sin que hubiese razón para ello, puesto que tenía la intención de marcharse voluntariamente de la Fundación”, argumenta el tribunal en el auto.


Así, la Sala entiende que “nunca pudo haber intención” por parte de la viuda del Nobel “de malversar fondo público alguno”, puesto que el dinero con el que se pagó la indemnización de Tomás Cavanna ya había sido integrado en el patrimonio de la fundación y era considerado como privado. Del mismo modo, descarta cualquier posible prejuicio patrimonial sobre la Administración central del Estado, que por este motivo tuvo que abandonar la acusación particular que ejercía al comienzo de la vista oral del caso.


Los jueces inciden en que la interpretación conjunta de los indicios “no permite considerar que la única inferencia posible sea la existencia de un despido simulado”. Así, señalan que esa interpretación “hace plausible una alternativa, un despido real con pago de una indemnización de 150.000 euros con la que estuvieron conformes el Patronato y la Xunta”. La Audiencia recuerda, además, que para absolver a los acusados “no es necesario afirmar que el gerente nunca tuvo intención de irse y fue despedido contra su voluntad”, sino que es suficiente “con que esa alternativa exista y sea plausible, que lo es, al menos tanto como la de las acusaciones”.


Finalmente, la sentencia, con fecha 28 de junio, establece que el tribunal rechaza “como prueba de la acusación los correos electrónicos cruzados por los acusados”, ya que entiende que no permiten inferir “por sí solos la simulación de un despido” a partir de su contenido.

REACCIONES. Tras conocerse la sentencia, el exconselleiro Dositeo Rodríguez lamentó en conversaciones con EL CORREO “haber tenido durante cinco años encima una presunción, cuando ahora queda demostrado que lo único que hicimos fue trabajar por la Fundación Cela”. Asimismo, manifestó su satisfacción por el resultado del proceso judicial: “La justicia ha restablecido la verdad”, zanjó el expolítico.


Por su parte, su abogado, Evaristo Nogueira, expresó su satisfacción dado que “quedó claro que los hechos enjuiciados no eran constitutivos de delito”, al mismo tiempo que quiso hacer hincapié en que “siempre hay respetar todos los fallos judiciales, sean favorables o lo contrario”.


También el abogado Ramón Sabín, que defendió a Tomás Cavanna, se mostró satisfecho con el fallo. Así, realizó una valoración “positiva” del resultado del proceso judicial. Al respecto, señaló que “recoge todos los planteamientos de las defensas”, y también aplaudió que los jueces hayan determinado que se trató de “un despido real”, a la vez que “corroboraron que no hubo malversación de fondos públicos”, partiendo de que “en aquel momento la Fundación era privada”.

Asimismo, indicó no ver “más recorrido” a este polémico caso, a la vez que lamentó “que se haya llegado hasta este extremo”. También se preguntó “quién reparará ahora la honorabilidad de los acusados”.