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"Activar la dopamina del cerebro podría hacernos adelgazar"

Cintia Folgueira, lucense de 31 años, prueba que dos fármacos disminuyen el peso corporal

La lucense Cintia Folgueira tiene 31 años y es graduada en Biología por la USC.  - FOTO: ECG
La lucense Cintia Folgueira tiene 31 años y es graduada en Biología por la USC. - FOTO: ECG

MARINA MAYO SANTIAGO   | 21.08.2019 
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La dopamina es uno de nuestros neurotransmisores más conocidos. Es la encargada de activar el placer y la sensación de relajación en nuestro cuerpo y, sin ella, perdemos destreza en el movimiento y aparecen enfermedades como el párkinson.

Lo que hasta ahora no se sabía es que su activación podría estar relacionada con la pérdida de peso, un hecho que ha probado un grupo de científicos de la USC y el IDIS, como publicó ayer este diario.

Esta investigación, que se testó administrando dos fármacos diferentes a ratones, es el resultado de la tesis doctoral Efectos centrales de uroguanilina y dopamina sobre la homeostasis energética c, de la lucense Cintia Folgueira.

Graduada en Biología por la USC, Folgueira es la autora de este puntero proyecto con tan solo 31 años. Tras estudiar un máster en Neurociencia, decidió realizar su tesis con el profesor de la USC Ruben Nogueiras y la doctora del IDIS Luisa Seoane. La investigación le llevó cinco años. "Me decanté por este tema porque el sistema de la dopamina está muy poco estudiado en relación a la pérdida de peso. Solo se estudia para temas como el párkinson", explica Folgueira.

La bióloga contó con la colaboración de sendos equipos de investigadores de la USC y del IDIS, además de estudiosos de la Clínica Universitaria de Navarra, que hicieron posible que el estudio pudiera extenderse a pacientes reales. El resultado de las pruebas con roedores fue que la administración de fármacos como la cabergolina y la bromocriptina activa la vía de señalización de la dopamina, que provoca el aumento de gasto energético en el cuerpo y, en consecuencia, la pérdida de grasa. En el caso de pacientes, los efectos parecen ser los mismos, aunque aún habrá que esperar años para su confirmación. "A diferencia de los ratones, nuestro sistema neuronal es muy complejo. Nos encantaría poder dar con un fármaco que ayudara a reducir la obesidad, pero aún falta mucho trabajo y mucho tiempo para ello", concluye Folgueira.