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Alfonso Basterra: "Soy inocente y saldré de aquí con la cabeza muy alta"

El padre de Asunta comprende perfectamente a quienes no ven sentido al crimen: "¿Cómo lo van a entender si yo mismo no me explico nada?" Los gritos de "asesino" le martillean la cabeza

El padre de Asunta, Alfonso Basterra
El padre de Asunta, Alfonso Basterra

DEMETRIO PELÁEZ SANTIAGO   | 29.10.2013 
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Tras la gruesa cristalera que separa a los presos de los visitantes en los locutorios del penal de Teixeiro, el periodista respira aliviado al comprobar que Alfonso Basterra se encuentra entre los internos que aguardan en un área de seguridad antes de dirigirse hacia los teléfonos situados enfrente de las cuarenta cabinas donde esperan ya, desde hace unos pocos minutos, quienes han pedido mantener con ellos un encuentro que será rigurosamente vigilado. La solicitud de visita cursada por un excompañero de EL CORREO GALLEGO había sido aceptada por él hacía ya unos días y no se había producido ninguna comunicación oficial en contrario, pero una mala corazonada impide al periodista mostrarse confiado. Quizá se hubiese levantado sin ganas de hablar con nadie, posiblemente alguien le habría aconsejado en el último momento que lo mejor era guardar silencio... Sin embargo, allí está, y nada más cruzar el portalón de cristal que da acceso a los locutorios se dirige con rapidez hacia el área donde le aguarda, protegido por un vidrio que semeja poder resistir a bocajarro el balazo de un Winchester, su antiguo colega. Antes de sentarse, sonríe con una mueca triste al visitante en señal de saludo. La comunicación será a partir de ahora a través de un auricular -él- y de un interfono, desde el interior de la cabina. Las sillas, tanto a un lado como al otro de la barrera, son de plástico verde oscuro, como las que habitualmente se utilizan en las terrazas de los bares o en los chiringuitos costeros, pero en Teixeiro no hay playa ni cervecitas, solo alambradas de al menos seis metros de altura, torretas de vigilancia y focos de luz poderosa. Son las 11.35 horas del domingo 27 de octubre y el encuentro duraría cuarenta minutos. Todo lo que el padre de Asunta Basterra, la niña de 12 años que apareció muerta en la madrugada del 22 de septiembre en una pista forestal de Teo, contó en ese periodo de tiempo será reproducido a continuación con la mayor fidelidad posible, pese a la prohibición de introducir grabadoras y cámaras en el penal.

 

- Qué pasa, tío, ¿cómo estás?

- Pfff, ya ves...

- Siento verte aquí.

- No te preocupes, voy tirando. Lógicamente desearía estar fuera, pero no estoy mal.

- Todo esto tiene que ser durísimo...

- Mira, lo realmente duro, una tortura, fue perder a Asunta (se le humedecen los ojos al recordar a su hija); lo demás se puede soportar, te lo aseguro.
 

Entrevista completa en El Correo Gallego (edición papel) y Orbyt