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UN TIPO GENIAL

Arguiñano cumple en Santiago el sueño de un niño con cáncer

El afamado cocinero vasco viajó ex profeso hasta el Clínico para pasar la tarde con un chaval que no se pierde ni uno solo de sus programas // Se negó a que le pagasen los gastos de desplazamiento // Montó una gran fiesta a la que se sumaron otros pequeños y sus familiares

C.R. • SANTIAGO   | 28.02.2009 
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El cocinero vasco Karlos Arguiñano durante su encuentro con los niños de la Escuela Infantil Camilo José Cela, del hospital Clínico

Fue cursarle la propuesta y a los pocos minutos ya estaba respondiendo en positivo. Karlos Arguiñano, el afamado cocinero de la televisión, no solo no puso ningún reparo a la petición que le hizo Ruth Gómez, la directora de la Escuela Infantil Camilo José Cela, radicada en el hospital Clínico, sino que rechazó de plano que se le pagase el viaje hasta Compostela o los gastos derivados del mismo. Sólo puso una condición: que no hubiese medios de comunicación en el complejo hospitalario mientras cursaba la visita, y no porque se lleve mal con ellos, todo lo contrario, sino porque no quería hacerse publicidad a través de un tema tan sensible.

¿Que cuál era la petición? Que intentase hacer un hueco, cuantos antes mejor, en su apretadísima agenda para viajar a Compostela y cumplir el sueño de un niño con cáncer para quien él es su verdadero ídolo, su gran héroe, por encima incluso de Batman o cualquier futbolista famoso. Ruth Gómez cuenta al respecto que el chaval enfermo, que tiene nueve años y ha sido sometido a un sinfín de operaciones, no se pierde ni un solo día el programa del chef vasco y que incluso intenta imitar todo lo que hace durante la preparación del menú del día. Como también es una persona muy coñera, el niño se lo pasa en grande con sus bromas y chistes.

Al comprobar estas reacciones, Ruth decidió remover Roma con Santiago para sorprender al pequeño con una visita especial de su ídolo y puso manos a la obra. Lo que no suponía es que los trámites serían tan sencillos, porque el cocinero respondió de inmediato y no tardó nada en poner una fecha y una hora. Dicho y hecho: el pasado miércoles, de incógnito, Arguiñano aterrizó en el Clínico acompañado por su jefa de Producción y pasó cuatro largas horas con el chaval y otros muchos ingresados en el hospital. Varios testigos vieron al chef llorar por la emoción. No era para menos.

A LA FIESTA ACUDIERON TAMBIÉN ENFERMAS DE OTRAS PLANTAS, A LAS QUE EXPLICÓ CÓMO HACER LA BECHAMEL

Preparó un festín de primera

Como buen cocinero que es, Arguiñano llegó al hospital cargado de jamones, quesos, tomates, pan y otros productos que había comprado en la Plaza de Abastos de Santiago, donde también recibió el cariño de los comerciantes y clientes habituales. Con dichos manjares, y tras vestirse igual que en sus apariciones televisivas, organizó un gran festín en el Clínico para su ahijado y los demás chavales, aunque al final acabaron sumándose muchos familiares y enfermos de otras plantas.

"Su humanidad impresiona"

Ruth Gómez señaló a este periódico que Arguiñano tiene una humanidad impresionante. "No he visto nada igual en los 33 años que llevo de profesión", afirmó, para añadir que es igual que como sale en la televisión. "Se hizo enseguida con los niños a golpe de bromas y al poco rato ya estaba explicando a varias madres y enfermas de otras plantas la forma correcta de preparar la bechamel. Estamos todos emocionados y nunca podremos agradecerle los detallazos que tuvo" .