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XXXI EDICIÓN PREMIOS GALLEGOS DEL AÑO

El cirujano Antonio Taboada se incorpora al club Gallegos del Año

"Primero soy persona; luego, médico"// "A mis padres les debo todo"// "Fue un privilegio hacer la especialidad con Jacobo Maiz, mi maestro"

Antonio Taboada, en su visita a la sede del Grupo Correo Gallego - FOTO: F. Blanco
Antonio Taboada, en su visita a la sede del Grupo Correo Gallego - FOTO: F. Blanco

MARÍA ALMODÓVAR   | 27.01.2020 
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El doctor Antonio Taboada Suárez (Santiago, 1961) es de los médicos que no salen normalmente en los medios de comunicación, a pesar de que su currículum motiva que su presencia sea mayor. Y es probable que el lector que no haya pasado por sus manos no lo conozca.

La cirugía plástica, su especialidad, "es muy poco conocida, ya que no se estudiaba en las facultades. ­Normalmente sale en televisión la parte más frívola y no la más importante: recuperar la forma de los tejidos y su función".

Cuenta el primer premiado de la nueva edición de los Premios Gallegos del Año que "cuando uno tiene la desgracia de perder un miembro del cuerpo, la gente piensa que después va a quedar exactamente igual que antes. Pero eso no es así. Nosotros tratamos de paliar un poquito el problema y tratar de mejorar la forma de los tejidos. Pero lo más importante, desde mi punto de vista, es la funcionalidad. De nada vale una mano muy bonita si no la puedes mover. De todos modos, el aspecto estético también lo tenemos en cuenta".

Estamos ante una de las especialidades médicas más complejas que existen, pues "abarca toda la anatomía, y te permite jugar muchas ­veces, improvisar un poquito. No se convierte en un trabajo monótono, porque todos los días tienes algo nuevo", afirma el doctor Antonio Taboada.

Además, teniendo en cuenta que cada persona es diferente, "es un mundo", hay muchísimo de psicología, porque sus pacientes "a veces están traumatizados por los defectos o por la enfermedad que tienen, y sí que hay que tener una base psicológica para tratarlos con cariño. Hay que meterse muchas veces en el papel de ellos", cuenta el jefe del ­Servicio de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética del CHUS, que se siente "agradecido porque yo soy un humilde trabajador del Sergas. Eso sí, mis padres van a tolear cuando vean esto, lógicamente se van a sentir orgullosísimos".

Partiendo de la base de que en todas las profesiones hay que ser buena persona, parece que en este ámbito incluso más. Porque se trata de devolverle la sonrisa a alguien que no se siente bien consigo mismo.

"Y es que lo primero que haces por la mañana al levantarte es verte en el espejo y mirar tu cuerpo".

De ahí que la filosofía de esta especialidad sea, básicamente, "ayudar a la gente. Lo más reconfortante para todos los médicos, pero yo creo que para los cirujanos más, es cuando ves a la persona que llega a la consulta triste y tras ayudarla, recuperar la sonrisa, eso es un subidón", admite.

Además, hay que tener en cuenta que el paciente operado por el doctor Taboada y su equipo no va buscando solo un resultado 100 % estético, ya que son personas que han sufrido un tumor, una amputación...

En el servicio de plástica, "las patologías que tratamos no son nada frívolas. Son ­pacientes que están muy, muy afectados".

Por eso "yo soy primero persona, después soy médico y después soy especialista. Por este orden".


COMIENZOS. "Desde pequeñito, desde que tengo uso de razón, siempre quise ser médico. Mi padrino era hermano de un ­prestigioso médico traumatólogo de aquella época, el doctor ­Ángel Jorge Echeverri, y me enseñaba los huesos. De aquella le cogí cariño a la medicina. Yo soy médico de vocación.

Después había una serie de televisión americana, que se llamaba Centro médico, donde aparecía el ­famoso doctor Gannon y yo me veía reflejado, y decía: yo en el futuro quiero ser como él (risas).

Estudié Medicina en la USC gracias a mis padres, que tienen más de 90 años y gozan de salud. A ellos les debo todo. Fui un privilegiado, me dieron todas las facilidades del mundo. Yo solo tenía que estudiar.

Precisamente de su padre recibió el mejor consejo: "Me enseñó el sentido de la humildad, que para mí es la cualidad número 1. No puedo con la soberbia ni con la prepotencia. ­Debemos ser humildes, trabajadores y respetuosos con los demás".

Por otro lado, su madre cada día sale a comprar el pan y EL CORREO GALLEGO. "Antes, hace años, se lo dejaban en casa, en la puerta. Yo voy prácticamente todos los días a verlos y mi padre siempre está con el periódico allí, encima de la mesa. Yo llego al hospital por las mañanas, ya me lo guardan... Es que los que somos de Santiago lo llevamos muy dentro (se señala el corazón), como el Compostela o el Obradoiro.

Además, "sabía que quería una especialidad quirúrgica. Tuve la suerte del número que saqué en el MIR, que me permitió elegir cirugía plástica. De hecho, fui el primer residente en Santiago, y fue un privilegio para mí poder hacerla con mi maestro, Jacobo Maiz. Fue quien me enseñó el 90 % de lo que sé de cirugía. Mi recuerdo para él, lo llevo en el corazón toda mi vida", asegura emocionado.

 


UN ANTES Y UN DESPUÉS EN SU VIDA. En el año 1982 tuvo un revés, "que marcó un poquito mi trayectoria (comenzó a ejercer en 1986). Se murió una hermana con 26 años, y para mis padres fue un palo enorme perder a una hija", confiesa.

Eso me hizo cambiar la visión de la vida (que el dinero no era lo más importante, sino tener salud y tiempo para disfrutar).

Por eso nunca se planteó dedicarse a la sanidad privada.

Pero lograr un buen resultado depende de todo el equipo. "Además de compañeros, somos amigos. Tenemos un ambiente de trabajo fantástico, la gente es ­superprofesional. Yo, como jefe, no tengo que decirles nada, porque está todo muy rodado. Estoy orgullosísimo de la gente que hay en el servicio".

El doctor Taboada es de los que se van a casa pensando en sus pacientes. Le quitan el sueño "todos los días. Te implicas muchas veces en sus problemas emocionales, familiares.

En medicina, y en cirugía menos, 2+2 no son 4 nunca. Entonces, tú haces una técnica, operas a una persona y te vas para casa pensando en cómo irá, si lo habré hecho bien. Y por la noche a veces te despiertas pensando en el que operaste o que viste en la consulta ese día".

Una de las múltiples ventajas de la sanidad pública española es que el servicio de cirugía plástica, ­reparadora y estética ayuda a muchas personas. A veces parece que no nos damos cuenta, pero si cada uno tuviese que pagar cada ­intervención...

"Tenemos que estar orgullosísimos de la sanidad que tenemos, una de las mejores del mundo y la más universal. Y en Galicia, en particular, somos ­privilegiados. Es maravillosa. La cartera de servicios que tenemos en los tres centros de cirugía plástica que hay en Galicia es infinitamente superior al resto de España. Se opera casi cualquier tipo de patología, siempre y cuando estemos formados". Además, hoy en día gracias a la tecnología se pueden hacer auténticas maravillas, como las imágenes en 3D para una reconstrucción facial.

 


COMO CURIOSIDADES, hay que señalar que casi todos los días toca media hora el piano en casa. "Mi pasión es la música. Me despierto y me acuesto con música. Cuando venía para la sede de EL CORREO escuchaba Guns & Roses".

Y también me encanta el cine. Entre mis películas, Cadena perpetua y Titanic.