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Concluyen los arreglos de las capillas absidiales

Ya se ha retirado parte de la cubrición // Los trabajos continúan sobre la del Pilar

Cubiertas de la Catedral después de la conclusión de los arreglos llevados a cabo en las capillas absidiales - FOTO: Catedral
Cubiertas de la Catedral después de la conclusión de los arreglos llevados a cabo en las capillas absidiales - FOTO: Catedral

LUIS ÁLVAREZ   | 23.10.2019 
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Las obras de restauración de las capillas situadas en el ábside de la Catedral ya están prácticamente concluidas, según informaba ayer en su página web la Catedral de Santiago. Unos trabajos que forman parte del plan de rehabilitación de la Basílica, y que tenían como objetivo principal eliminar las humedades que se filtraban al interior del templo.

La renovación, explican, ha consistido en la retirada de las estructuras de hormigón y ladrillo que se habían colocado a finales del XIX, reemplazándolas por otras de madera de castaño, sobre las que se ha colocado una cámara ventilada cubierta de teja. También se han incrementado los canalones ocultos para facilitar el drenaje.

La conclusión de estos trabajos ha permitido la retirada parcial de la cubrición de la mayoría de las capillas románicas, las de Mondragón, San Pedro, el Salvador, la Blanca, San Juan y San Bartolomé, aunque se continúa trabajando en la del Pilar. Asimismo, prosiguen los trabajos sobre la cubierta de la Capilla Mayor, al igual que en el resto de las cubiertas del templo compostelano, correspondientes a la nave mayor y al tansepto.

Señala el Cabildo que estas capillas eran originalmente cinco, y que estaban separadas entre sí, lo que permitía evacuar directamente el agua de la lluvia desde el tejado, pero posteriormente se fueron construyendo otras más en los huecos que quedaban libres entre ellas. Posteriormente, en el siglo XVII, cuando se llevó a cabo la reforma barroca del edificio, se construyó el actual muro de A Quintana que les sirve de cierre.

El resultado de estas reformas fue que lo que inicialmente eran estructuras separadas, se convirtieran en un conjunto de capillas y sacristías adosadas entre sí y al muro de cierre, provocando problemas para eliminar el agua de lluvia que caía sobre la cubierta, ya que proliferaban las conducciones ocultas y con trazados enrevesados, lo que provocaba las filtraciones de agua al interior que fue preciso eliminar.

Mientras tanto, continúan también los trabajos que se están llevando a cabo en el interior de la Basílica, como la restauración de los paramentos interiores y las bóvedas, iniciados en febrero de este año con un presupuesto de 2,6 millones de euros, y que han obligado a trasladar los actos religiosos, incluida la Ofrenda al Apóstol, a otros templos de la ciudad.

El objetivo de todos estos trabajos en el interior y el exterior del complejo catedralicio es conseguir que la Basílica compostelana esté totalmente rehabilitada para la celebración del Año Santo de 2021.