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CON LAS ELECCIONES MUNICIPALES A LA VISTA

¿Se está convirtiendo el casco histórico en un infierno para sus vecinos?

Las escasas plazas de aparcamiento, la ineficiente gestión de residuos, las limitaciones a la reforma de vivienda y la despoblación son algunos de los problemas que más preocupan a los ciudadanos del barrio

Caja eléctrica con los cables al aire, situada al lado de la Tafona. - FOTO: Isabel Fernández
Caja eléctrica con los cables al aire, situada al lado de la Tafona. - FOTO: Isabel Fernández

ISABEL FERNÁNDEZ AGEITOS  | 23.11.2018 
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El 26 de mayo del año próximo tendrán lugar las elecciones municipales. Más pronto que tarde los candidatos de los partidos políticos a la alcaldía compostelana se acercarán a los barrios para saber de primera mano qué les preocupa a los vecinos y empezar a realizar promesas. El Correo Gallego se ha propuesto conocer las cuestiones que afectan a la vecinanza y que les expondrán, seguramente en tono reivindicativo, a esos candidatos. Empezamos por la zona monumental.

El Casco Histórico de Santiago de Compostela es visitado por miles de turistas cada año. Viajeros de múltiples nacionalidades disfrutan de las magníficas construcciones de piedra que rodean la Catedral y pasean por las calles de la ciudad Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo los vecinos de este barrio se sienten ciudadanos "de segunda" en una "ciudad decorado".

Los vecinos representados por la asociación Casco Histórico entienden que los ciudadanos deben ser la prioridad. Según explica Marcos Pombo, presidente de la asociación, han hablado en múltiples ocasiones con la alcaldía, siendo siempre escuchados, pero sin ver resultados reales a pesar de que el centro sociocultural, que debería servir para fortalecer las relaciones sociales entre los vecinos, lleva 18 años por debajo de las condiciones mínimas, incluso tras haber obtenido compromisos de los distintos gobiernos locales para llegar a una solución.

Marcos Pombo afirma que La despoblación de la zona es uno de los problemas más preocupantes. En 1986 el número de habitantes del barrio era de 17.000, pero en 2015 llegó a la alarmante cifra de 10.500, de los cuales sólo 1 de cada 10 es menor de 15 años y 1 de cada 4 está en edad de jubilación. A ello se le suma la inexistencia de un centro de salud cercano y la incapacidad de las personas mayores de ir por ciertas calles, por ejemplo Costa Vella, dado el riesgo de caídas y resbalones sobre todo en los días más lluviosos.

Esta bajada en el número de habitantes ha provocado la marcha de multitud de establecimientos dejando a la zona sin apenas comercios en activo, asegura Marcos Pombo, que hace especial hincapié en la ausencia de tiendas de telefonía y electrónica. Esto, añadido a la imposibilidad de tener conexión a internet de fibra óptica, al solo estar disponible el ADSL, corta sus esperanzas de entrar al fin en el siglo XXI.

Dado que se trata de la zona más antigua de la ciudad, las construcciones son viejas, húmedas y frías, lo que agregado a las limitaciones a la reforma para conservar la belleza patrimonial, eleva en gran medida el coste tanto en términos económicos, como temporales y administrativos. Ello hace que muchas veces se opte por no realizar el arreglo en la vivienda. Las ventanas también constituyen un problema, dado que en caso de sustitución, esta solo se podría realizar si el marco es de madera, lo que aumenta el gasto en mantenimiento y no permite un buen aislamiento térmico. Por otra parte, la actualización de los arrendamientos urbanos ha elevado demasiado el precio de las viviendas, convirtiendo la ciudad, se lamenta Marcos Pombo, en un "decorado" de si misma, al haber cada vez más casas deshabitadas en constante deterioro sin que se haga nada por solucionarlo.

En este barrio emplear el coche como medio de transporte es un suplicio, asegura, pues solo hay disponibles 115 plazas de aparcamiento, siendo la mayor parte por la noche. En el caso de las personas de la zona que tengan familiares mayores en las aldeas cercanas, el uso de este medio de transporte es algo imprescindible, pero complicado, debido a las condiciones del barrio. En cuanto al transporte de mercancías, es necesario un consenso, pues los camiones saturan las zonas permitidas en las horas de traslado.

Otro problema grave es el de la basura. En la zona de San Miguel dos Agros varias calles comparten un único contenedor. Éste es colocado a las ocho de la tarde y se puede depositar la basura de 21:00 a 22:30, siendo retirado esa misma noche. Ello es insuficiente, manifiesta Marcos Pombo, pues, además de no permitir el reciclaje, provoca la acumulación de basura hasta el momento en el que es recogida. En el tema de residuos, también destaca el hecho del desbordamiento de alcantarillas y arquetas saturadas, que acaban expulsando materia fecal. Sin embargo, en este aspecto se ha intentado poner una solución parcial, enviando a un operario de Viaqua regularmente. En el tema del agua, "la canalización es de plomo, un material tóxico para la población y en las casas la presión es muy baja, llegando incluso a salir agua turbia, con arenilla".

DEMANDAS A LA FUTURA ALCALDÍA
La asociación de vecinos Casco Histórico tiene algunas cuestiones de gran importancia que desea plantear a quien ocupe el Pazo de Raxoi tras las próximas elecciones.

Los habitantes del barrio demandan que se dé prioridad a las inquietudes de los vecinos en los asuntos relacionados con la zona monumental, proponiendo la creación de un representante con voz en el ayuntamiento, una figura independiente que hable por los vecinos. Los ciudadanos piden, asimismo, que se resuelva el problema del local del centro sociocultural.

Los vecinos de la zona más antigua de Santiago ansían dejar de estar parados en el tiempo, para lo que demandan una muy necesaria adaptación tecnológica del barrio a los avances del siglo XXI, como podría ser la conexión a internet de fibra óptica.

En cuanto al tema de la accesibilidad, los vecinos ven necesaria una mejora de la zona para permitir a las personas de edad avanzada caminar por las calles sin problemas. Asimismo solicitan una solución al tema de la escasez de plazas de aparcamiento.

En lo que a residuos se refiere, la petición es clara. Es necesario aumentar el número de cubos de basura, preferiblemente soterrados, para no ensuciar la apariencia del barrio, así como mejorar el sistema de alcantarillado. En cuanto a la canalización del agua, es de imperiosa necesidad la sustitución de las cañerías de plomo por otras no perjudiciales para la población.