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El crac del ladrillo desata una guerra en el seno del Colexio de Arquitectos

En marcha una asociación de profesionales críticos con la gestión del COAG // La crisis y la inminente entrada en vigor de la Ley Ómnibus ponen en jaque el futuro del órgano rector y sus siete delegaciones

E.OTERO • SANTIAGO   | 11.11.2009 
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Carnoto
Falagán, izquierda, y Francisco Castro, responsables de Maestro Mateo
FOTO: Carnoto

No corren buenos tiempos para los arquitectos. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria fuerza un cambio de rumbo. Los visados caen en picado y el cierre de estudios no cesa. La brecha en el sector es un hecho y el malestar se acrecienta. No en vano, un grupo de profesionales disidentes con la cúpula del Colexio de Arquitectos de Galicia (COAG) se ha organizado para poner las pilas a la junta directiva.

Recién aprobada su constitución por parte de la Xunta, la Asociación Arquitecto Maestro Mateo exige un plan de viabilidad que reflote a un colectivo especialmente castigado por la crisis económica.

Encabezada por Francisco Castro y Carlos Falagán, la agrupación recoge los brotes críticos que hace unos meses a punto estuvieron de tumbar a la delegación compostelana del COAG. El reajuste de plantilla y la reestructuración de la institución colegial emprendida desde A Casa da Conga encendían todas las alarmas. Sometida a una moción de confianza, la junta directiva liderada por Jorge Duarte obtenía en asamblea un apoyo mayoritario. Pero sigue el mar de fondo y los que censuran la gestión del COAG y sus siete oficinas locales no se rinden. "Hay una profunda crisis dentro del Colexio: crisis de liderazgo, crisis de objetivos y también crisis de metodología de trabajo", asevera en declaraciones a este diario el presidente en funciones de Maestro Mateo, Francisco Castro. En su opinión, el crac del ladrillo y la inminente entrada en vigor de la Ley Ómnibus para los colegios profesionales ponen en jaque el futuro del órgano rector. "Nos da la impresión de que el COAG podría tener fecha de caducidad si mantiene este modelo. Le quedan por hacer los deberes en muchísimos aspectos", advierte. Hace ya un año que los fundadores de la asociación alertaban de la preocupante situación económica que acechaba al sector. "No nos han hecho ni caso. Nos decían que el Colexio tenía aguante de sobra para esto y más...", critica. Luego vendrían el desplome de visados (80%) y los despidos -cuatro puestos en Compostela entre sede central y delegación local-. "La junta directiva vive en una torre de marfil alejada de la realidad. Están dando palos de ciego". La situación se agrava cada día más y ya no sólo está en juego el COAG, sino el propio futuro de los profesionales, sentencian Francisco Castro y Carlos Falagán.

A su juicio, la institución debería cobrar un sentido sindical y solidario, "sin ningún tipo de vinculación política". Mientras el sector "cae en el abismo", el Colexio "sube cuotas, inaugura sedes costosas (en alusión a la de Vigo) y despide personal". "Queremos menos lujos y, si es necesario, que se deshagan de patrimonio", denuncian.

eotero@elcorreogallego.es

LA VERSIÓN OFICIAL

Búsqueda de nichos de trabajo

El COAG admite que la profesión está inmersa en un profundo proceso de cambio, pero niega el caos y la falta de gobernabilidad denunciadas por Maestro Mateo. "Compartimos la preocupación que tienen ellos por el futuro del sector y estamos trabajando mucho", aseguraba ayer en declaraciones a este diario Miguel Serrano, tesorero de la delegación compostelana del Colexio. Conscientes de los vaivenes que atraviesa el sector -crisis económica y modificación del marco jurídico (Ley Ómnibus)-, el ente se ha volcado en la búsqueda de nuevos nichos de empleo en aras de "prevenir la difícil recuperación del nivel de trabajo de años atrás". Serrano apunta, asimismo, que se ha puesto en marcha un plan estratégico en el seno de la institución porque cierto es que "no sabemos qué va a pasar con el Colexio dentro de cinco años" .

UN AVAL

Amortizar el patrimonio de la institución

Con los primeros indicios de la crisis, el sector disidente proponía en los foros del COAG la enajenación del patrimonio a fin de impulsar un depósito que sirviese para inyectar fondos a los estudios en apuros. Rechazada la idea, las voces críticas cuestionan la acumulación de recursos bajo las siglas de la institución: "Los colegiados hemos aportado unos descuentos tremendos a lo largo de muchos años... Ahora es el momento de que el patrimonio del COAG actúe como aval, pero no sabemos para qué lo que queremos".

Castro y Falagán denuncian, asimismo, el visado de proyectos de obra oficial. "No han devengado los descuentos y no han contribuido a soportar las cargas que, por el contrario, asume un arquitecto que se dedica a la profesión libre", advierten al unísono.

Con la redefinición del ente colegial como piedra angular de su filosofía, la asociación Maestro Mateo quiere convertirse en el "Pepito Grillo de la sociedad". Para ello, organizará actividades culturales y tomará las medidas oportunas para velar por el futuro de la profesión. "Somos profundamente respetuosos, pero críticos" .