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El Ertms sigue en pruebas desde la apertura de la vía

El presidente de Adif admite que el sistema de seguridad más avanzado no estaba operativo//Su frecuencia de radio GSM falla por la orografía

ÁLBERTO MARTÍNEZ. SANTIAGO  | 28.07.2013 
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Según pasan las horas desde la tragedia de la curva de A Grandeira, cada vez se entiende menos que un tren de alta velocidad –aunque sea de nivel B como el Talgo Dual Alvia S730, que puede alcanzar los 250 km/hora en una via de ancho estándar y 220 km/hora en una de ancho ibérico, como hoy en día es la de Santiago a Ourense–, esté exclusivamente en manos de una sola persona, el maquinista, y que no sea guiado de forma automatizada hasta su destino. Y todo ello por no disponer en los últimos 7 km de ese corredor el sofisticado sistema Ertms. Un coste de unos 7 millones de euros en una línea en la que se invirtieron en total 2.547 millones en su construcción.

Las dos razones para plantear esta duda las aporta el propio presidente del Administrador de Infraestructuras ferroviarias, Gonzalo Ferre Moltó, en unas declaraciones a Efe en las últimas horas. La primera, que el ojo humano no puede percibir con atención desde la cabina de un tren las señales de la vía a más de 200 km/hora –"no tiene la misma fiabilidad", apunta el máximo responsable de Adif. No obstante, en el momento del accidente el Alvia solo circulaba a 190 km/hora, pero poco antes y durante 81 km –los últimos en una pendiente descendente–, estaba autorizado a alcanzar los 200 km/hora.

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