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Tatiana López del Río. CEO de Nanogap

"Es muy exclusiva la combinación de la cultura gallega con lo que aprendes en ambientes internacionales"

FOTO: M.A.
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MARÍA ALMODÓVAR SANTIAGO  | 21.01.2020 
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{Galicia Global} La red de líderes gallegos internacionales celebró recientemente la tercera edición con un nuevo encuentro para favorecer las relaciones y el intercambio de experiencias entre el colectivo de directivos de la tierra y de los que operan en el exterior. En la mesa redonda ‘Mirando el mundo desde Galicia’, Tatiana López compartió su visión con Santiago Rey, director general corporativo de Televes, y Yolanda Román, directora de Asuntos Públicos de Uber.

Tatiana, eres quizá la cabeza más visible y más pensante de la empresa ubicada en O Milladoiro Nanogap, pero claro, oímos hablar de nanotecnología y nos quedamos con cara de interrogación.

¡No sé si seré la más pensante, pero sí la más visible! (Risas).

La nanotecnología es un campo muy interesante porque te permite entrar en un mundo de nuevos materiales. Aunque parece increíble, el simple hecho de disminuir su tamaño y llegar a escalas tan pequeñas como los nanómetros hace que los materiales se comporten de manera distinta a los que conocemos convencionalmente.

Casi se trata de descubrir un nuevo mundo con el que poder explorar muchísimas posibilidades, tanto en industria química, farmacéutica, aplicaciones en automoción... Eso lo hace atractivo.

Háblanos de Nanogap.

Nosotros aquí, en Galicia, tenemos varios grupos de investigación, muy punteros. Y, de hecho, Nanogap es una startup de la USC y sale de un grupo de investigación llamado Nanomac, codirigido por dos catedráticos Manuel Arturo López Quintela y José Rivas Rey, quienes han trabajado en nanotecnología desde antes de que se llamase así -se conocía como química de las partículas finas-. Y hoy son reconocidos a nivel mundial por sus descubrimientos.

Hoy seguimos colaborando con la Universidade de Santiago, así como con otras de fuera de Galicia para poder seguir desarrollando nanotecnología desde Milladoiro.

¿Cuántas personas sois, aproximadamente trabajando?

Pues ahora con la filial que tenemos en Silicon Valley, somos unas veinte personas.

¿Y cómo surgió, entonces el ­salto a ­California?

Fue ya en 2010 y la verdad es que resultaba un poco difícil posicionar una tecnología tan disruptiva como la nuestra, que consiste en clústeres cuánticos atómicos, que dentro de los nanomateriales, es el más pequeño que existe. Además, somos una empresa que tenemos la patente del producto, concedida por oficinas tan importantes como la japonesa o la americana.

Y a pesar de que el potencial de la tecnología era muy fuerte, a veces cuesta a nivel empresarial posicionar en EEUU una tecnología desde aquí, con nuestro acento gallego y español (risas). Así que decidimos que para eliminar barreras de entrada tener una filial en Silicon Valley, y la verdad es que nos abrió muchas puertas.

¿Puedes decirme un ejemplo lo más concreto posible de la utilidad de la nanotecnología?

Un ejemplo que yo creo que es fácil de entender es el siguiente. Nosotros somos una empresa química. Estamos muy al principio de la cadena de valor, y hasta llegar al consumidor final hay muchos pasos. Pero digamos que me voy a lanzar al paso final y ver qué cosas se podrían lograr. Eso es lo que está sucediendo con la fotosíntesis artificial, en la que se está trabajando, y que sería muy bueno para el medio ambiente y para las reducciones de CO2. También se estudian formas de energía, como la producción de hidrógeno de una manera sostenible, para que realmente pueda ser una nueva fuente para utilizar a través de lo que se llama el water splitting, es decir, separar el agua en hidrógeno y oxígeno.

Asimismo, Nanogap en 2019 pasó por un proceso de reestructuración, hemos montado otra empresa, se llama Arjuna Therapeutics.

¿Ahí es donde lleváis adelante el desarrollo preclínico de nuevos fármacos anticancerígenos?

Así es. Y tienen la ventaja -además del potencial de ser unas sustancias con unos principios activos muy distintos y muy disruptivos respecto a todo lo que existe en la industria farmacéutica hoy- de que es muy pequeño y eso le permite acceder a zonas donde otros medicamentos no son capaces de llegar. Con lo cual ahí el tamaño tiene un beneficio añadido.

¿Tú siempre quisiste dedicarte a esto? ¿Te entendió tu familia?

Sí, sí que me entendió. De hecho, mi padre es uno de los catedráticos que están detrás de las invenciones de los clústeres cuánticos atómicos. Es químico de formación y su capacidad de trasladar la ilusión que tiene por el fascinante mundo de la investigación me ha empapado en casa. Yo soy licenciada en Química y tuve claro desde muy pequeña que quería entender más esas cosas que me contaba mi padre.

La parte empresarial fue más una aventura. Cuando acabé la carrera -es muy normal que todo el mundo haga el doctorado-, me especialicé en Química Física, ahí entré en la nanotecnología y me encantó, pero me atraía más la aplicación y hacer cosas que tuvieran impacto en la sociedad.

Entonces, estaba haciendo mi doctorado con una compañía gallega muy innovadora, Gayresa. Ahí lo vi claro y pensé en montar una empresa de algo que nada tenía que ver con la tecnología de Nanogap. Y en paralelo ocurrió la invención de los clústeres cuánticos atómicos en el grupo de investigación. Como nadie del entorno académico quería dar el salto, Pepe Rivas y Arturo López me lo propusieron. Me metí en ello a través de las universidades gallegas y su muy buen programa de emprendimiento, Empresa Concepto. Me aceptaron y a partir de ahí, dejé de hacer química y me dediqué a hacer planes de negocio y modelos financieros para llegar adonde estamos hoy.

¿Cómo puede influir la experiencia internacional de los gallegos en Galicia?

Creo que es algo muy importante. Yo he estado fuera desde pequeña (Alemania, Canadá, EE. UU., Inglaterra, Bélgica, Holanda), pero siempre he estado con un pie en Galicia. De hecho, mi marido y mis niños viven en Múnich, y yo con ellos, pero paso una semana aquí y dos en Múnich.

Es una combinación muy exclusiva la cultura gallega (sentimos arraigo por la tierra, somos gente cercana que valora la familia) y lo que aprendes en ambientes internacionales. Podría potenciar muchísimo su crecimiento y su desarrollo económico.

Y ya para finalizar... ¿Cuánto influye el apoyo financiero?

Muchísimo. Agradezco el apoyo, porque es muy difícil para empresas de alta tecnología el arrancar, son procesos muy largos de desarrollo, el potencial es enorme, pero hasta que llegas hay un camino muy largo, y sin un apoyo financiero importante, esto es imposible. Hemos tenido apoyo de cuatro capital de riesgo, dos socios industriales, actualmente Repsol Energy Ventures. El apoyo incondicional que nos dan es absolutamente imprescindible para que empresas como la nuestra consigan llevar tecnología tan puntera al mercado. Y bueno, Xes Galicia, que siempre ha estado ahí apoyándonos.

Queda claro, Tatiana, que es posible ser mujer y despuntar.

¡Sí, es posible!

EMPRESA Y TECNOLOGÍA. Es una empresaria de tecnología que fundó Nanogap en 2006, de la que es presidenta y CEO. Cuenta con una amplia experiencia en desarrollo de negocios, química y finanzas. Tatiana López ha ayudado a construir el porfolio de propiedad intelectual de Nanogap y ha liderado avances en el desarrollo de negocios, licencias, desarrollo de proyectos y asociaciones estratégicas. Es licenciada en Química por la Universidade de Santiago de Compostela y tiene un Executive MBA de Esade Business School en Barcelona.