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Estudiantes indignados por las malas condiciones y el elevado precio de sus pisos

Anega lanza una campaña con la que pretende visibilizar una problemática que empeorará con el Xacobeo 2021

FOTO: Fernando Blanco
FOTO: Fernando Blanco

REDACCIÓN SANTIAGO   | 20.02.2020 
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Los estudiantes universitarios de Santiago están indignados ante la subida generalizada de los alquileres que se está viviendo en los últimos años. Tal y como informó ayer Europa Press, denuncian aumentos que no se corresponden a una mejora en las condiciones de la vivienda que, en la mayoría de ocasiones, mantienen las malas condiciones que históricamente guardaron los pisos de estudiantes. Muebles rotos y envejecidos, propietarios que se niegan a realizar arreglos y salas de estar reconvertidas en habitaciones son algunos de los problemas a los que se tienen que enfrentar los estudiantes que quieran realizar sus estudios en la capital gallega.

Molestos con estas condiciones y ante la amenaza de que los precios se hagan inasumibles con la llegada del Xacobeo, la organización estudiantil Anega está llevando a cabo la campaña Vivienda digna e accesible xa, una iniciativa con la que buscan visibilizar la inseguridad con la que miles de estudiantes miran al próximo curso, debido a la disminución y deterioro de la oferta de pisos de alquiler.

Así, los alumnos de la USC viven un contexto en el que las posibilidades de encontrar un alojamiento se reducen progresivamente al tiempo que aumenta el número de apartamentos destinados al alquiler turístico. En este sentido, Ana Fidalgo, una de las portavoces de la organización, denunció el aumento de 75 euros de media en el precio de los alquileres entre julio del año pasado y enero de 2020. Un incremento que se hace mucho más visible en los barrios más solicitados de la ciudad. Según la representante, en la zona del Ensanche este indicador pasó de los 539 a los 622 euros, alcanzando unas cifras que calificó de "rocambolescas".

A la subida generalizada se suman las malas condiciones de estas viviendas en las que es habitual encontrar calderas que no funcionan, fugas y humedades. Los jóvenes denuncian los abusos de muchos caseros que se aprovechan de la falta de oferta para negarse a realizar las reparaciones necesarias y que serían impensables en cualquier vivienda familiar. "Saben que los van a alquilar igual", explica una joven que lamenta que los estudiantes se conforman con encontrar un piso que se adapte a sus normalmente recortados presupuestos.

Este es el caso de Jacobo, uno de los universitarios que se ha visto obligado a convivir en un apartamento "viejo, muy húmedo, súper frío" y en el que la caldera no funciona correctamente. La alternativa a esta situación pasa por recurrir a las residencias privadas o a los colegios mayores, una opción no apta para todos los bolsillos. En este sentido, las residencias de titularidad pública suelen contar con listas de espera demasiado amplias y los pisos con mejores condiciones parecen estar vetados a los universitarios, víctimas de la fama de irresponsables y malos inquilinos.

Cris, otra de las jóvenes que se ha involucrado en la iniciativa de Anega, se queja de que las propias inmobiliarias cuentan con listas de pisos para estudiantes, no dejando a los jóvenes acceder a viviendas con mejores condiciones. "El mensaje que recibimos es que hay ciertos pisos de los que no somos dignos", lamenta. Como consecuencia, muchos han tenido que emigrar a otros municipios limítrofes a Compostela, con el consecuente gasto en transporte.

Ante esto, Fidalgo destaca la importancia de la campaña de Anega y concluye que "es una problemática que afecta a la precarización de la vida en general, y sobre todo a los jóvenes que no tenemos recursos para emanciparnos y acceder a pisos que no sean compartidos".