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drama en pardaces de abaixo

La falta de autobuses condiciona la vida de cientos de vecinos del rural

Mirta Pulleiro, en silla de ruedas, tuvo que rechazar varios empleos porque los autocares del Ayuntamiento no llegan hasta su núcleo residencial // Nadie le ofrece un transporte adaptado, a no ser un taxi a 15 euros el trayecto // Su sobrino, con discapacidad mental, tampoco tiene quién le cuide en verano

REDACCIÓN • SANTIAGO   | 01.08.2007 
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Patricia Santos
Mirta Pulleiro, en la silla de ruedas, junto a su hermana María y su sobrino Nicolás, de 14 años, que sufre una enfermedad mental
FOTO: Patricia Santos

Mirta Pulleiro Landeira es una mujer de 37 años que se muere de ganas de trabajar, y no puede. La razón no es que se tenga que mover en silla de ruedas a causa de un accidente de tráfico, ni que le falten las ofertas. El problema es que "no tengo un autobús cerca de casa para poder desplazarme".

Al igual que ella, unos trescientos vecinos de Pardaces, Toxeira, Queiroal y lugares limítrofres critican que "el bus sólo llega hasta el cruce de A Peregrina. Es decir, a un kilómetro de distancia".

Si ustedes recorren con su coche esta zona verán cómo desde O Romaño (delante de la empresa Pitti Casa) hasta Pardaces sólo hay una carretera general sin aceras y con curvas peligrosas, de poca visibilidad. Es imposible (no sólo para una persona que se mueve en silla de ruedas, sino para cualquier peatón) avanzar por esta carretera sin asumir un alto riesgo de atropello.

"Un autobús con piso bajo sería una solución para mí", dice esta mujer. Y es que "si pido un taxi adaptado me cobra 15 euros por trayecto: ¿qué sueldo tendría que tener para asumir ese gasto diario?", se pregunta. Y nadie más le ofrece una opción: "Puedo disponer de una ambulancia, pero únicamente para ir al hospital o a un centro sanitario", comenta.

Lo más curioso es que en la carretera general que va hasta A Peregrina hay una marquesina justo delante del desvío hacia Pardaces de Abaixo. "Sí, pero no se detiene ningún autobús en ella", dicen los vecinos, que también reclaman este servicio de autocar. "Y es que hasta para llevar a los niños al colegio nos tenemos que ayudar unos a otros con los coches disponibles", dicen.

"Parece mentira que estemos en el siglo XXI y a sólo 4 kilómetros de Santiago", comenta la hermana de Mirta, María. "Estamos totalmente aislados", señala esta mujer.

El concejal de Transportes en el Ayuntamiento de Santiago, Francisco Candela, responde que "le diría a estos vecinos que le escriban una carta a la empresa Tussa (Sociedade Municipal de Xestión do Transporte Urbano) planteándole este problema. Allí lo estudiaremos con todo el cariño". En cuanto a la Concejalía de Servicios Sociales, la edil Mar Martín también indica que "el Ayuntamiento no tiene ningún transporte como servicio propio, pero tenemos un convenio con Cruz Roxa, que aporta una ambulancia adaptada. Está dirigido, sin embargo, a personas enfermas. Luego hay también unos taxis adaptados. La compra de este coche se subvenciona, en parte, con el dinero del Concello".

El presidente de Cogami, Anxo Queiruga, señala igualmente a este diario que "en otros ayuntamientos sí tenemos, pero en Santiago no disponemos de ningún transporte para personas en sillas de ruedas. Aquí lo que existen son los autobuses de plataforma baja", indica. Este autobús, sin embargo, no llega hasta Pardaces de Abaixo.

Sin atención

Mirta Pulleiro no sólo ve limitada su manera de vivir por depender de una silla de ruedas. Su sobrino, Nicolás, de 14 años, tiene una enfermedad mental que limita su desarrollo. "Lo atienden en el colegio de A Barcia, pero ahora, en el verano, que no hay escuela, no encuentro ningún sitio en Compostela, ningún centro de día que se pueda ocupar de él mientras yo voy al trabajo", dice María Pulleiro, su madre. "Es mi hermana Mirta, que está en silla de ruedas, quien se tiene que ocupar de él. Voy a tener que buscar en A Coruña", dice.

EL DATO

El "problema" de vivir a 4 km de Compostela

"No tenemos aceras en la calle, ni líneas de autobús que nos comunique con Santiago", denuncian los vecinos de Pardaces, en la parroquia de A Peregrina. "Es algo que venimos reclamando desde el año 2000 con la recogida de 300 firmas", señalan.

Para llegar hasta Pardaces de Abaixo hay que coger un desvío a la izquierda desde la carretera de Santa Comba. "El giro se hace justo encima de una curva en rasante", denuncian los vecinos. "Y ya se han producido varios accidentes en este punto", indican.

Además, "si queremos coger un autobús, tenemos que andar un kilómetro, hasta llegar hasta O Romaño", critican los residentes. Por ello, reclaman y dicen que "queremos que nos pongan aceras, ya".

! LAS CLAVES

No hay coches adaptados

Mirta tuvo que rechazar varias ofertas de trabajo porque vive en el rural de Santiago y no dispone de ningún transporte que la lleve hasta Compostela. "Mi casa está en Pardeces de Abaixo, y la parada de autobús más próxima se ubica a un kilómetro por una carretera que no tiene aceras", comenta. "A 500 metros de mi casa hay una marquesina, pero ningún bus para en ella" .

Tampoco existen centros de día

El sobrino de Mirta, Nicolás, tiene 14 años, pero una enfermedad mental le impide hablar y ha reducido su movilidad al 79%. Su madre trabaja, y "no encuentro ningún centro de día que lo pueda cuidar en verano, cuando no hay cole. Lo tiene que atender mi hermana Mirta, que también tiene la movilidad reducida" .

Reclaman aceras en la carretera

La afectada y cerca de 300 vecinos más reclaman desde el año 2000 que se construyan aceras en la carretera. Para Mirta es algo vital porque depende de una silla de ruedas para desplazarse. "Podría subir a las aceras y llegar hasta la parada del autobús. Luego si el coche es de plataforma baja, no tendría ningún problema para llegar hasta mi puesto de trabajo", dice .

La Xunta dice que sí se ofrece el servicio

Este diario habló ayer con Vicepresidencia da Igualdade e do Benestar Social. Según esta consellería "en Santiago sí hay centros de atención diurna, pero depende de la discapacidad de que se trate", dijeron. No pudieron, sin embargo, ser más explícitos y concretar qué discapacidades se tratan y qué centros son esos .