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Director del Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC

Felipe Criado Boado: "Compostela no puede limitarse a recibir visitantes, necesita tener un estilo propio"

Felipe Criado en su despacho del Instituto de Ciencias del Patrimonio, del CSIC
Felipe Criado en su despacho del Instituto de Ciencias del Patrimonio, del CSIC

CARLOS DEAÑO SANTIAGO   | 14.11.2018 
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El fenómeno turístico está creciendo a nivel mundial, lo que unido a la consolidación del Camino de Santiago hace prever que en los próximos años Compostela recibirá un auténtico aluvión de visitantes. Para el director del Instituto de Ciencias del Patrimonio es el momento de hacer una profunda reflexión sobre cómo queremos que sea la capital de Galicia: un simple punto de acogida, o una ciudad con personalidad propia. Una reflexión que considera que deben impulsar las instituciones, pero que deben protagonizar los propios ciudadanos, aprovechando el patrimonio histórico, material e inmaterial, adaptándolo y actualizándolo.

Un aspecto que destaca especialmente es la importancia de la proyección internacional de Compostela y la Ruta Jacobea.

Desde mi experiencia como director de este instituto, y a través de las redes europeas, lo que ves es que no hay sitio al que vayas en el que no se conozca a Santiago y el Camino, e incluso cada vez más lo llaman por este nombre, incluso en otros idiomas. Santiago y el Camino son una imagen de marca a nivel internacional. Muchas empresas pagarían lo que fuera para conseguir una imagen así.

¿A qué cree que se debe este éxito internacional?

Porque como itinerario cultural fue un éxito, y se ha consolidado, de forma que muchos países optaron por intentar crear itinerarios o revitalizar los que tenían, siempre mirando a la Ruta Jacobea con envidia. El concepto de itinerario es muy interesante, porque las personas tienen una relación muy estática con el patrimonio; lo identificamos con monumentos que están en un sitio, pero como si fueran elementos que vienen de la noche de los tiempos, que están desgajados de la historia, y que tienen que seguir siendo como fueron. No saben reconocer que lo que ha llegado hasta nosotros es el resultado de una historia que lo ha ido modulando. En Santiago los vecinos saben que la Catedral ha sufrido sucesivas remodelaciones, pero no terminan de admitir que es un ente vivo y, sobre todo, no traslada esa consciencia a su concepción del resto del patrimonio. El patrimonio tiene unas relaciones tremendamente complejas con su historia y su paisaje. De hecho, es un elemento construyente del paisaje.

De ahí también la importancia del concepto de itinerario.

Es una forma de hacer ver cómo los elementos forman parte de una red que se extiende y puede englobar paisajes y países muy distintos. Es una forma de poner el elemento patrimonial en su historia y su paisaje.

Una de sus preocupaciones es la forma en cómo este itinerario puede afectar a su meta.

La ciudad se tiene que preparar, tal y como estamos en el contexto del turismo de masas, para recibir una avalancha de visitantes en los próximos años. Santiago es una ciudad de 100.000 vecinos que, al mismo tiempo, es capital autonómica, sede administrativa y de una de las universidades más importantes de España, y tenemos que tener en cuenta cómo lo vamos a sobrellevar. A partir de esta reflexión tiene que venir otra, y es si queremos una ciudad que se limite al turismo, o queremos que siga viva, que tenga un proyecto propio, capitalizando el tremendo valor simbólico del Camino de Santiago y que es una imagen de marca a nivel internacional.

¿Cómo se debería actuar?

Mi opinión es que tenemos que resistirnos a ser un simple escenario para peregrinos y visitantes y ser capaces de construir un proyecto propio aprovechando el valor simbólico de la marca, y crear una ciudad que tenga estilo, compatible y coherente con la marca y con el designio que todos los actores queremos para nuestra ciudad. Y para crear este estilo tenemos que mover todas las ideas fuertes que han creado la marca Santiago y ser capaces de actualizar esos componentes. Hay que recuperar y actualizar las fortalezas que han construido ese estilo, que tiene que ver con la historia, con el patrimonio, con la peregrinación, con la experiencia religiosa y mística y con el diálogo. Esta marca debería servir no solo para un diálogo respetuoso con la tradición, sino también con el futuro, que hagan de Santiago una ciudad innovadora, que atraiga empresas, que fomente el networking...

Una de las fortalezas de Santiago es precisamente esa imagen de marca internacional

Como marca funciona muy bien en el mundo académico, el técnico o industrial, y lo que haces en Santiago tiene más resonancia. Por ejemplo, el congreso internacional de la Sociedad Europea de Etnografía que se celebra en Santiago el próximo abril, atraerá el doble de asistentes. Es algo que pasa cada vez que organizas algo en Compostela, porque la gente quiere venir. Esto podría servir también para las empresas, porque si vas a hacer algo en Santiago también lo podrías vender fuera. Realmente, deberíamos hacer una reflexión real sobre cuál es el futuro de la ciudad.

¿Se ha avanzado algo en esta materia?

El Ayuntamiento ha tratado de hacer algo de esto en el contexto de la discusión del Plan Especial del Casco Histórico, con debates y reflexiones tremendamente interesantes, pero tiene que ir mucho más allá, tendría que ser algo que de forma natural se hablase entre el vecindario. Tenemos una asignatura pendiente, y es ver qué relación tiene la población universitaria con Santiago, porque son muchos los que viven aquí, pero no son vecinos. Dudo que entre la población universitaria sea un tema de conversación frecuente cuál es nuestro rol en la ciudad, qué nos aporta y qué le podemos aportar nosotros. Es importante que este debate se haga no desde las instituciones, sino de abajo arriba, es el vecindario el que tiene que hacerse las tres preguntas: ¿qué significa para mí vivir aquí? ¿en qué me beneficia? y ¿de qué se puede beneficiar la ciudad a través de mi aportación personal?.

Es decir, que es necesaria la implicación de los vecinos.

Es imprescindible. Yo recuerdo, por ejemplo, la campaña que se había puesto en marcha en Barcelona con motivo de las Olimpiadas, aquello de "Barcelona, ponte guapa", que tuvo una gran repercusión. Lo importante es que se haga no desde las instituciones, sino desde los propios vecinos de la ciudad.

 

POLÉMICA

Pórtico. Felipe Criado afirma tener una posición “militante” contra la decisión del Cabildo de cobrar por visitar el Pórtico, calificándola de “nefasta”, ya que considera que supone “segregar un elemento básico, no solo del patrimonio, sino de la construcción de identidad de Santiago y de la experiencia de la peregrinación”.

Acceso. Considera que cualquiera que haga el Camino “tiene que poder entrar en la Catedral y vivir la experiencia del Pórtico”.

Valor. “Si la experiencia de la Catedral incluyese de forma natural el Pórtico, tal y como este ha quedado después de su restauración, los visitantes fijarían una imagen de Santiago y la Catedral para siempre. Eso sería el mejor rendimiento que la Iglesia y la ciudad podrían sacar del Pórtico. No el cobro de unas entradas. Esas cosas hay que pensarlas con mucha coherencia”.