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Fernando Gallardo (crítico de hoteles): “El Camino es el actual Facebook de las rutas turísticas”

Augura que la Ruta llegará a los diez millones de peregrinos en las próximas décadas // A su juicio, en Santiago aún no se ha explotado el alquiler de viviendas particulares para turistas // Participa el jueves en la Cidade da Cultura en un seminario organizado por la Asociación Hostelería Compostela

El crítico Fernando Gallardo ha visitado más de  26.000 hoteles de todo el mundo
El crítico Fernando Gallardo ha visitado más de 26.000 hoteles de todo el mundo

ELVA OTERO  | 15.11.2016 
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Ha puesto su ojo crítico sobre más de 26.000 hoteles de todo el mundo y después les ha puesto nota en el diario El País. No quiere ser infiel a España, pero si tiene que elegir un destino hospitalario se queda con Asia. Periodista, escritor, conferenciante y analista de nuevos conceptos en materia de turismo, Fernando Gallardo (Melilla, 1955) ha fundado la marca Hoteles con Encanto y Notodohoteles.com. El jueves llega a la Cidade da Cultura para participar en el seminario sobre Nuevas profesiones en la industria turística en el siglo XXI que organiza la Asociación Hostelería Compostela.

Como sabrá, para Galicia el Camino es la gallina de los huevos de oro, ¿qué hacer para evitar que muera de éxito?
Los ciudadanos, las instituciones, deberían saber que el éxito turístico es como la velocidad de escape desde un astro. O estás parado o sobrepasas la fuerza gravitatoria, que en el caso de la atmósfera terrestre requiere una velocidad de 40.320 kilómetros por hora. Si a eso se le llama morir de éxito entonces es mejor estar parado. Porque es una ilusión pensar que los muros se pueden alzar como si nada en un mundo cada día más globalizado. ¿Qué deberían hacer los actores implicados en el éxito del Camino? Alentar las infraestructuras tendentes a canalizar con comodidad, eficiencia y rentabilidad el aluvión turístico que cabe esperar en las próximas décadas sobre Compostela y otros hitos magníficos de la Ruta Jacobea. Si los peregrinos resistieron todos los portazgos, barreras y peligros de ese territorio comanche que era el Camino en la Edad Media, nada me inclina a pensar que no puedan resistir y superar los muros que se pretendan edificar en la actual era digital.

Albergues públicos, casas rurales que han abierto gracias al bum de las peregrinaciones. ¿Hay espacio para más oferta?
Más de 260.000 caminantes está registrando el Camino en estos últimos años. Si la oferta de alojamientos parece excesiva, qué se dirá cuando las cifras se multipliquen por diez o por veinte. Porque no es descabellado prever que en décadas venideras lleguemos a ver cinco o diez millones de caminantes. E incluso más, habida cuenta de que éste y no la playa es un recurso muy atractivo para los mil millones de chinos que saldrán cada año de turismo por el mundo. Si en 1950 el turismo que se movía por el mundo era de solo 25 millones y en 2030 se esperan nada menos que 1.800 millones, una prognosis de crecimiento hacia esas cifras vertiginosas no resulta descaminado en un recurso tan singular y atractiva como la Ruta.

Sí, hay espacio para muchísima más oferta. Pero lo que nos deberíamos estar preguntando ahora no es si existe espacio, sino qué tipo de oferta diferencial deberíamos estar fomentando entre los emprendedores, las instituciones públicas, los intermediarios turísticos y los millennials, que serán los viajeros del futuro inmediato. ¿Nos enamorará esta nueva oferta previsible o parecerá más de lo mismo?

Años atrás fracasó un proyecto para montar albergues de lujo en la Ruta Xacobea. ¿Qué modelo de alojamiento cuaja?
Cuando se recorren a diario 20 o 30 kilómetros de senderos, el lujo no es un albergue de cinco estrellas, sino unas simples pantuflas de acogida. Y un refresco, si acaso. Hay que conocer al peregrino para entender bien sus necesidades más elementales y, sobre todo, sus aspiraciones al completar cada jornada del Camino. A mi juicio, el alojamiento genuino del Camino de Santiago debería ser aquel que mediante el concurso de la tecnología actual se ocupa de conocer bien al caminante, conectar con él, resolverle sus problemas elementales y estimular su autoestima. 

El verdadero alojamiento del Camino de Santiago es el que sortea, aun saltándose las reglas, los trámites de check-in, check-out y abono en metálico de los consumos. Porque es un insulto y un oprobio humano someter al caminante a estas engorrosas y burocráticas diligencias antes de depositar su mochila, darse una reparadora ducha y descansado como es debido en una cama de alto gramaje. Es un insulto obligarle a llevar calderilla en el bolsillo durante tantos kilómetros, o hacerle pasar por una casa de cambios, en lugar de ofrecerle la comodidad del pago con bitcoins. Es para causar enojo el obligarle a aceptar servicios que no necesita, y hacerle pagar por ello.

¿A qué atribuye el éxito del Camino?
Sin duda, al encuentro personal de uno mismo con su mismidad frente a la soledad del paisaje y a la dificultad del sendero. Tiene mucho de místico, pero sobre todo de desafío a los límites personales. Para muchos es un itinerario religioso, hermético. Para otros es un camino de iniciación. Y para la mayoría una prueba vital de la capacidad de sacrificio, del sentido del esfuerzo y de la praxis geográfica, sociológica y medioambiental. Se puede hacer a pie, en bicicleta, a caballo o en automóvil.

Si a todo ello le unimos los valores de una infraestructura turística creciente y mejor acondicionada para entender al peregrino, no me extraña que millones de personas en el mundo deseen conectarse de algún modo a esta Ruta. Creo que el Camino de Santiago actual es el Facebook de las rutas turísticas.

¿Qué zona de Galicia tiene una oferta de hoteles más madura?
Me está interesando mucho ver y acompañar el desarrollo hotelero de Santiago. Pese a las divisiones internas entre los empresarios de hostelería, esta ciudad se está desarrollando con un modelo de equipamiento turístico sostenible y lleno de encanto. Por sostenible no me quiero referir solamente a sus condiciones medioambientales, sino al triple balance económico y social. Vengo un par de veces al año desde Nueva York y creo que debería incrementar la dosis de visitas.

Por supuesto, no me quiero olvidar del auge del ecoturismo, ni de la orientación hotelera hacia el Camino de Santiago. Falta todavía por explotar el alquiler de viviendas particulares y otros recursos de la economía colaborativa del turismo con enorme futuro en toda Galicia.

¿Qué puntuación merece la oferta hotelera de Galicia en su conjunto?
Por todo lo dicho anteriormente debería darle una puntuación alta a la hotelería gallega. Pienso mucho en sus hoteles con encanto ahora que estoy viajando cada dos semanas a Massachussets desde mi actual residencia neoyorquina. Ya quisiéramos los viajeros disponer entre los bosques de Pittsfield y Lenox unos hoteles con encanto y unos anfitriones tan genuinos como los gallegos.

No debo dar nombres para no suscitar agravios comparativos. Pero no me quedaría tranquilo sin citar el palacio hospitalario más monumental y antiguo del mundo, el parador de los Reyes Católicos, capaz de dejar boquiabiertos a todos por su belleza, suntuosidad y elegancia, aunque le falten algunos retoques a sus habitaciones.