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Historia de Santiago a través de una destacada saga de plateros

Diana Dúo Rámila presentó ayer su investigación sobre la familia Cedeira, afincados en la ciudad entre los siglos XVI y XVIII, un trabajo en el que también ofrece una documentada visión sobre la Compostela de la época

Lucila Ventoso, izquierda, de Andavira, Diana Dúo, Sánchez Bugallo, Belén Hernández, la profesora Ana Goy y el responsable de publicaciones del Consorcio, Juan Conde - FOTO: A. Hernández
Lucila Ventoso, izquierda, de Andavira, Diana Dúo, Sánchez Bugallo, Belén Hernández, la profesora Ana Goy y el responsable de publicaciones del Consorcio, Juan Conde - FOTO: A. Hernández

CARLOS DEAÑO   | 20.11.2019 
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La sede de la Fundación Torrente Ballester acogió ayer la presentación del libro Los Cedeira. Arte de la platería en Compostela (siglo XVI-XVIII). Un trabajo del que es autora la historiadora del Arte Diana Dúo Ramila, y en la que además de analizar la trayectoria profesional de esta importantísima saga de orfebres, oriundos de Portugal, también se hace un pormenorizado estudio sobre la artesanía y la sociedad compostelana del momento.

El trabajo, editado por el Consorcio y la editorial Andavira, es fruto de muchos años de investigación en los principales archivos de Galicia, empezando por los de la Catedral, el Diocesano y el de la USC, hasta el Histórico Nacional, lo que ha permitido a la autora, doctora por la Universidade de Santiago, y actualmente trabajadora en el Museo de Pontevedra, ofrecer una interesantísima información sobre la ciudad y, en concreto, el trabajo de los orfebres, una profesión que, como recuerda la autora, no se consideraba de "artesanos, sino de artistas", ya que se acercaba tanto a la escultura como a la arquitectura o a la pintura, sin olvidar que el manejo de metales nobles los colocaba en un plano superior al de otros trabajadores.

La decisión de los primeros Cedeira, oriundos de la localidad portuguesa de Guimaraes, de viajar a Santiago, más allá de otras razones, señala que se pudo deber a la condición de centro cultural y de prestigio, donde su trabajo podría ser más valorado y demandado, especialmente en aquellos momentos, poco después del Concilio de Trento, cuando las instituciones eclesiásticas demandaban ornamentos religiosos relacionados con la Eucaristía y con el culto a las reliquias. De ahí que al poco tiempo de instalarse ya habían conseguido el puesto de plateros de la Catedral, donde realizaron algunas de las más famosas piezas, como la cruz de la Corticela, o la colaboración con Celma en los púlpitos del Altar Mayor, y otras muchas obras que aparecen fotografiadas en el libro.

La fundación de la Cofradía de San Eloy, que agrupaba a los plateros, las características de los talleres, o el alivio que supuso que les alquilaran los bajos de Platerías como tienda y taller, lo que permitía separar estos últimos de las viviendas, son algunos de los muchos aspectos tratados en la obra, en la que también se recogen los trabajos civiles, vajillas, joyas o adornos, que reclamaba la sociedad compostelana.Unos encargos de categoría que en ocasiones se contrataban ante notario, y en otras hasta se fijaban en los testamentos en forma de legado para realizar alguna pieza de orfebrería.

De esta forma, el trabajo de Diana Dúo Rámila, además de dar a conocer la labor de esta destacada familia de artistas, también permite acercarse a la historia cultural y social de Compostela durante estos dos siglos.