El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Santiago | santiago@elcorreogallego.es  |   RSS - Santiago RSS

EL CAMINO DEL CEREAL

De Hornillos del Camino a Castrojeriz (II)

Crónica peregrina de Manolo Fraga

19.08.2019 
A- A+

Un sueño continuado de ocho horas rehabilita mi cuerpo. Antes de las nueve reanudo el camino, que cruza Hornillos de este a oeste, con unas tostadas en el estómago. Tras adelantar a un señor surcoreano observo que el desierto de paja se vuelve amistoso. Su color dorado se torna fresco y natural. Hay campos recién cosechados o con hileras de montoncitos de forraje y aún, enhiestos, con los granos de cereal; mientras las pacas o fardos se esparcen en forma de prismas rectangulares, bien solos formando figuras modulares que me sugieren pórticos, chimeneas o locomotoras, y cuyas alturas son las únicas que se divisan en el horizonte. Subido a una de estas arquitecturas está David, mientras sus padres le hacen fotos. Se trata de una familia de Stuttgart que camina a buen ritmo, aunque ahora los bicigrinos parecen mayoría.

La Meseta luce en todo su esplendor a 941 metros de altitud por Castellanos de Castro. La igualdad del territorio no es sinónimo de monotonía, porque su belleza es de tal potencia que te arrolla. Enseguida se llega a Hontanas, un pueblo de 86 vecinos que está en una hondonada. Las casas se arremolinan alrededor de la iglesia de La Inmaculada Concepción, que se yergue como una mole y una torre que huye al cielo cuando pasas a su lado. En su interior hay dos peregrinos jóvenes de Ucrania orando en un improvisado altar en la entrada. Ejemplares en diversos idiomas de la Biblia y una plataforma de tierra con velas y cirios encendidos conforman el ara cristiana, que se completa con un mural trasero con fotos de personajes como Asís, Lutero o Ghandi. También hay galletas, limonada y té fríos. La acogida no puede ser mejor. Al principio del pueblo en cuesta está el albergue de Santa Brígida, que tiene una magnífica terraza-jardín donde coincido con otros peregrinos, nuevos y conocidos. El cubano Sanamé atiende una barra para zumos a tres euros, "multivitamínicos", dice él. ¡Y cómo entra a media mañana! El caribeño también canta, así que se arranca con una pieza de karaoke para solaz de la concurrencia. A la salida de Hontanas, los chavales se remojan en las piscinas municipales ajenos a todo lo que se cuece en unos metros de calle.

No hay sombras y los campos ocupan de nuevo el paisaje: ocre, amarillo, marrón. Mi camino se torna solitario bajo el sol, así que reparo en las fincas de cereales: a la altura de los ojos, por debajo de los tobillos, a media y larga distancia. Al salir a la calzada, un hombre vende llaveros, agua y sello del peregrino desde un coche. A un paso están las ruinas del convento cisterciense de San Antón, que atraviesa la propia carretera. Por la prolongada recta asfaltada hasta Castrojeriz coincidimos peregrinos solos y a dúo, entre ellos un eslovaco. Al principio de este último pueblo de la provincia de Burgos te recibe la iglesia de Santa María del Manzano, a cuya virgen le dedicó cantigas Alfonso X el Sabio, escritas en gallego-portugués. El camino cruza todo el pueblo, dejando a la derecha una subida al castillo, que fue acondicionado para las visitas en 2013. Me cité con el anochecer para la escalada y no me arrepentí. La puesta de sol desde la torre no envidia a ninguna marítima. Y mirando a diestro y siniestro recordé a mis almas queridas y las vi flotando en este infinito.