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Empresario de joyería JAEL y presidente de la Fundación Santiago Centro

José María Fernández: "La peatonalización blanda puede ser muy beneficiosa para el Ensanche"

CARMEN PRIETO SANTIAGO   | 27.02.2020 
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Ha saltado a la actualidad la peatonalización de Xeneral Pardiñas, ¿cuál es su opinión?

Creo de verdad que una peatonalización blanda puede resultar muy beneficiosa para el Ensanche, sin perjudicar al comercio en funcionamiento en esta calle. Sé que pueden existir opiniones contrarias. Al defenderlo, me apoyo en la experiencia de otras iniciativas similares en muchas ciudades que han demostrado que cualquier calle peatonal, comercialmente hablando, es mejor que una con tráfico.

En este caso, el beneficio sería mucho mayor, ya que se crearía un espacio de continuidad entre el casco viejo y el Ensanche. Xeneral Pardiñas es precisamente la principal vía de comunicación entre ambas zonas.

Se trata de una peatonalización blanda porque no eliminaría el transporte público, ni el acceso a los garajes. Es una calle que soporta mucho tráfico, fundamentalmente en las intersecciones con otras adyacentes. Y además, se podría abrir al tráfico a partir de las diez de la noche, como ya se hace en otras ciudades.

Para el Ensanche, ganar una o dos calles peatonales puede resultar tremendamente positivo, y siendo solamente un par de ellas, no tendría por qué generar efecto rechazo en el público.

¿Somos gallegos y no nos entendemos?

Está claro que la unión hace la fuerza. Lamentablemente, siempre hemos mostrado desconfianza hacia nuestro compañero o vecino, sin pararnos a pensar que uniéndonos a organizaciones como Santiago Centro o el Club Financiero, entre otras, tendríamos mucha más fuerza como colectivo ya no solo en la ciudad sino también en la comunidad autónoma. Pero, el asociacionismo, desafortunadamente, no es nuestro fuerte, si tenemos en cuenta el censo de empresas y comercios de Santiago, y el número de ellas que están asociadas.

Preside la asociación Santiago Centro, ¿con qué objetivos?

Lo que se pretende es la dinamización de nuestra área de influencia, que es el Ensanche de Santiago. Trabajamos por la dinamización comercial y también por la social, la cultural y la urbanística. Es imposible dinamizar el comercio si no se actúa de modo global. Desde hace ya un par de años, estamos volcándonos en las posibilidades que nos ofrece la transformación digital. Para nosotros, está clarísimo que el comercio tiene ahí una oportunidad. Es más una obligación que una oportunidad, y si queremos mantenernos, debemos adaptar las herramientas que ya están utilizando los grandes. Dinamizar las calles del Ensanche desde la tecnología es ahora nuestra principal preocupación.

¿Defendemos a Compostela como se merece?

Creo que en Santiago sí carecemos de sentimiento de ciudad, de orgullo de ciudad. Incluso diría que a veces luchamos más por la ciudad los que no somos de aquí que los propios compostelanos. Es cierto que la práctica ausencia de localismo define a la ciudad como más cosmopolita, más abierta a todo. Pero creo que nos vendría muy bien tener ese orgullo de ser la capital de Galicia, de tener una de las universidades más antigua de Europa, de ser el motor del turismo, ser una ciudad referencia a nivel mundial en salud... No valoramos lo que tenemos. Cualquier otra ciudad con la mitad de lo nuestro lo haría. Sin ser presuntuosos, algo del 'defecto' localista sí deberíamos tener.

El CORREO publicó que hay muchos locales vacíos en la zona monumental. ¿A qué lo atribuye?

Tanto el comercio del casco histórico como el del Ensanche padecen la misma crisis. El cambio de hábitos de consumo está modificando las reglas de juego que todos hemos dado por válidas durante mucho tiempo. Esas reglas ya pasaron a la historia. Debemos volver a reconvertirnos. En ese contexto, cada zona tiene sus particularidades y debe analizarse a sí misma para buscar las salidas. Es cierto que esta zona tiene sus propios problemas. Pero hay modelos comerciales en otras ciudades europeas muy aplicables a ambas zonas de Santiago a las que quizá deberíamos mirar. Florencia, por ejemplo, ha sabido concentrar su comercio en unas zonas determinadas y lo ha hecho con maestría, generando áreas excepcionales. Hoy, el consumidor se orienta bien por el puro precio -contra lo que es muy difícil competir- o bien busca una experiencia de compra, locales diferentes, propuestas distintas. Soy de la opinión de que Santiago tiene mucho potencial por su localización estratégica en Galicia y por su turismo. Las administraciones tienen una gran responsabilidad en la evolución actual del comercio. Pero nosotros también. Si no apostamos por nosotros mismos, nadie nos va a respaldar.

Una de sus obsesiones es unir el casco histórico con el Ensanche...

Sí que es una obsesión, pero más que una obsesión es una evidencia. El centro de Santiago es minúsculo comparado con otras capitales gallegas, y ya no digo en referencia a otras capitales españolas. A pesar de ser tan pequeño, o, mejor dicho, de estar todo tan concentrado, seguimos viviendo unos de espaldas a los otros, sin aprovecharnos unos de lo que hacen los otros. En ambas zonas hay grandísimos empresarios y comercios excelentes. Y las dos partes tendríamos que fomentar el tránsito entre una zona y otra, en beneficio mutuo.

En lo que respecta al Ensanche, creo que podría ser un atractivo también para los foráneos, si conseguimos proporcionarles algo más. Podríamos dotarlo de algún atractivo especial, por ejemplo, en la Plaza Roxa; o de un bulevar amplio y cómodo para pasear por el Hórreo, que sirva para dirigir a la gente hacia el casco histórico desde la Intermodal pero también para distribuir a los peatones por todo el Ensanche; el teleférico, que enlace la Ciudad de la Cultura con el centro; la entrada al Ensanche por una calle cómoda, como podría ser Xeneral Pardiñas semipeatonal.

En nuestro plan estratégico del Ensanche, desarrollado durante dos años y presentado a todos los partidos políticos, están todas estas propuestas. Aquí residen cerca de 40.000 vecinos de Compostela, ya no es la 'horrible' zona nueva de Santiago. Con las intervenciones urbanísticas de las últimas décadas se ha 'humanizado' mucho. Pero hay que seguir avanzando.

¿Qué recomienda usted para canalizar el flujo de peregrinos y visitantes en el Xacobeo'21?

Bendito problema, diría yo, mientras estamos asistiendo a la tristeza de ver cómo la España y Galicia interiores, incluso grandes capitales de provincia, se están vaciando. Si nuestro problema es cómo canalizar a la gente, bienvenido sea. Yo no soy un experto en esto, pero lo que está claro es que hay que conseguir turismo de calidad, y que el visitante se marche con la sensación de haber visitado una ciudad agradable y acogedora, y no una ciudad agresiva.

¿Compensa ser empresario en nuestros días?

Voy a ser sincero y muy claro. Estoy ya muy harto de que hoy en día determinadas personas e instituciones políticas y sociales no solo critiquen, sino que combatan, al que de una forma lícita ha conseguido levantar una empresa, aguantar la mayor crisis económica mundial y seguir adelante. Creo que todas las personas emprendedoras, desde el más pequeño autónomo al más grande empresario, son dignas de admirar. Lo han arriesgado todo, incluso su patrimonio, para crear más riqueza y puestos de trabajo en nuestro país.

¿Cuál cree que serán los beneficios de peatonalizar Xeneral Pardiñas y cuáles los problemas?

Confío en que todos los grupos políticos estén de acuerdo. También sé que algunos vecinos y comerciantes se van a oponer a la iniciativa, como ha sucedido en otras ciudades, e incluso aquí mismo en Santiago. Pero estoy completamente seguro de que va a ser beneficioso. Si fuese de otro modo, no lo valoraríamos. En toda Europa el movimiento es el de ganar los centros de las ciudades para los peatones. Hay ejemplos magníficos que funciona, tras un lógico período de adaptación. No conozco ningún caso en el que una calle peatonalizada haya vuelto a la situación anterior.

¿En qué mejoraremos?

Tenemos múltiples ejemplos muy cercanos, como en Pontevedra o en pequeñas ciudades de Portugal. El propio casco histórico, al que nadie imagina ya repleto de coches. Una calle agradable, sin cuesta, con árboles y bancos, con terrazas en las que tomar algo, que sea una continuidad tanto del casco histórico como de la Alameda. Yo de verdad pienso que triunfa seguro. En Santiago no hay distancias. Y no olvidemos que será una peatonalización blanda, que no se trata de prohibir el coche, ni de limitar el acceso, sino simplemente de ceder el paso a los peatones y facilitar las compras y el ocio. Abierta a los viandantes, Xeneral Pardiñas, además, ganará no solo esta calle sino todas las adyacentes y el conjunto del Ensanche. Probar me parece valiente y confío en que todos otorguen a la iniciativa el beneficio de la duda.