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Unas marquesinas de adorno que no sirven para la lluvia

Dos mujeres esperando ayer el autobús en una marquesina con el banco mojado por la lluvia
Dos mujeres esperando ayer el autobús en una marquesina con el banco mojado por la lluvia

CARLA NOYA   | 11.02.2020 
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Los políticos no se cansan de pedir a los ciudadanos que utilicen el transporte público. Sin embargo, ni la frecuencia ni la puntualidad de los buses urbanos hacen que sea fácil dar cumplimiento a esta solicitud.

Además, a estos inconvenientes hay que sumar otro muy importante: una red de marquesinas que no protege del agua en una ciudad que bate récords de recogida de lluvia un día sí y otro también.

De hecho, este periódico ha recibido numerosas quejas de usuarios del transporte urbano y comarcal, que protestan por la escasa practicidad de estas instalaciones. Y es que muchas de ellas no tienen laterales y si los tienen son demasiado abiertos y no impiden que la lluvia moje a las personas que intentan resguardarse en las mismas. Así, en alguna de las fotos que ilustran esta líneas se ve claramente como el banco de las marquesinas está mojado, a pesar de que ayer no llovió en exceso en Compostela.

Los ciudadanos piden que se instalen marquesinas que les protejan de los temporales que con tanta frecuencia azotan Galicia. Además, solicitan que tengan asientos suficientes y lugares en los que depositar las bolsas. Por otro lado, indican que hay paradas, con una gran cantidad de líneas, que solo tienen una o dos marquesinas, cuando son necesarias muchas más para que la gente se pueda cobijar.

Uno de estos puntos es, por ejemplo, la Rosa, donde paran no solo los autobuses urbanos, sino también los que unen Bertamiráns con la capital gallega y los que conectan O Milladoiro y Santiago. En esta zona, la mayoría de los usuarios aguardan fuera de las marquesinas, porque son insuficientes.

 

PUNTOS CRÍTICOS. Asimismo, denuncian que hay puntos en la capital gallega, como A Senra o la plaza de Galicia, donde paran numerosas líneas, que no cuentan con este tipo de infraestructura. Si bien por las dimensiones de las aceras se hace complicado instalar una construcción de este tipo, consideran que sí se podría poner algún tipo de visera que proteja del agua. En Gran Bretaña, la solución que han encontrado para proteger a los ciudadanos es colocar las marquesinas al revés, para evitar las salpicaduras de los vehículos a los ciudadanos.

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