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Mucho jipi es lo que hay

CARTAS DEL TÍO SNACKER MARQUÉS DE GURUGÚ   | 12.01.2020 
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{GOBIERNO POCO FIABLE}

Aplatanado sobrino, ya sabes que los aristócratas pasamos por épocas delicadas y que la situación puede agravarse más si al nuevo Gobierno, claramente antimonárquico y jipi, le da por freír a impuestos a quienes contamos con un patrimonio vistoso. Las perspectivas no son buenas, pero yo aún confío en las buenas artes de la ministra responsable de la parcela económica, la coruñesa doña Navia Calviño. A ella no la conozco en persona, pero sí a su padre, el letrado don José María Calviño, con el que coincidí alguna vez en nuestra sacrosanta ciudad cuando fue fichado por Felipe González para que se hiciese cargo de todo el aparato de RTVE. En cuanto a mis propiedades, Damián, he de confesarte que de bienes muebles e inmuebles estoy bastante sobrado, como corresponde a los nobles de cuna antigua, pero mi nivel de renta es cada vez menor debido al poco interés que ponen las nuevas generaciones en labrar las tierras que poseo y aportarme los correspondientes diezmos. También es un hecho que ha disminuido el interés de los organizadores de grandes exposiciones en alquilarme alguna de las preciadas obras que guardo en mis desván, por lo que muchos meses debo ofrecerme a las televisiones de pago para contar o inventar ciertas miserias familiares a cambio de unos cuantos miles de euros. Varios magnates de los mass media me han llegado a proponer incluso que participe en algún concurso de esos que se desarrollan en islas inhóspitas en compañía de gente de modales bruscos y malhablada, pero no deseo acabar mis días devorado por alimañas glotonas o ahogado en aguas del Caribe junto a algún Paquirrín o Adelita de la vida. Por todo ello, he decidido rendirme ante los encantos del turismo de masas y estoy sopesando la posibilidad de alquilar el ala oeste de mi mansión a algún empresario que quiera transformarla en un albergue de lujo de cara al próximo Jubileo. Pocas ganas tengo de ver invadido mi jardín por mochileros sudorosos, pero la necesidad llama a mi puerta. Ah, cómo hecho de menos los tiempos de los zares...

 

{un honorable casero}

Aunque mis planes, Damián, consisten en convertir parte de mis aposentos en un refugio para peregrinos y para toda suerte de correcaminos de numerosas nacionalidades, quizá no pueda llevarlos a buen puerto debido a la alianza que han sellado la Xunta y el Ayuntamiento de Santiago para frenar la proliferación de pisos turísticos y de otros alojamientos temporales. He de telegrafiar de forma urgente a la directora de Turismo, doña Nava Castro, para que me explique bien si mi noble mansión de estilo victoriano podría ser catalogada como una vulgar vivienda turística o si, por el contrario, entrará en otra categoría ajena a los vulgares controles administrativos. También debo tratar esta cuestión con los concejales Gumersindo Guinarte y Mercedes Rosón, que son los que se encargarán, a nivel municipal, de velar por la correcta ordenación de los inmuebles reconvertidos en una suerte de hospedajes para forasteros. Espero que me dejen tranquilo a la hora de ejercer como honorable casero, aunque ya sabes, torpe sobrino, que no confío nada en las nuevas hornadas de políticos.

 

{LLAMA OLÍMPICA DEL 92}

Hablando de concejales, sobrino, me urge preguntar a Esther Pedrosa, responsable del área Deportiva en Raxoi, qué cóme o qué hace para mantenerse en tan buena forma. El caso es que acabo de ver en el periódico una foto suya del año 1992, cuando la llama olímpica llegó a Santiago con motivo de los Juegos de Barcelona, y su aspecto ha cambiado muchísimo menos que el mío en los últimos 28 años. De hecho, su físico ha variado tan poco que me ha hecho sentir mal al comprobar que yo, por aquel entonces, era una especie de pincel andante y ahora solo arrastro kilos de más, calvas crecientes, briosidad menguante y belleza decreciente. No me extraña, en suma, que mi amada Marie Louise me haya puesto la cornamenta con un poeta hindú menos fondón en todos los sentidos. Supongo que correr resulta muy beneficioso para la salud, y sabido es que doña Esher lleva muchos practicando atletismo, pero yo no estoy dispuesto a embutirme en vulgares sudaderas y en horribles pantalones tipo malla para ganar fuerza y perder kilos. En cuanto a su dieta, doy por hecho que se infla a sushi y lechuga, algo por lo que tampoco estoy dispuesto a pasar. No sé, Damián, la vida se ha vuelto muy cruel conmigo. Te dejo, he de telefonear al príncipe Harry para que reconsidere su decisión de cortar sus lazos con la familia real británica. Ya sabía yo que su matrimonio con la jipi Meghan Markle no iba a deparar nada bueno y ahora se acaba de demostrar. Como vidente, no tengo precio.

Alquilaré el ala oeste de mi mansión a correcaminos sudorosos