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Muere Serafín Moralejo, el primer catedrático español en Harvard

El profesor, considerado el mayor especialista en escultura románica, dio el salto de la USC a Estados Unidos en los 90

IOLANDA CASAL SANTIAGO   | 18.08.2011 
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Nacho Santás
Serafín Moralejo Álvarez, en una imagen de archivo de los años 90
FOTO: Nacho Santás

Santiago. El gran intérprete del Pórtico de la Gloria falleció el pasado miércoles 10 de agosto en la ciudad que lo vio nacer en 1945 y custodia de la que definió como la obra maestra de la escultura románica. Serafín Moralejo Álvarez, el mayor especialista en la escultura de este estilo del mundo, murió tras una larga enfermedad neurodegenerativa que hace ya años lo había obligado a abandonar la docencia y la investigación, dos campos en los que ejerció con gran maestría.

Hijo del catedrático de Latín Abelardo Moralejo, había debutado como profesor de la sección de Historia en la antigua facultad de Filosofía y Letras de la Universidade de Santiago de Compostela, la misma en la que estudió, en 1969. Nueve años después, en 1978, conseguía la cátedra en Historia del Arte Antiguo y Medieval. La ocupó hasta los 90, cuando se convirtió en el primer catedrático español fichado por la Universidad de Harvard (Estados Unidos), una de las instituciones académicas más prestigiosas del mundo.

"Ningún outro español conseguiu ser catedrático en Harvard (...). Era unha persoa brillante e un docente excepcional, o mellor que tiven na carreira. E foi o grande especialista de toda a escultura europea románica e do Pórtico da Gloria", recuerda el catedrático de la USC José Carlos Bermejo, primero alumno de Moralejo y después colega de facultad.

Jesús Espino, de Ediciones Akal, incluso lo definió como el único verdadero historiador del arte medieval, porque en sus interpretaciones manejaba a la perfección no solo la historia del arte, sino también la historia de la literatura, la teología y la propia historia medieval.

Era además un dibujante de talento. "Su forma de entender la escultura tenía algo de la mentalidad plástica del escultor. Sus dibujos ilustraban muchas de sus publicaciones, a veces con una finalidad didáctica y otras como drôleries (divertimentos)", recuerda John Williams, prologuista de Formas elocuentes, reflexiones sobre la teoría de la representación, obra publicada en 2004 por Akal y cuya presentación en la Facultade de Historia de Santiago sirvió entonces de homenaje a Moralejo cuando ya se encontraba gravemente enfermo.

Ese mismo año, la Xunta editó Patrimonio artístico de Galicia, que recoge artículos de Moralejo y otros de homenaje a su figura de distintas personalidades.

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