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Plan de Raxoi para auxiliar a los mendigos explotados por mafias

El Concello y la Policía tratarán de acercarse a quienes piden limosna en condiciones infrahumanas para conocer su situación // "Si no denuncian una coacción, no se puede actuar", manifiesta el CNP

FOTO: ECG
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UXÍO SANTAMARÍA SANTIAGO   | 20.02.2020 
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Raxoi pondrá en marcha un plan de ámbito municipal para abordar la situación de las personas que practican la mendicidad en condiciones infrahumanas en la ciudad. "Nos preocupa, sobre todo, porque vemos que estas mujeres están perdiendo su dignidad", manifiesta Mila Castro, concejala de Políticas Sociais del Concello de Santiago, quien, a raíz de las múltiples denuncias de este periódico, matiza que se trata de "un tema muy delicado y que se debe abordar con mucho tacto". En este sentido, avanza que desde el Concello se constituirá un equipo de trabajo integrado por el departamento de Servicios Sociales y la Policía Local, en colaboración del Cuerpo Nacional de Policía.

"Queremos averiguar cuál es el problema y para ello trataremos de acercarnos discretamente a las personas que practican la mendicidad en estas condiciones, de rodillas y bajo el aguacero, para ver si se abren y podemos saber realmente cuál es su situación para ayudarles", indica la edil, a la vez que recuerda que desde Servicios Sociales del Concello "estamos dispuestos a ayudar siempre a todas aquellas personas que lo necesiten, a cualquiera que tenga dificultades. Eso sí, se deben cumplir unos requisitos en base a unos criterios que permiten conocer si la situación es real".

La mandataria municipal prefiere ser prudente a la hora de hacer referencia a supuestas mafias que podrían estar explotando a estas personas en el denigrante negocio de la mendicidad; pero subraya que los Cuerpos de Seguridad sumarán esfuerzos para averiguar si algún grupo sigue operando en la capital gallega. Por su parte, la Policía Local y funcionarios del Concello tratarán de conversar con estas mujeres que ya se han convertido en parte de la estampa que ofrece a diario el casco histórico compostelano. Arrodilladas, con el rostro inclinado y bajo el aguacero, hacen frente a las situaciones más adversas durante horas.

Es el método que suelen utilizar las mafias para tratar de suscitar pena entre los vecinos, estudiantes y turistas y conseguir la moneda más deseada. Es un problema que viene de lejos en Santiago, que derivó en detenciones y en la desarticulación de una gran banda que se encargaba de traer ciudadanos de países del Este europeo, concretamente de Rumanía, para explotarlos con la práctica de la mendicidad. A pesar de estas actuaciones policiales y judiciales, la situación continúa igual, tal y como denunció este periódico en repetidas ocasiones. Testigo de ello es cualquier persona que se dé un paseo por el entorno de la Catedral.

Desde el Cuerpo Nacional de Policía señalan también en conversaciones con EL CORREO que se trata de un "tema complejo", ya que cuando los efectivos tratan de acercarse a estas personas que piden en la calle en una situación denigrante suelen toparse con un "gran hermetismo" por su parte. "Para que nosotros podamos actuar tiene que haber una denuncia. Es muy difícil hacerlo sin que nadie denuncie su situación, que está siento coaccionado para practicar la mendicidad", explican desde la Comisaría de Santiago, antes de apuntar que "cuando nos acercamos a estas personas siempre nos responden lo mismo: pedimos libremente, nadie nos obliga a hacerlo y el dinero recaudado es para comer".

Se actuaría de inmediato si el pedigüeño es menor de edad, aunque "las mafias saben que en este caso se abriría una investigación policial, por lo que no suelen recurrir a los niños para pedir".

Tres pequeños clanes continúan operando en el área de Santiago

Admite el Cuerpo Nacional de Policía que en la actualidad no se está investigando a ninguna gran banda de explotación de mendigos en la capital de Galicia, si bien reconoce que existen en la comarca de Compostela "dos o tres clanes pequeños" que se dedican a esta práctica. Están liderados por uno o varios capos, por lo general varones, que se encargan de trasladar a mujeres extranjeras, casi todas de etnia gitana y de nacionalidad rumana, a puntos estratégicos donde saben que se pueden hacer con una buena recaudación utilizando el método de la pena, es decir, conmoviendo a los viandantes con una actitud característica: de rodillas, cabizbajas y bajo el diluvio universal.

Según fuentes policiales consultadas por este diario, la Brigada de Estranjería de la Comisaría de Santiago, que realiza continuamente controles en la calle, tiene controlados los movimientos de estas pequeñas mafias, que tienen hacinadas a las víctimas en viviendas localizadas en las inmediaciones de la ciudad. Inciden en que si no hay denuncia, es difícil actuar.

"Aunque tengan un bebé en el colo, no podemos hacer nada"

Los efectivos policiales se ven muchas veces entre la espada y la pared a la hora de actuar en situaciones de mendicidad como las denunciadas. "Nos encontramos con que tienen un bebé en el colo para dar todavía más pena, pero no podemos actuar. Te dicen que están pidiendo ayuda libremente para comer y que no tienen con quien dejar a su hijo. En ese caso no podemos hacer nada, aunque para esta práctica esté implicado un menor", señalan fuentes oficiales de la Comisaría, antes de apuntar que este problema "es más una cuestión que precisa que una ordenanza municipal que la regule que un problema de orden público".

Por otro lado, este periódico también se puso en contacto con la Fiscalía Xeral de Galicia, que señaló que "sin una denuncia previa por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es muy difícil que un fiscal tome cartas en el asunto". "La Fiscalía no tiene medios para investigar y solo puede acusar ante un juzgado con pruebas, por lo que es necesario que la información llegue de la Policía".