El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Santiago | santiago@elcorreogallego.es  |   RSS - Santiago RSS

¿Quién fue el capitán Mette, enterrado en el Psiquiátrico?

La tumba del enigmático marino alemán, que supuestamente ejerció como espía en la Primera Guerra Mundial, es una de las más llamativas del cementerio de Conxo // Murió en soledad no a causa de una demencia, sino por sífilis

Tumba de Friedrich Wilherlm Mette, muerto en 1917 - FOTO: F. Blanco
Tumba de Friedrich Wilherlm Mette, muerto en 1917 - FOTO: F. Blanco

SANDRA CUIÑA   | 20.01.2020 
A- A+

Compostela cuenta con innume-rables rincones que son conocidos por muy pocos. Uno de esos lugares es el cementerio del Psiquiátrico de Conxo, que hasta el año 2005 permaneció oculto entre zarzas y malas hierbas. Fue gracias a la labor de la asociación Itínera, que se encargó de lim-piarlo, como este camposanto recupero su esplendor y salieron a la luz pequeños tesoros ocultos que albergaba en su interior.

Uno de ellos fue la sorprendente historia de Friedrich Wilherlm Mette, un marino alemán de la Primera Guerra Mundial y supuesto espía que cuenta con una de las tumbas más llamativas de todo el cementerio y que no se sabe cómo pudo acabar sus días en el Psiquiátrico de Conxo.

Mette había nacido en Alemania en el año 1875 y con solo 23 años de edad ingresó en la Marina, donde desarrolló una brillante carrera que le llevó, en 1913, a convertirse en capitán del mercante Santa Úrsula, que se encargaba del transporte de pasajeros y mercancías entre Hamburgo y Lisboa con Río de Janeiro, Bahía y Argentina.

F. Blanco
El recinto mortuorio, muy hermoso, permaneció oculto entre zarzas hasta el año 2005
FOTO: F. Blanco

Cuando se inició el gran conflicto bélico, su barco se refugió en el puerto de Lisboa junto con otros treinta buques alemanes hasta 1916, año en el que el Gobierno luso incautó los navíos germanos y austríacos atracados en sus puertos, debido al comienzo de las hostilidades entre Portugal y Alemania.

Al parecer fue en esa época cuando el capitán adoptó el nombre de Guillermo Mette y se instaló en la localidad pontevedresa de Vilagarcía de Arousa, donde era espía. Sin embargo, poco después fue trasladado al Psiquiático de Conxo, de donde ya no saldría, al estar supuestamente afectado de una dolencia mental.

 

ENTRADA. Su ingreso se registró el 4 de octubre de 1916 y tan solo un año después murió allí completamente solo, en concreto el 10 de octubre de 1917. Al parecer fue la sífilis lo que le llevó a la tumba. La lápida que se encuentra en el cementerio del Psiquiátrico, redescubierta hace solo unos años, cuenta con una inscripción en alemán: "Hier ruhet Friedrich Wilhelm Mette. Kapitan. O.S. Santa Ursula "(Aquí descansa Friedrich Wilhelm Mette. Capitán. Buque Santa Úrsula). El sepulcro tenía también una gran ancla de hierro colocada sobre la lápida, pero desgraciadamente fue robada en agosto de 2005.

No hay constancia de quién mandó construir una de las tumbas más lujosas del cementerio, pero se cree que fue el consulado alemán en Vigo, aunque no hay datos oficiales. Su barco no corrió mucha mejor suerte que él, puesto que fue hundido por un submarino alemán en la Segunda Guerra Mundial.

La historia de este militar alemán sirvió para que el psiquiatra Ramón Area Carracedo escribiera, en diciembre del año 2015, la novela titulada Tempo de Pedra, en la que además de reconstruir la biografía del capitán del buque germano aborda cuestiones relacionadas con la psiquiatría.

Su vida es contada a través de la relación de un paciente y un psiquiatra que es pura ficción y que sirve para relatar el misterio de este marino que, según algunas fuentes, se volvió loco en su etapa en la Costa da Morte. Además, este enigmático personaje también cautivó a uno de los genios de la literatura mundial, el gallego Camilo José Cela, que lo menciona en su novela Madera de boj.

El Hospital Psiquiátrico de Conxo nació el 1 de junio de 1885 como obra pía del Cabildo de la Catedral de Santiago, por iniciativa del cardenal Payá, por aquel entonces arzobispo en la sede compostelana.

La creciente demanda asistencial llevó a los propietarios del hospital a pensar, ya en 1889, en la constitución de un patronato que diese entrada a accionistas con los que afrontar una ampliación del centro: así Timoteo Sánchez Freire, director médico del establecimiento, el banquero santiagués Olimpio Pérez Fernández; José García Mouriño, un emigrado retornado cliente de Olimpio Pérez, y Juana Blanco Navarrete, viuda de Simeón García de la Riva, en representación del Banco Viuda de Simeón e Hijos, pasaron a formar parte del Patronato, y por lo tanto, de la Junta de Gobierno del hospital.