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¿El radar que menos multa de España?

Un cinemómetro situado en A Sionlla, en el kilómetro 55,8 de la carretera N-550, es el segundo de todo el país que menos recauda por sanciones, superado solo por uno situado en la provincia de Valladolid // Durante 2019 apenas consiguió doscientos euros, según un estudio

A la izquierda, el radar de tramo instalado en el año 2017 en la zona de A Sionlla, que ha conseguido un meritorio penúltimo puesto entre los menos multadores de España  - FOTO: F. Blanco
A la izquierda, el radar de tramo instalado en el año 2017 en la zona de A Sionlla, que ha conseguido un meritorio penúltimo puesto entre los menos multadores de España - FOTO: F. Blanco

LUIS ÁLVAREZ  | 26.02.2020 
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Apenas doscientos euros de recaudación arrojó el radar situado en la N-550, en el punto kilométrico 55,8 (A Sionlla) durante el año pasado, lo que lo convierte en el segundo menos rentable de toda España, después de uno situado en la provincia de Valladolid, según el estudio publicado ayer por Europa Press. Lejos de los registros de otros cinemómetros gallegos ya famosos por su voracidad, como el de O Pino, que siempre está en puestos de Champions, la instalación compostelana parece que cumple más la función de obligar a los conductores a levantar el pie que la sancionadora.

En este caso, coincide además que funcionan dos radares, uno de ellos de tramo, lo que provocaría que los conductores vayan mucho más atentos del velocímetro. Otro de los también menos multones es el situado en el kilómetro 14,8 de la AC-840, que va de Betanzos a A Golada, pasando por Santiago, con una recaudación durante el año pasado de 300 euros. Con todo, y según la página web de la DGT, en este punto no existe ningún radar fijo, sino solo uno móvil que oscila entre el punto de partida y el punto kilométrico 28.

Es de destacar, recoge el citado informe, que la recaudación total por multas de radares (solo fijos y de tramo, no se incluyen los móviles), bajó en 2019 con respecto a los dos años anteriores, pasando de 223.409.150 y 226.763.200 euros en 2017 y 2018, respectivamente, a 182.061.700.

De esta forma, el fenómeno se explicaría en parte porque los conductores acaban aprendiéndose de memoria la localización de los aparatos fijos, y esperan a acelerar a salir de su campo de acción, y en parte también por lo que reconocía el propio director de la DGT, Pere Navarro, esto es, que hay más cajetines y avisos que radares reales, y que periódicamente se trasladan de un punto a otro. Hasta una tercera parte de las instalaciones están vacías, pero los conductores no saben cuándo, por lo que optan por frenar por si acaso ese día a la máquina le da por retratar.

 


Récord absoluto. Con todo, el caso del radar compostelano es especialmente llamativo, solo 200 euros registrados. Una diferencia abismal con el fijo más multador, uno instalado en Valencia que consiguió el año pasado la friolera de 5,8 millones de euros, mientras que el de tramo más depredador es uno de Madrid, que obtuvo 4,4 millones en multas.

La reciente instalación de dos radares fijos en el casco urbano de Santiago ha puesto de actualidad el tema en la ciudad, e incluso protagonizará una pregunta en el pleno municipal a través de la que el PP quiere conocer las razones que han llevado al gobierno local a elegir las dos ubicaciones de los aparatos, uno en la rúa do Restollal, y otro en el paso inferior de Conxo.

El Ayuntamiento defiende que se trata de dos puntos del casco urbano en los que se ha detectado un importante número de vehículos superando y mucho la velocidad máxima permitida de cincuenta kilómetros hora, y en el caso del Conxo, además, un claro problema de seguridad vial.

A la espera de que el Ministerio de Fomento cumpla su compromiso de reurbanizar la rotonda de superficie sobre el túnel, la zona es un punto negro, porque los carriles de incorporación a la SC-20 desde esta glorieta presentan problemas, especialmente en dirección hacia O Milladoiro, que es demasiado corto, y está justo a la salida del paso inferior, en pleno cambio de rasante. Un diseño que ya ha provocado más de un accidente y numerosos sustos en forma de frenazo.

Además, recordaron que su instalación fue precedida de una campaña de información sobre el proyecto, su puesta en marcha con un período de pruebas, y la definitiva activación. Aún así, el PP quiere conocer si la decisión partió de los propios responsables municipales de tráfico o de la empresa que gestiona las multas, que percibe un canon del 26 %, y que es además quien ha proporcionado los radares y ha hecho las pruebas para su puesta en marcha. "No sembramos dudas, nos limitamos a plantearlas", señaló el portavoz municipal del PP, Alejandro Sánchez-Brunete.

 


Más ingresos. Otro de los puntos de apoyo es que en las previsiones de ingresos que el gobierno municipal incluyó en el proyecto de presupuestos se prevé un incremento de más del 17 % en la recaudación procedente de sanciones de tráfico. Por supuesto, no solo de radar, sino también de los fotorrojos instalados en diferentes calles, y las sanciones habituales por otro tipo de infracciones, desde aparcamiento hasta cualquier tipo de irregularidades relacionadas con el vehículo o la documentación reglamentaria.

Cabe recordar que además de estos dos fijos, que se vienen a sumar al que existe en el interior del túnel del Hórreo, el Ayuntamiento dispone de otro móvil que las últimas semanas se ha desplazado por diversos puntos de la ciudad, especialmente también por el periférico y otras vías en las que los conductores suelen apretar el acelerador, como Cruceiro da Coruña o la avenida de Lugo, y fueron varios cientos los que quedaron registrados cada día.