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Sigue la oleada de robos: otro bar sufre dos "palos" en un mes

Vecinos del Castiñeiriño alertaron de madrugada a la Policía del asalto a El Colmado de Calma // "Esto crea mucha inseguridad"

El dueño de El Colmado de Calma comprobando ayer el estado del local - FOTO: A. Hernández
El dueño de El Colmado de Calma comprobando ayer el estado del local - FOTO: A. Hernández

ÁNGELA ARES   | 02.12.2019 
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"No puedo creerlo"; "Es increíble tener que volver a vivir esta situación. Esto crea una gran inseguridad". Así se expresaba ayer José Calvo, dueño del bar El Colmado de Calma, de la rúa de Antón Vilar Ponte, en el lugar de Combarro (Castiñeiriño), que en un poco más de un mes ha visto cómo robaban en su establecimiento por segunda vez.

Un robo que se suma a los registrados en las últimas semanas en la capital gallega. El último de ellos, en el bar Rey's, del polígono de A Sionlla, un local con el que los cacos se cebaron ya que fueron tres asaltos en solo un mes, en noviembre.

En esta última ocasión, el día 30, causaron numerosos destrozos, además de reventar la tragaperras y llevarse hasta la vajilla. Una semana antes, sustrajeron 600 euros de la registradora y también la recaudación de la tragaperras.

En el caso de El Colmado de Calma fueron los vecinos los que alertaron a la Policía a las dos de la madrugada al despertarse por el fuerte ruido que hicieron los ladrones para entrar en este bar. Aunque utilizaron un mazo de grandes dimensiones para romper la cristalera del local, tuvieron que emplearse a fondo para reventarla.

De hecho, el dueño explicó que "como es hecha a medida y blindada cuesta más de 900 euros. Menos mal que tengo seguro...".

Precisamente, fueron los vecinos los que pusieron sobreaviso a los agentes policiales indicándoles que habían visto "a varios individuos (dos o cuatro, según las versiones) meterse en el bar y llevarse la máquina de tabaco, que introdujeron en su coche, un Honda Civic, que salió a gran velocidad hacia Os Tilos".

José Calvo se lamentaba de la violencia que ejercieron, dejando grandes destrozos en el bar.