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La tragedia inacabable...

La presencia de personas de rodillas, incluso en días de lluvia como los actuales, es cada vez más frecuente, pero también preocupante, por el temor de que este tipo de prácticas escondan alguna forma de explotación que sería necesario que las autoridades controlasen

Ejemplo de la estampa que se puede contemplar todos los días, especialmente en el entorno del casco histórico - FOTO: ANTONIO HERNÁNDEZ
Ejemplo de la estampa que se puede contemplar todos los días, especialmente en el entorno del casco histórico - FOTO: ANTONIO HERNÁNDEZ

L. ÁLVAREZ   | 15.12.2019 
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Los compostelanos hace tiempo que se han acostumbrado a imágenes como las que acompañan esta información, personas arrodilladas pidiendo limosna independientemente de que llueva o haga sol. Están por distintos puntos de la ciudad, pero especialmente en el casco histórico, que es donde hay más tránsito de personas, sobre todo turistas, dispuestas a desprenderse de unas monedas durante su visita a la capital de Galicia.

El problema no es solo de imagen, ni siquiera de pobreza, porque en Santiago existen unas cuantas instituciones que se encargan de intentar cubrir las necesidades de los más desfavorecidos y que realizan una labor encomiable e infatigable. La cuestión es lo que puede haber detrás, y es que muchas de estas personas podrían ser víctimas de otras que las obligan a estar en la calle para apropiarse posteriormente de la recaudación.

Un temor que viene avalado por algunos expedientes que están actualmente en manos de la Justicia, y que apuntan a que algunos individuos se aprovechan de personas procedentes de otros países a las que trasladan aquí para destinarlas a recolectar limosnas a cambio de una manutención en condiciones extremadamente precarias.

Las autoridades son conscientes de esta situación, pero también de las limitaciones legales que se encuentran a la hora de actuar. Pedir limosna no es delito, y requerir a quienes lo hacen para que cesen en su actividad solo sirve para que se levanten un momento o bien cambien de lugar o vuelvan en cuanto la policía se ha marchado. En ocasiones, además, ni siquiera están censados en la ciudad, lo que dificulta mucho su control, y quienes los utilizan lo saben muy bien, porque suelen controlarlos muy de cerca para mantener la rentabilidad de este tipo de negocio.

En cualquier caso, cabe esperar que en la reunión que la Junta Local de Seguridad celebrará el próximo jueves, y en la que se empezarán a diseñar los planes para el Xacobeo 2021, se incluya algún tipo de actuación para controlar esta problemática, porque una cosa es ayudar a los más necesitados, y otra muy distinta permitir actuaciones de explotación de personas obligándolas a estar largas horas a la intemperie. Si hay una necesidad real, los Servicios Sociales deben intervenir cuanto antes, pero en caso contrario hay que tomar medidas.