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En la UCI en estado grave el ladrón del Códice tras sufrir un derrame cerebral

Manuel Fernández Castiñeiras estaba en la cárcel de A Lama cuando se produjo la lesión // En 2004 padeció un ictus que usó como excusa en el juicio por el robo de dinero a la Catedral

Manuel Fernández Castiñeiras y su mujer, Remedios Nieto, durante el juicio por el robo del Códice - FOTO: ECG
Manuel Fernández Castiñeiras y su mujer, Remedios Nieto, durante el juicio por el robo del Códice - FOTO: ECG

UXÍO SANTAMARÍA   | 15.05.2019 
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Manuel Fernández Castiñeiras, el ladrón del Códice Calixtino, permanece ingresado en estado grave en la UCI del hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo tras sufrir un derrame cerebral en la cárcel de A Lama, donde cumple condena por el robo del valioso manuscrito de la Catedral de Santiago, el dinero de los cepillos y también las cartas de sus vecinos del edificio donde vivía en O Milladoiro.

Según pudo saber este periódico, el polémico exelectricista se puso mal el pasado 26 de abril en el módulo donde estaba encarcelado. Así, los responsables de la prisión dispusieron de inmediato su trasladado al hospital de Montecelo, en Pontevedra, donde ingresó en la UCI y recibió una primera asistencia sanitaria. Su estado era "crítico" y por eso los facultativos decidieron que fuera tratado en el complejo olívico.

A pesar de que se activaron todos los protocolos médicos para reducir la importante lesión cerebral, fuentes sanitarias consultadas señalaron que el estado del paciente es "muy delicado", teniendo en cuenta su edad y también sus antecedentes clínicos. En este sentido, cabe recordar que Fernández Castiñeiras ya había sufrido un ictus en 2004, como él mismo explicó al juez en la fase de instrucción del caso del robo del Códice. De hecho, utilizó esta dolencia como excusa para tratar de justificar que no se acordaba de cuándo saqueó las arcas de la Basílica compostelana, en la que trabajó durante 32 años, hasta que en 2004 fue despedido por los responsables del Cabildo.

Ante el juez José Antonio Vázquez Taín, instructor del caso, el ladrón dijo no recordar si tras sufrir un infarto cerebral en 2004 siguió cogiendo dinero de la caja fuerte de la Catedral, pero sí reconoció que fue tras la enfermedad cuando paró de anotar las cantidades sustraídas. Así consta en la primera declaración del entonces acusado y luego condenado ante el magistrado. Respondió "cuando me dio el ictus" a la pregunta del juez sobre cuándo dejó de escribir en las libretas contables que le fueron intervenidas en su domicilio. Sin embargo, cuando se le interrogó si después de sufrir la citada enfermedad siguió cogiendo dinero de los cepillos, contestó: "No recuerdo". Además, durante la celebración de la vista, en el que solo respondió a las preguntas de su abogada, también quiso dejar claro que "no me encuentro muy bien" y que su estado de salud no era bueno. Quince años después, la lesión cerebral se ha repetido, aunque en esta ocasión, según las fuentes citadas, ha sido de mayor consideración.

 


SITUACIÓN. El exelectricista de la Catedral está en prisión cumpliendo la condena de once años que se le impuso. Desde hace algún tiempo goza de permisos penitenciarios que le permiten hacer escapadas a Noalla, donde estableció su residencia unos años antes de su detención por el robo del Códice Calixtino.

Lo hizo en un piso en el municipio de Sanxenxo que adquirió con el dinero robado en el templo apostólico y que actualmente está embargado. No obstante, según varios testigos, el condenado sigue disfrutando de esta propiedad durante los permisos y en los últimos meses fue visto paseando por el entorno.

También tiene solicitado el tercer grado, aunque está pendiente de la resolución judicial. El futuro de Fernández Castiñeiras es ahora una incógnita, a la espera de su evolución.

TRASLADADO DE LA ENFERMERÍA al pabelLón 6

••• Hasta hace pocas semanas Manuel Fernández Castiñeiras vivía en la enfermería del penal de A Lama, un módulo bastante tranquilo donde el día a día "se hace bastante llevadero", según explica un recluso de la misma prisión. Fue a raíz de un "extraño episodio" con otro preso, que detectaron los funcionarios del centro penitenciario, cuando se decidió su traslado a otra zona. Concretamente, al exelectricista de la Catedral le fue asignado el Pabellón 6, un módulo donde hay "reclusos más conflictivos y por tanto una mayor vigilancia".