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Ni un barrio se libra de las pintadas que invaden la ciudad de punta a punta

En 2018 se contabilizaron 309 realizadas sobre piedra y 1.026 en hormigón // Los ciudadanos, preocupados, piden más vigilancia y multas

Es fácil encontrar borrones en todos los barrios - FOTO: ECG
Es fácil encontrar borrones en todos los barrios - FOTO: ECG

ELENA PITA   | 19.03.2019 
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Ni el civismo lógico que se le presume a cualquiera ni las campañas de concienciación pueden con el ansia de algunos desalmados de dejar su rúbrica a lo largo y ancho de la ciudad. Lo ocurrido la semana pasada en varios muros de la Catedral de Santiago no es algo aislado ni novedoso. Solo hace falta recorrer algunos barrios para comprobar que las pintadas invaden cada esquina de la capital gallega.

El casco antiguo cuenta con varios borrones en lugares históricos como el viejo edificio de Almacenes Olmedo, que fue cuartel general de Compostela Aberta varios años, los portalones del Colegio Compañía de María o la propia escultura de As Marías, que fue dañada con esmalte rojo.

El Ensanche también está plagado de pinturas en escaparates, garajes y paredes. Solo en la calle Curros Enríquez no hay una fachada que se libre de este tipo de actos. Pero no es la única. Otro punto crítico se encuentra en la zona de Galuresa. En ambos márgenes del túnel del Hórreo, dirección Santiago, las firmas invaden los inmuebles y hasta las vías del tren. Poco más adelante, en el barrio de O Castiñeiriño, más de lo mismo, con borrones en cada recuncho del barrio.

Son, precisamente, las propiedades privadas los lugares favoritos de los vándalos para hacer de las suyas. Y de esos trazados el Ayuntamiento se desentiende. Son los vecinos los que tienen que abonar la factura del borrado, muchas veces muy costosa. Según los datos del gobierno local, en 2015 se registraron casi 700 grafitos solo en la zona monumental, mientras que en el resto de la ciudad la cifra asciende a cerca de los 900 dibujos ilegales.

La empresa concesionaria de la limpieza viaria, Urbaser, es la encargada de esta labor, para la que cual destinó, en el año 2015, trescientas horas de trabajo, que se traduce, en dinero, en más de veintiocho mil euros.

Pese a que la realización de pintadas es una de las infracciones recogidas en la Ordenanza Municipal de Convivencia, con sanciones que van de los 100 a los 600 euros, son pocas las multas que se imponen. Y es que la parte complicada está en pillar a sus autores in fraganti. De ahí el famoso debate sobre si las cámaras del Concello deben o no grabar imágenes para cazar a los gamberros.

Un debate que está en la calle y para el que los ciudadanos ven cómo única solución el aumento de la vigilancia. Así lo cree Jesús, que lamenta la mala imagen que se da de Santiago Para él, se trata de mal que se repite desde hace muchos años y estima que la única medida para frenar a los vándalos es a través del incremento de las multas y de la vigilancia. Cree que los discursos "progres" no sirven para nada.

Un extremo que no comparte Merian, una estudiante que entiende que es muy difícil de controlar ya que estos borrones se hacen de madrugada "Creo que tendrían que hacer más campañas de concienciación entre los jóvenes. Es de muy mal gusto". Para Teresa, otra vecina, las firmas que inundan Compostela son horrorosas y de mal gusto. Esta residente pide más cámaras de videovigilancia.

En 2018 se contabilizaron 309 pintadas en piedra y 1.026 sobre hormigón.

 


Teresa

Residente Mallorquina

"Esto es tremendo, deshacen la ciudad y es una pena. Si aun hicieran dibujos bonitos, pero esto es una mamarrachada"

Jesús

Vecino de Santiago

"Este problema es muy antiguo y toda esta gente 'progre', luego no dice ni hace nada. Hay que poner vigilancia"

Merian

Estudiante de Historia

"Tendrían que hacer campañas de concienciación entre los jóvenes, que somos los culpables. Es un movimiento difícil de controlar"

 

 

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