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como caído del cielo

Un curandero en Santiago con poderes "divinos"

Ramón Suárez Suárez asegura poseer la virtud que tenía Jesús para ayudar a las personas // Señala que trata enfermedades como la anorexia o el lumbago e, incluso, aquéllas que no se conocen

MELISSA GÓMEZ • SANTIAGO  | 01.07.2007 
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"Jesús, con sólo poner las manos sobre la gente, curaba las dolencias y los malos espíritus". Esto mismo es lo que le sucede a Ramón Suárez Suárez, (según él), curandero desde hace diez años, quien afirma que "es como si Dios me transmitiera calor a mi mano derecha. Al posarla sobre la zona de dolencia del paciente, le transmito el calor que Dios me concedió y logro curar sus males".

Ramón descubrió su virtud cuando posó sus manos sobre las rodillas de su madre y consiguió que su dolor desapareciera. A partir de ese momento, "empecé a buscar a gente a quien poder ayudar y curar", afirmó.

Con sus manos es capaz de "sanar o hacer que mejoren las personas que sufren todo tipo de enfermedades, como la anorexia, la bulimia, lumbago o, incluso, curar enfermedades que no se conocen y que las personas ignoran que las tienen, como el estómago caído", explicó Ramón Suárez Suárez.

El curandero compostelano asegura que esta enfermedad presenta síntomas que las personas no asocian con ningún tipo de problema, sino que "lo sufren y creen que no pueden hacer nada al respecto, mas que vivir con ello para siempre. Los síntomas que presenta la enfermedad del estómago caído son la ansiedad, el nerviosismo, el estrés, no poder dormir, o al contrario, dormir mucho, comer para saciar la ansiedad... Síntomas que las personas consideran como algo normal. Sin embargo, éstos pueden ser motivos de la enfermedad que desconocen completamente, y que un 90 por ciento de la sociedad padece", aseguró.

Una de sus pacientes explicó que, "cuando vine, tenía mucho dolor en la espalda, brazos y rodillas. Los médicos me daban medicamentos e incluso me suministraron morfina en el hospital para calmar el dolor, pero no me curé. Me enteré de lo que Ramón podía hacer y pedí cita. Con sus manos, el sufrimiento se ha ido. Es como un milagro", aseguró.

Ramón Suárez tiene claro que "no pretendo engañar a la gente. Muchos curanderos son farsantes, sólo les interesa sacar el dinero. No sé cómo pueden dormir tranquilos actuando de esa manera". Además, "cuando me voy a la cama, lo hago tranquilo si sé que ayudé a los demás, por ello no cobro una cantidad, sino que los pacientes deciden lo que cuesta haber curado sus dolencias. Me dan su voluntad cuando están ya curados", explicó.

Para asistir a su consulta, es necesario hacerlo mediante cita previa en el teléfono 629841132. Trabaja por las tardes, desde el lunes al sábado, en el número 42 del Pombal.

EL CALOR DE SU MANO DERECHA

"Puedo ver a los malos espíritus"

Este curandero dice tener la virtud de "saber si la gente tiene o no dentro del cuerpo malos espíritus. Con sólo poner la mano en la cabeza de la persona lo veo con claridad", afirmó Ramón Suárez. Además, "tuve un paciente que sufría de esta desgracia, y dormía con un crucifijo encima del pecho para espantarlos". Este curandero asegura que tiene el don de Dios para "poder eliminarlos y ayudar a los enfermos".

Ramón es un hombre muy religioso, y afirma que "rezo todos los días y voy a la iglesia cuando puedo". Además, asegura que "la virtud que poseo de poder curar a los demás, hacer que desaparezcan sus dolencias o que mejore la enfermedad que padecen", es gracias al "don que Dios me transmitió, y que yo transmito a través del calor de mi mano derecha a mis pacientes", asegura el curandero compostelano .

LOS TESTIMONIOS

Pacientes repartidos por todo el mundo

Ramón Suárez afirmó que asisten a su consulta personas de diferentes partes del mundo, "por ejemplo, jóvenes de Francia". Además, "tuve pacientes médicos y enfermeras" y, aunque ninguno de los que ha pasado por su consulta durante los últimos años le ha confirmado ser cura, Ramón está seguro de que "ha venido alguno, pero no lo quieren reconocer porque afirman no creer en esto".

"Visito hospitales y casas particulares"

Este curandero no sólo consulta a los pacientes que sufren alguna dolencia y que piden cita previa para que les pueda ayudar, en el número 42 de la calle del Pondal, sino que Ramón Suárez se presta a "ir a domicilios particulares u hospitales para atender y curar a las personas que necesiten de mí y no se puedan desplazar hasta el Pondal por motivos de salud", afirmó .