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Usuarios de pisos turísticos defienden este alojamiento

Destacan la autonomía que aporta y que permiten reducir los costes de los viajes

Los australianos Pal y Kate Gubesh se alojaron en un piso turístico en Compostela
Los australianos Pal y Kate Gubesh se alojaron en un piso turístico en Compostela

C. NOYA SANTIAGO  | 17.10.2019 
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El debate sobre las viviendas de uso turístico está servido. Por un lado, el Concello y la Asociación de Inmobiliarias de Galicia denuncian la escasez de pisos en régimen de alquiler tradicional y afirman que la proliferación de las primeras está provocando una subida desproporcionada de las rentas.

Desde Aviturga (Asociación de Viviendas Turísticas de Galicia) se defienden y recuerdan que en Santiago tienen registradas 612 viviendas, frente a las 5.000 vacías que hay en Compostela. Ahora, usuarios y profesionales relacionados con el sector quieren dar su opinión.

Guillermo Proupín, guía turístico en Santiago desde hace varias décadas, es uno de estos defensores, aunque enfatiza la importancia de que los alojamientos estén regulados y legalizados y sus propietarios tributen por los rendimientos derivados de esta actividad y cumplan con todos los requisitos que imponga la normativa aplicable: "Creo que es mucho más ventajoso para la ciudad que tener miles de pisos vacíos que no aportan nada, pero que influyen en mantener elevado el precio del alquiler".

Proupín, que a menudo trabaja con reducidos grupos de personas que se quedan en Compostela en este tipo de alojamiento, destaca que se trata de turistas "que demandan cultura, se interesan por nuestra forma de vivir la ciudad, disfrutan de nuestra gastronomía y quieren aprender de nosotros sin alterar sus ritmos de vida habituales".

Un ejemplo de lo que afirma Proupín es Pablo Franco, que hace unas semanas peregrinó a la capital gallega acompañado por su madre y su tía. En todo el trayecto del Camino Portugués se hospedó en viviendas de uso turístico. "Yo lo tengo claro, opto por estos pisos también cuando viajo con mis hijas, porque me ofrecen muchas más posibilidades y autonomía que un hotel". Disponer del alojamiento completo, cocina incluida, es para Pablo una ventaja fundamental. "Evitas hacer todas las comidas fuera, lo que es más saludable, y abarata el coste del viaje a la vez que te garantiza mayor libertad en cuanto a la organización de los horarios".

Mónica Picallo es propietaria de una conocida peluquería en el centro de la ciudad. En su establecimiento recibe a numerosos turistas que eligen el apartamento vacacional para disfrutar de Santiago. "Vienen a conocer la capital de Galicia pero también se cortan el pelo, necesitan un masaje o simplemente un arreglo. Es cierto que unos meses se nota más que otros, pero desde luego son unos ingresos extras que complementan los generados por los clientes habituales de mi salón".

Y es que Mónica Picallo asegura que se suele tratar de personas que viajan en familia o en pareja, y que frecuentan el comercio local de la ciudad, comprando sobre todo en el Mercado de Abastos.

"Es el mejor modo de integrarse en el lugar y compartir experiencias"

Los australianos Paul y Kate Gubesh llevan 16 años recorriendo el mundo en bicicleta

Paul y Kate Gubesch son dos australianos que llevan dieciséis años viajando por el mundo en bicicleta, y que llegaron a la capital gallega después de dos meses recorriendo parte de España.

"Nos gusta viajar sin prisa, pedaleando de un sitio a otro, con poca planificación. Hemos descubierto que es la mejor manera de conocer bien una región. Si hace mal tiempo o hay una gran fiesta, simplemente cambiamos de opinión sobre dónde pasar el día. No nos gustan las aglomeraciones ni las grandes ciudades, preferimos las zonas rurales, los mercados y las carreteras secundarias, que es donde se desarrolla la vida local".

Ambos afirman que en Europa las ciudades pequeñas son tan interesantes como los destinos turísticos más conocidos. "Comparten arquitectura e historia, son más agradables de visitar y es mucho más fácil contactar con la población local, y eso nos encanta".

Insisten en que siempre que pueden se alojan en viviendas turísticas, "son la mejor manera de integrarse en un lugar, compartir experiencias con nuestros anfitriones, cocinar productos locales e imaginar que somos por unos días un vecino más".

No hablar el idioma local aseguran que no es un problema para ellos, "ya que usamos aplicaciones de traducción y el lenguaje internacional de señas. Siempre viajamos con detalles australianos para regalar a las personas que nos encontramos para que recuerden nuestra visita".

Durante su estancia en Santiago también tuvieron ocasión de disfrutar de la gastronomía local, y de hecho, el restaurador Miguel Ángel Diéguez confirma que los huéspedes de alojamientos vacacionales cercanos frecuentan su establecimiento. "Puede que alguno coma en los apartamentos, pero la mayoría hacen vida en la ciudad y consumen en nuestros negocios".

Mónica Picallo empresaria "Son personas que viajan en familia y frecuentan el comercio local"