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De vivir en un cajero de la plaza de Galicia a la alfombra roja

Michael salió del pozo de la mano de su mujer, una abogada de Cáritas // Su autobiografía pasó de best-seller a un documental

Michael Künstler y Susana Menéndez, en su boda civil celebrada en el pazo de Raxoi
Michael Künstler y Susana Menéndez, en su boda civil celebrada en el pazo de Raxoi

ÁNGELA ARES   | 12.11.2019 
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Nació en una familia acomodada, hijo de un traumatólogo y una fiscal. Sin embargo, la vida de Michael Künstler no ha sido un cuento de hadas. Sufrió la ausencia del afecto de su madre y la soledad de internados, y tuvo que superar un cáncer, un ictus y un infarto, además de sus problemas con las drogas. Todo ello le llevó a la bebida y a la mendicidad.

Fue precisamente en Santiago, donde durmió más de cuatro años en el cajero de un banco de la plaza de Galicia, donde pudo salir del pozo en el que estaba de la mano de la que ahora es su mujer, Susana Menéndez, una abogada de Cáritas, que le llevaba todas las noches una infusión de boldo, para proteger su hígado dañado.

Este alemán asentado en Compostela y que convirtió en best-seller su autobiografía presenta ahora un documental donde se narra su historia de superación.

Será precisamente en Santiago, este jueves, a las 19.45 horas, en la sede de la Fundación Eugenio Granell, cuando se estrene, en primicia en España, el corto documental sobre la historia de Künstler, autor de la autobiografía Nunca sabes a dónde te lleva la vida.

El documental se integra en el proyecto Alquimia: cuando el dolor se convierte en arte, de las directoras Nuria Botet y Elisa Cuevas, que nace para dar voz a personas que tuvieron un difícil pasado y que fueron capaces de transformar el dolor en una experiencia creativa, compartiéndola con los demás. Algo de lo que sabe, y mucho, Michael Künstler, de 65 años.

Y es que aunque quiso ser médico como su padre, la vida hizo que esta fuese una carrera truncada. Fue soldado de guerra entre Libia y Chad y después de años de penurias se enganchó a la droga y comenzó a delinquir. Tras ser apresado por la Policía fue deportado y llegó a España con una mochila y su adicción al alcohol como única compañía, lo que le llevó a dormir en las calles de España durante dos años y otros cuatro más ya en Santiago. Asegura que fue en esa etapa donde conoció lo mejor y lo peor del ser humano.

Sin embargo, su historia tiene un inesperado final feliz ya que nunca pudo imaginar que aquella letrada voluntaria de Cáritas en Santiago, que le llevaba una bebida para calentar el estómago por la noche, se convertiría en su esposa. Fue en septiembre de 2018 cuando se casó con Susana en una ceremonia civil que se celebró en el salón rojo del Pazo de Raxoi.

Ahora, Michael espera ayudar a los demás con su testimonio de superación.