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sábado, 02 julio 2022
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La infinidad de maniobras ilegales que se presencian tanto en el nudo de Concheiros como en la plaza elevada del Hórreo dejan claro que los conductores compostelanos no tienen claro cómo se circula en estos novedosos espacios // Uno de los principales problemas es la ausencia de carriles TEXTO Brais Fdez.

Misión para autoescuelas: explicar la función de las plazas semipeatonales

Tras el exitoso caso de la plazoleta semipeatonal construida en el cruce de Xeneral Pardiñas con Montero Ríos, todo parece indicar que los proyectos para armonizar la capital gallega, acercando la periferia al centro, han apostado por este instrumento novedoso para regular el tráfico. Si bien es estético a la vista, de primeras resulta extraño en cuanto su uso. Por ello, la pregunta es: ¿están los compostelanos preparados para las plazas de convivencia entre peatones y vehículos?

Acostumbrados a las señales que marcan las direcciones y, sobre todo, a las líneas que dividen carriles, el libre albedrío que se encuentra uno al entrar en estos espacios, con gente atravesando por el medio, lo cierto es que no es sencillo de asimilar.

El significativo ejemplo del Ensanche, cuya funcionalidad se potencia por el escaso número de automóviles, y con escasa velocidad, que pasan por este punto, en contraste con el elevado volumen de viandantes, no resulta extrapolable a otros lugares en los que se han instalado estas modernas plazas, tales como la Avenida de Lugo o la Rúa del Hórreo, ya que se tratan de dos vías con una importante masa de tráfico rodado a lo largo de todo el día.

Estas diferencias, junto con el escaso conocimiento de las reglas de circulación lleva a observar infinidad de maniobras ilegales que ponen en riesgo la integridad de las personas y que incrementan las posibilidades de accidentes.

Así, durante estas últimas semanas han tenido un gran protagonismo en la información pública las malas prácticas al volante que se llevan a cabo en el nudo de Concheiros, con conductores realizando giros de 180 grados en medio de la plaza, atravesando por la zona de espera de los pasos de cebra, avanzando por dirección contraria o incorporándose al espacio sin poder hacerlo, entre muchas otras temeridades, todo ello fruto de una primera toma de contacto en la que la señalización brillaba por su ausencia.

Aunque se percibió claramente la peligrosidad de este nuevo elemento, en especial para los prioritarios peatones, los cambios realizados para corregir los problemas no han surtido todo el efecto deseado, ya que se siguen sumando faltas al volante.

Con todo, no es el único caso en el que la ausencia de una delimitación de los carriles provoca movimientos comprometidos. Así, como aparece en la imagen superior, el paso elevado frente a la Estación de Tren, todavía en obras, no escapa de estos errores en la conducción.

Derivado de los trabajos todavía en marcha, por el momento sólo se mantiene un camino de subida y otro de bajada. Esta circunstancia, si bien queda clara en el momento en el que hay coches en ambos sentidos de la marcha, todo parece indicar que no resulta tan nítido cuando no se perciben vehículos a la vista. De este modo, se llega a la maniobra del ilustrado Toyota blanco.

Acostumbrados a dos vías de bajada, la ausencia de una línea delimitadora (que si estaba cuando aún no se realizara el levantamiento del suelo) lleva a pensar que todo sigue igual, provocando que pasen a la dirección prohibida y que se asusten cuando se encuentran a otros autos de frente. Este ejemplo, vivido en la jornada de ayer, se repite día tras día, como podría relatar cualquier conductor que pase habitualmente por esta calle.

Todo ello deja entrever que quizás haga falta algún tipo de marca en el suelo, aunque también cabría pensar que nadie se atreverá a invadir la zona contraria cuando se vuelvan a los cuatro carriles, o si.

En todo caso, lo que si está claro es que un gran porcentaje de conductores de la ciudad no comprende cómo emplear estos nuevos elementos de regulación del tráfico, más allá de que hagan caso omiso de los límites de velocidad. Los estudios de las normas de circulación quedan muy anticuadas para estos novedosos sistemas, en los que la pericia resulta clave para no equivocarse y no atropellar a cualquier persona que cruce, especialmente aquellos que van con sus ojos pendientes del móvil.

Por todo ello, las autoescuelas de Santiago tienen una misión clara: explicar a los conductores noveles cuál es la función y cómo se deben tomar estas plazas semipeatonales. Quizás a partir de la repetición continua, cada vez sean menos los que fallen a la hora de afrontar estos grandes espacios estéticos, circunstancia que sin duda agradecerán los valientes peatones.

un ejemplo a medio camino

··· Los problemas que generan estos dos espacios quizás tengan un claro ejemplo de éxito en la renovada Rúa de Clara Campoamor, junto a la Estación Intermodal. En ella se instaló un gran paso elevado, con preferencia para peatones, aunque a diferencia de estos dos casos, se dejaron claros los carriles. Apostando por la funcionalidad, por encima de la estética, el paso de peatones gris tiene bien marcadas las zonas por las que tienen que ir los coches, sin dejar lugar a dudas ni a inventos.

··· Además, en esta vía, los viandantes también saben cuando pueden cruzar, puesto que se iluminan unos bolardos grandes, visibles para todo el mundo, algo que no sucede en Concheiros, donde la línea del suelo, muy novedosa, apenas se percibe, más teniendo en cuenta que se apaga en el momento en el que se puede atravesar el nudo.

··· Así, más que bajar los carriles, lo que sin duda provocaría embotellamientos y largas retenciones, quizás la solución esté en dejar a un lado la arquitectura y pintar los carriles, como siempre.

08 may 2022 / 00:00
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