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sábado, 11 julio 2020
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Mostrar al Padre

    es propio de los seres humanos el querer mostrar su personalidad mediante unos hechos que dejen bien a quien los realiza. Diríamos que nosotros queremos aparecer bien ante los demás; y, en caso de mostrar una personalidad distinta de la nuestra, queremos que se vea en nosotros la figura de nuestros padres, si nos han procurado un ejemplo que imitar. Jesús, con sus obras, intentaba mostrar cuál era la personalidad de su Padre. En lo que respecta a los cristianos, seremos sensatos según Dios si encarnamos en nosotros el ejemplo que Cristo nos ha dado.

    La 1ª lectura de la Misa de la tarde de este sábado y de mañana, nos habla de la comunidad cristiana de Jerusalén, que crecía constantemente. Llegó el momento en que los Apóstoles no daban abasto para atender a unos y otros. Sucedió que las viudas de los venidos de otros lugares se sentían discriminadas respecto de las viudas de los hebreos. Entonces San Pedro les pidió a los griegos que eligieran siete diáconos (=servidores), hombres de espíritu, que promovieran el que, cuando se reunían, las viudas de los llegados a Jerusalén desde otros lugares, tuvieran la atención que merecían. Los Apóstoles les impusieron las manos a aquellos siete y los constituyeron de ese modo en el ministerio.

    En el Evangelio, Jesús exhorta a sus discípulos a tener fe. Dice que va a donde el Padre a prepararles un lugar, de modo que ellos puedan estar con él. Allá, donde el Padre, hay sitio para todos. Para ir donde Él, Jesús se presenta como el camino, la verdad y la vida. Es por Cristo por quien hay que acceder al Padre. Viendo a Jesús y a sus obras, vemos al Padre.

    La 2ª lectura, de la 1ª Carta de San Pedro, es una llamada a honrar a Dios y a estar siempre preparados para dar razón de nuestra esperanza. También les llama a estar serenos incluso cuando somos calumniados, de modo que aquellos que lo hacen, queden ellos mismos confundidos. En caso de tener que padecer, como aconteció con Cristo, es mejor padecer haciendo el bien que haciendo el mal. Tenemos el ejemplo de Jesús, que murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu.

    08 may 2020 / 23:27
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