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mujeres en la ruta jacobea (XXI)

La "demoniaca de Suevia": entre creencia, locura y propaganda

Cantiga 278 de las Cantigas de Alfonso X de Castilla
Cantiga 278 de las Cantigas de Alfonso X de Castilla

CARLOS ANDRÉS GONZÁLEZ PAZ  | 22.10.2019 
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Según se refiere en las Cononis Lausannensis notae, redactadas a mediados del siglo XIII, el 1 de junio de 1233 una mujer conocida como la "demoniaca de Suevia" ~originaria de la región germana de Suabia~ visitó el santuario mariano helvético de Lausana. Se narra cómo había sido poseída diez años atrás y cómo había acudido infructuosamente a Neuchâtel y Santiago de Compostela. En el camino de regreso a tierras suabas, se apareció el demonio ~como un hombre blanco, lujosamente vestido, que portaba un bastón de marfil rematado en una empuñadura de cristal~, informando a la infortunada romera de que, si de veras deseaba ser salva, debía concurrir a la catedral de Santa María de Lausana. Y, efectivamente, después de su fervorosa visita, se vio liberada del espíritu maligno.

La sanación milagrosa de individuos endemoniados, no siendo un tema común, no es completamente extraño en la literatura jacobea, apareciendo descrita en otros santuarios establecidos en el trazado [o en las proximidades] del Camino de Santiago. Sirva como ejemplo el panel situado en el arca de San Emiliano, en San Millán de la Cogolla [La Rioja], en el cual se representa la salvación de un clérigo gracias a la intervención prodigiosa del santo emilianense.

Este tipo de narrativa, de clara finalidad propagandística, se destinaba a la atracción de fieles y devotos ~así como de sus dádivas y limosnas~ a determinados centros de peregrinación, siendo relativamente corriente que, en el transcurso del siglo XIII, se situase al santuario jacobeo como objeto de crítica, intentando menoscabar su creciente popularidad.

En este sentido, un segundo ejemplo se encuentra en la "cantiga 278" de las Cantigas de Santa María del rey Alfonso X de Castilla. Cuando una mujer, antiguamente invidente, regresaba a su hogar en territorio francés, se encontró con un ciego que se dirigía "en romaria" a la basílica compostelana, siendo aconsejado que abandonase la senda santiaguesa y se encaminase al templo palentino de Santa María de Villalcazar de Sirga, en donde se había obrado el milagro de ser curada gracias a la intercesión de la Virgen María. Además, es necesario apuntar una "sutileza" evidenciable en la miniatura. Frente a la rica representación iconográfica mariana, sobresale la absoluta ausencia de policromía en la figura apostólica.

Semejantes estructura narrativa y recurso temático-ideológico se hallan en la "cantiga 268", en la cual se cuenta la historia de una hidalga francesa, que había peregrinado a varios santuarios europeos ~incluida Santa María de Rocamador~ buscando la sanación de su tullimiento. Cuando decide irse a Santiago de Compostela, otros "romeus" comentan las excelencias milagrosas de Villalcazar de Sirga, en donde efectivamente ve recobrada la salud, siendo desde entonces ferviente servidora de Santa María. En ambos casos, se nos muestra una Virgen María triunfante, con unas capacidades taumatúrgicas superiores al apóstol Santiago.

Allende de la naturaleza propagandística de los textos alfonsinos y la especial devoción mariana del monarca comitente de estas "cantigas", en su trasfondo político quizás se encontrase el grave enfrentamiento sostenido con el arzobispo compostelano Gonzalo Gómez entre los años 1273 y 1281. Así se constata en la documentación santiaguesa,concretamen-

te en el Tumbo B, en el que se conserva una escritura, datada el 3 de mayo de 1282, a través de la cual el infante Sancho de Castilla devuelve a la sede jacobea una serie de heredades, "segunt que lo essa eglesia avía en essa cibdad al tiempo della muerte del arçibispo don Iohan Aras, et dellas otras villas del arçibispado de Santiago que lles el rey avía tomadas a la eglesia sobredicha por sanna que ovo del arçibispo don Gonçalvo Gómez".

En definitiva, en estas líneas hemos acercado a los lectores una nueva anécdota, una curiosidad más del rico bagaje histórico-cultural del Camino de Santiago y las peregrinaciones jacobeas. Ultreia et suseia.