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miércoles, 23 septiembre 2020
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Okupas y ladrones pueden acceder con facilidad a la casona de Rosario Porto

El chalé en el que fue asesinada Asunta tiene las contraventanas abiertas y carece de medidas de seguridad // Siete años después del crimen, en la finca reina el abandono

Cuando dos hombres encontraron la madrugada del 21 de septiembre de 2013 el cuerpo de una niña de origen chino en una pista forestal de Feros, Teo, pronto las miradas de los investigadores se dirigieron a un lugar cercano. A pocos kilómetros de esa pista, en el mismo municipio, se encuentra la casona de piedra de la familia Porto.

Allí se situó precisamente el lugar concreto de la muerte de la pequeña, que se produjo por asfixia. Tanto el padre, Alfonso Basterra, como la madre, Rosario Porto, acudieron a diversos registros realizados. A uno de ellos, Porto llegó ya desde prisión. Y Basterra, que había acudido en el coche de su abogado, salió de allí en coche policial.

Este espacio, que Rosario Porto había puesto a la venta antes del asesinato de Asunta, y que sufrió varias rebajas de precio posteriormente, tiene ahora un aspecto abandonado y sin ningún tipo de seguridad. El portón de la entrada, aparentemente cerrado, no tiene candado y puede ser desplazado con facilidad. Asimismo, la casa tiene otro acceso similar en la parte trasera. En lo que al edificio de la vivienda se refiere, las contras están abiertas tanto en la fachada principal como también en la parte trasera.

A eso se suman hasta tres accesos directos al interior de la vivienda, que o bien no tienen puerta, o están completamente abiertos. Así, es fácilmente apreciable desde fuera el caos que impera en algunas estancias, como si alguien hubiese estado revolviendo cada esquina. La visión es la misma en el cobertizo anexo.

TENTACIÓN. En la casa ha habido al menos un robo denunciado por la propia Rosario Porto tras el crimen. El estado de algunas de las zonas hace pensar que poco puede quedar allí sin haber sido revisado al detalle por los cacos. Al margen, hay otro problema que se podría presentar en cualquier momento: el fenómeno okupa. En Santiago, a unos 15 minutos del lugar, hay numerosas viviendas okupadas en zonas que, como Belvís, Pelamios o las inmediaciones de la Alameda, se han convertido en refugio de personas que buscan un techo gratuito.

En este sentido, en cualquier momento se podría presentar este problema en la vivienda de Teo. Se desconoce si alguien cercano a Porto acude en alguna ocasión al lugar, como sí ocurre en el caso del piso de Doutor Teixeiro (otra de las propiedades de Rosario), tal y como confirmaron fuentes de la familia a este periódico hace unos meses. El estado del césped, con maleza de unas semanas o un par de meses, no mucho más, hace pensar que sí se encuentra bajo algún cuidado. Y quizás eso explicaría el estado de las contras, que podrían dejarse abiertas para que entrase algo de aire al interior de la casona de piedra.

¿A LA VENTA? Pese a que desde la muerte de Asunta Porto intentó deshacerse de hasta tres de sus propiedades, en este momento no hay mucho rastro de que la casa pueda estar en venta. Sin anuncios en inmobiliarias, una de las agencias de la zona ha confirmado que intentó ponerse en contacto con el abogado de Porto para preguntar, sin éxito, por el inmueble. Una persona interesada en la compra se ha puesto también en contacto con este periódico en busca de alguna pista sobre cómo iniciar el proceso. La última cantidad que se pedía rondaba el medio millón.

Vecinos: piensan que alguien va por la casa

··· La vivienda de Francisco Porto y María del Socorro Ortega, heredada por su única hija, Rosario Porto, está aislada en una pista de A Póboa, en Teo. Antes de llegar a dicha senda hay cuatro chalés alineados, así como casas cercanas.

··· Alguno de los vecinos pasea habitualmente por las inmediaciones de este chalé. “Siempre nos fijamos en que a veces la puerta de atrás está abierta, y otras está cerrada”, comentan. Esto lleva a pensar o bien que alguien acude a la vivienda, igual que ocurre con el piso de Porto en el Ensanche, para airear; o bien que el lugar tiene otro tipo de visitantes habituales.

16 sep 2020 / 20:04
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