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Regalos, constantes y sonantes

Podría ser el objetivo que todos agradecen con o sin motivo. Buena parte de esa idea sobreviene entrando en contacto con aspectos de nuestra cultura gallega.

Quienes se dedicaron o dedican a ella, en sus diversas modalidades, se debaten entre hacerlo por amor al arte, por divertimento, por agradar a los presentes, televidentes o radioyentes, recibiendo poco o nada a cambio, o viendo en ese empeño un filón de oro o alta tribuna.

Si optan por lo primero y no hay ingreso alguno, salvo que sean familiares o amigos de un terrateniente o similar, no les será fácil sobrevivir. Si se inclinan por lo segundo, sobrevivirán, pero alejados, casi seguro, en su jaula de oro formando habitualmente una élite tachada de insolidaria en un mundo donde la solidaridad está a la orden del día.

Esa solidaridad, que siempre ha existido, se ha democratizado e incluso, banalizado. Piden quienes calificamos de “pobres” o “ricos”, sin saber dónde está el límite. Piden quienes tienen y los que carecen de poco o mucho. Todos piden enfáticamente en beneficio de una sociedad llena siempre de penurias, reales o creadas.

Tengo ante mis ojos varios versos, de entre los que han quedado editados en los anales de nuestra tierra. Perdonen si recorto y sintetizo, pues ahora incluso el papel no solo encarece las ediciones impresas, si no que incluso puede que falte más pronto que tarde.

Están datados en A Coruña en 1826. Unos van dirigidos a pedir para los Niños de la Inclusa. Pretenden ablandar a los varones, más veleidosos y menos prestos a soltar monedas.

Lleva como título Octava jocosa y así dice: Si pasas hoy en blanco el chocolate, /si el plato de beef-steak dejas a un lado,/si en esta noche el juego no te abate,/si el café desamparas y el estrado/de sirena gentil para remate,/dar podrás un ‘pesito’ muy marcado:/Y pues cuanto te digo, bien se escusa,/primero son los Niños de la Inclusa.

Otros semejantes van destinados a las féminas bajo el título Octava joco-seria. ¿Seria? ¿Cambia el tono del problema según el destinatario? Dejémoslo ahí. Dice así: Si tu sexo se dice compasivo,/benéfico y amable y bondadoso,/si hace alarde de ser caritativo,/demostrarlo en las obras es forzoso:/Aquí tienes Señora un gran motivo:/¿Quieres prestarte a un acto generoso?/No compres ‘baterías’ en un año,/y al Hospital socorre como antaño.

Curiosamente, quienes no se libran de dar el cante y canto y su arte, a cambio de aplausos o abucheos, son los artistas que en ese entonces (s. XIX) actuabanEn Beneficio del Hospital de Caridad”.

El menú de la función era: una Gran Sinfonía (¿cuál sería?); la Comedia en 4 actos, titulada La corona de laurel o La fuerza de las leyes (perdón, pero no me suena); y sigue la parte musical: “brillante ‘Dúo’ cantado por la Señora Mondragón y el Señor Galindo. “Música del célebre Rossini”. “Hermoso Baile” y “Sainete divertido”. Un último apunte se sugiere como reclamo: “El esmero en todo será exquisito; y ¡ojalá merezca la aprobación de un concurso numeroso!

En otra ristra poética, después de enumerar los padecimientos de tantas criaturas abandonadas, tiernos infantes, a los que la caridad los viste, mantiene y adoctrina, que reciben cuidados de los Augustos Monarcas y, por supuesto, de los ciudadanos que por experiencia saben/que nunca sus desdichas/salieron desairadas... la Junta, que los guía,/ sus preces a vosotros/es fuerza que dirija./Una función ofrece/amena y divertida,/con Música y Comedia/y la danza festiva.

A renglón seguido, algo que atañe a los responsables del evento:Préstanse los Actores/’gratis’ a tal fatiga; /mas hay gestos precisos/que siempre se anticipan./ Cubrirlos es forzoso;/y así se solicita.

Y, a continuación, el toque de atención: Que no ande vuestra mano/encogida y esquiva/haced cual otros años/y quedará servido/lo que el auxilio implora/con gracias expresivas.

Y qué tan cierto es que, entonces y ahora, para salir adelante se necesita un empujoncito. Es un círculo vicioso, al margen de regímenes, tiempos o colores de partidos.

Para producir, sea cultura o lo que se tenga a bien hacer, se precisa una semilla, un desembolso inicial, también cuando la ganancia revierte en una causa solidaria y aun habiendo artistas comprometidos a sostenerla a coste cero.

Especialmente en navidad se habla mucho de solidaridad, derivada de solidus (sólido, firme, compacto). Son términos que confluyen, pero se usan partidariamente.

No hay solo una solidaridad estacional o circunstancial, a merced de los acontecimientos. Ni hospicios, inclusas o casas de expósitos se mantuvieron por dádivas puntuales, sino por generosidad y caridad sostenida en el tiempo.

En ello, arte y artífices, se volcaron gentilmente. Pero no piensen que estos viven del aire y el reconocimiento como aliciente.

Con aplausos -si acaso los hay- ni aun siendo recibidos a cobro revertido, no, no van servidos.

17 ene 2022 / 01:00
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