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Rosario Porto se ahorca en la cárcel de Ávila tras dos intentos de suicidio

Fue hallada colgada en su celda después del recuento de primera hora de la mañana // Saltaron las alarmas al no acudir al desayuno // Ya no estaba sujeta al plan de prevención de autolesiones

Como cada mañana, al filo de las 08.00 horas, los funcionarios de la cárcel de mujeres de Brieva, en Ávila, realizaron recuento de las internas. Rosario Porto, de 51 años, estaría viva en ese momento en el interior de su celda, según fuentes consultadas por Efe. Pero poco después, en el desayuno, ya la echaron en falta. Al saltar las alarmas, el personal acudió a su estancia, en la que habitaba sola, donde se encontraron con la abogada compostelana ahorcada. Para ese fin utilizó un cinturón elaborado con un trozo de tela que pendía del marco de la ventana. El suceso pudo haber ocurrido entre las 08.10 y las 08.40 horas, apuntan las fuentes, después de que los funcionarios llamaran a las celdas y las abrieran para que las reclusas bajasen a desayunar. Cuando se lleva a cabo este recuento, las presas tienen que estar de pie, vestidas y preparadas, como ayer lo estaba Porto.

Condenada a 18 años de cárcel, junto con su exmarido, Alfonso Basterra, por el asesinato de su hija de 12 años, Asunta Basterra Porto, el 21 de septiembre de 2013, Charo, como era conocida en la capital gallega, había llegado a este penal castellano el pasado mes de marzo, tras haber pasado por los de Texeiro y A Lama, en Galicia. Después de un periodo de tiempo en la enfermería con el plan de antisuicidios, fue trasladada a un módulo, donde se le designó una celda para ella sola con el protocolo de prevención de autolesiones desactivado.

Al hallarla ayer colgada, los responsables de la prisión alertaron al médico de guardia y a los servicios de emergencias del 112. Se le practicaron maniobras de reanimación, pero todos los intentos resultaron nulos. Los facultativos solo pudieron certificar su fallecimiento, que fue trasladado de inmediato al juzgado y también a sus allegados.

En el interior del habitáculo, confirman fuentes de Instituciones Penitenciarias consultadas por este periódico, estaban todas sus pertenencias “muy bien recogidas y ordenadas”, lo que lleva a pensar que la decisión de quitarse la vida estaba muy meditada. Porto se llevó un disgusto a raíz de su traslado de A Lama a la cárcel de Brieva el pasado marzo —donde dejó de recibir visitas en parte por la distancia y por las restricciones de la pandemia del covid-19— y también por las últimas noticias sobre una de sus propiedades: el incendio que arrasó recientemente el chalé familiar de Teo en el que, según la sentencia, Porto y su exmarido asesinaron a la pequeña Asunta en 2013.

Lo cierto es que Rosario había intentado quitarse la vida en otras ocasiones. Con cambios bruscos en el estado de ánimo desde que ingresó en prisión, su abogado defiende que llevaba años sumida en una profunda depresión. Así, el 12 de noviembre de 2018 se enroscó un cordón alrededor del cuello estando en la ducha, y llamó a voces a otra presa alertándola de lo que estaba haciendo, por lo que los funcionarios de A Lama acudieron de inmediato y el episodio terminó ahí.

Aunque no quedó acreditado que quisiera acabar con su vida, a partir de ese momento se intensificó el protocolo de prevención de suicidios y se le asignó a otra interna de confianza. Previamente, en Teixeiro, también había tratado de autolesionarse, y el 24 de febrero de 2017 fue ingresada en el hospital tras ingerir un medicamento que tomaba habitualmente por prescripción médica.

Precisamente por ello, en los distintos centros penitenciarios por los que había pasado se le habían aplicado medidas antisuicidio en diversas ocasiones, tres meses en A Lama y otros tantos en Teixeiro. De hecho, en la cárcel de Brieva también estuvo un tiempo en la enfermería acompañada siempre por una reclusa.

Fuentes penitenciarias precisan, no obstante, que no se puede estar aplicando estas medidas de forma indefinida, porque supone estar en la enfermería la mayor parte del tiempo, además de un castigo añadido a la propia privación de libertad.

Sus restos mortales fueron traslados al instituto forense para practicársele la autopsia.

en brieva
“Parecía no estar deprimida”

··· Los funcionarios del Centro Penitenciario de Brieva (Ávila) se mostraron ayer sorprendidos por la muerte de Rosario Porto, ya que “parecía llevar bien la situación y no tenía aspecto de estar deprimida”. Al parecer, la madre y asesina de la pequeña Asunta Basterra había hecho un grupo de amigas con las que tenía una “buena relación”, sin que tuviera una vigilancia, en principio, extraordinaria. El capellán del centro penitenciario, Jesús Galán, reconoció ante los medios haberse enterado de lo sucedido por una funcionaria que se puso en contacto con él, ya que lleva tiempo sin poder acceder a la cárcel debido a la situación derivada del covid-19.

··· Rosario Porto llevaba ya siete años entre rejas, más de un tercio de la pena impuesta (18 años), motivo por el que su abogado, José Luis Gutiérrez Aranguren, había solicitado los primeros permisos para salir de la cárcel, todos denegados por Instituciones Penitenciarias. La causa habría sido que la condenada por asesinato nunca había reconocido la autoría del crimen. Su abogado también incidió siempre en los profundos episodios de depresión que sufría su cliente. Los traslados de prisión se habrían producido porque Porto no lograba supuestamente adaptarse a los penales de Teixeiro y A Lama, donde presentaba en su condición de abogada reclamaciones y quejas en nombre propio y de otras presas.

19 nov 2020 / 10:30
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