Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Inés Pineda Investigadora del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa

Inés Pineda: “La menopausia afecta al trabajo pero lo enmascaramos trabajando más para que no se note”

La bioquímica ha visitado Santiago para participar en la jornada ‘Feminismos: la menopausia a debate’

Inés Pineda durante la conferencia en Santiago

Inés Pineda durante la conferencia en Santiago / Tere Navarro

Alba Prada Estévez

Alba Prada Estévez

La bioquímica e investigadora del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Inés Pineda ha visitado Santiago para participar en la jornada ‘Feminismos: la menopausia a debate’, organizada por el Centro de Documentación en Igualdad y Feminismo del Consello da Cultura Galega. Inés investiga el riesgo cardiovascular durante la menopausia, un período que implica riesgos para la mujer que deben conocerse. Dolores de cabeza, pérdida de tono muscular, cambios en el rendimiento cognitivo... Cada menopausia es diferente, pero es vital, considera la experta, que haya más información sobre el impacto social y laboral. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en las mujeres, y es algo que muchas todavía desconocen porque se han asociado a los hombres.

Investiga sobre el riesgo cardiovascular de las mujeres durante la menopausia. ¿Por qué ha optado por este ámbito de estudio?

Yo estudié Bioquímica y me especialicé en unos receptores ligados a unos metabolitos específicos, un tipo de grasa. Por ello estaba también al corriente de otro tipo de receptores, que son los hormonales. A su vez, también, desde hace mucho tiempo, me interesa el papel de estas proteínas en las enfermedades cardiovasculares, sobre todo una patología llamada ateroesclerosis, que puede provocar infartos de corazón o ictus. Al estar en ese contexto me percaté de que había muy pocos estudios centrados en el papel de los estrógenos y de los receptores de estrógenos a nivel molecular en el ámbito de las células del sistema inmune y fuera del contexto del cáncer. Por eso ahora estamos desarrollando estudios en los que nos enfocamos en investigar el papel de los estrógenos en las células del sistema inmune y analizamos los cambios moleculares y metabólicos en la menopausia.

Con la menopausia aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular. ¿Todavía se desconoce esto?

La posibilidad de sufrir estas enfermedades aumenta mucho en las mujeres de entre 50 y 55 años, que es precisamente la época en la que llega la menopausia. Es cierto que todavía choca que estudie esto porque se piensa que es una enfermedad que afecta principalmente a los hombres. Existe la creencia de que las mujeres estamos protegidas y que en teoría no tendríamos que preocuparnos por eso. Pero si vemos las estadísticas deducimos que las enfermedades cardiovasculares las sufren muchas mujeres y de hecho es la principal causa de mortalidad en el mundo, en Europa y España. Es algo de lo que muchas veces ni las mujeres somos conscientes.

Ha dicho en alguna entrevista que la mayoría de investigaciones sobre enfermedades cardiovasculares están hechas en hombres, a pesar de que es la primera causa de muerte en mujeres y en España mueren más que los hombres por esta causa. ¿Por qué pasa?

Hasta prácticamente los años 90 los estudios clínicos y preclínicos en modelos animales se hacían, sobre todo, en hombres o modelos animales macho. Se tenía como referencia que eso era así. Hubo algunos estudios y ensayos clínicos que provocaron malformaciones en mujeres embarazadas y entonces a raíz de eso se decidió no hacer ensayos en mujeres y tomar como referencia al hombre. Eso se mantuvo así hasta que en EEUU el Instituto Nacional de la Salud indicó que no financiaría proyectos que no estuviesen enfocados en ambos sexos, y lo mismo con los estudios con animales. A nivel europeo esto también ha cambiado, pero a nivel español no tanto. Todavía prevalece en los estudios que se hacen con modelos animales, la creencia de que en la hembra es más difícil investigar por la variación hormonal. Hay muchas investigaciones científicas en las que las mujeres y las patologías en versión femenina no están representadas.

También ha explicado que durante la menopausia la reducción de estrógenos es irregular y la mujer pierde el control de su cuerpo. Poco se habla de ello. ¿Por qué no se tiene en cuenta por ejemplo a la hora de trabajar como sí se ha hecho con las menstruaciones dolorosas?

Hay poca información sobre la menopausia, existe, pero queda restringida a nivel médico y científico. No se habla mucho de los aspectos sociales, y mucho menos de los laborales. Creo que poco a poco se irá abriendo el debate. Cuantas más mujeres haya de más de 50 años en puestos de responsabilidad y dirección antes se podrá empezar a cambiar políticas dentro de los espacios de trabajo. Se encargarán encuestas para observar cómo afecta, para ver cuántas bajas laborales hay por falta de sueño, fatiga u otros síntomas.

¿Le sacamos importancia para evitar problemas en el trabajo y más desigualdad respecto a los hombres?

Creo que muchas veces nosotras mismas lo minimizamos, y puede ser en parte porque la mayoría no entiende bien qué les pasa. Pero estoy segura de que las encuestas que se han hecho por ejemplo en Reino Unido e Irlanda que demuestran que un porcentaje importante de mujeres necesita pedir días de baja para gestionar determinada sintomatología por falta de sueño, dificultad para tomar decisiones... cambiarán esto. La menopausia afecta al trabajo, pero lo enmascaramos trabajando más para que no se note. También quizás para evitar crear estigma, pero llegará un momento en el que el debate salga.

Aumentan también los niveles de colesterol. ¿Cómo podemos mantenerlo a raya?

Es necesario llevar una vida saludable, es decir, hacer ejercicio físico y comer sano. No hay una varita mágica. Hay que tener en cuenta, eso sí, que estamos recomendando hacer ejercicio en un período en el que existe una fatiga adicional. Es el pez que se muerde la cola porque cuanto menos haces, peor te sientes. Hay que aclarar que aunque la dieta y el ejercicio físico puedan mejorar muchos síntomas, cada mujer es distinta. Hay veces en las que el ejercicio físico y la dieta saludable no son suficientes y hay que ver con los médicos especializados qué medicamentos hay disponibles para beneficiarnos de ellos.

Por último quería hacer mención también a la menopausia precoz. ¿Por qué ocurre?

Los ovarios dejan de producir estrógenos mucho antes, a los 45 o incluso a los 40 años. Es algo multifactorial. Siempre buscamos soluciones fáciles, pero hay muchos factores que pueden generar esto:pueden ser genéticos, hay algunas enfermedades que la mujer ya tiene, como las autoinmunes, que favorecen esta menopausia precoz, tratamientos previos...

Tracking Pixel Contents