Entrevista | Miguel Vieito Villar Abogado
“La vivencia del colectivo LGTBI+ implica violencia o discriminación”
Miguel Vieito Villar, de 39 años, es un abogado especializado en el derecho a la salud y en la lucha contra la discriminación de diversos tipos, como el edadismo, la orientación e identidad sexual, la lengua o la discapacidad, entre otros. Llegó al mundo del derecho por vocación, con la visión de que su profesión tuviese utilidad social. Trabaja desde el rural y en gallego, que considera parte del su ADN como abogado.

El abogado Miguel Vieito Villar / Cedida

La discriminación por motivos de diversidad sexual y de identidad de género está en un momento álgido. Según el informe Estado del odio: Estado LGTBI+ 2023, elaborado por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+), un 29% de los encuestados pertenecientes al colectivo han sufrido acoso, un 27,5% discriminación, y un 8,6% agresión física o sexual, datos que van en aumento. Ante esto, abogados especializados en la defensa de la diversidad como Miguel Vieito Villar buscan dar soluciones a los afectados por estas violencias.
¿Cómo ve desde el punto de vista profesional la situación de los delitos de odio en nuestro país?
Habría muchas ópticas desde las que analizar este fenómeno. España siempre ha sido uno de los países europeos que más aceptan y respetan las orientaciones e individuos sexuales disidentes. Aunque la aceptación existe, no es menos cierto que las violencias contra los colectivos crecen cada año, y las estadísticas están ahí. A estas cifras hay que colocarle un matiz, lo que llamamos la infradenuncia, que entre el 89 y el 94% de las víctimas no denuncian. No tenemos una imagen real de cuánta discriminación ahí en el país. La realidad hoy, sobre todo de las personas menores de edad del colectivo LGTBI+, o que son del colectivo y además tienen una discapacidad, lo que se llama las discriminaciones interseccionales, es que la vivencia de una persona del colectivo implica violencia o discriminación en muchas áreas de su vida. Muy seguramente la ha vivido en la etapa escolar, en la laboral, en la calle…
¿Trató muchos casos de este tipo durante el último año?
Yo llevo asesorando a colectivos LGTBI aproximadamente ocho años, y he percibido de manera constante la infradenuncia. Por ejemplo, en situaciones en las que yo como abogado he intentado convencer a una víctima para seguir adelante y ha dado un paso atrás. Eso me ha pasado muchísimo, diría que casi en la mayoría de los casos. ¿Por qué? Porque la víctima no quiere o no puede invertir el tiempo que lleva reclamar, no quiere sufrir lo que se llama la victimización secundaria. Es decir, no quiero ir a la policía y que se rían de mí, al centro de salud a poner una queja porque van a saber que soy trans, etc.
¿Pasa más en jovenes o hay un aumento entre gente de más edad?
Creo que la victimología, es decir, cómo se comporta la víctima o encaja esa violencia es muy diferente. Un mayor va a tener más herramientas, va a saber dónde consultar, a dónde ir... Lo que sí percibo es que la violencia en la infancia, en la etapa infantil y adolescente es mucho más grave, porque las víctimas no tienen a dónde acogerse, no saben a qué fuentes acudir y muchas veces reciben violencia de fuentes de autoridad, como de la familia o los docentes. Con lo cual, imagínate el estado de indefensión en el que queda una persona menor de edad que es agredida por sus padres. Es decir, ¿qué hago?, ¿no? La persona que debería cuidarme me está agrediendo, que si sigo por aquí me va a echar de casa. El estado de desamparo es mucho más grave, con lo cual al final la violencia yo creo que genera mucho más impacto. Sobre todo, por el revuelo desde la ley trans, quizá la violencia haya sufrido un repunte.
Actualmente hay, tanto en las redes como en la política, mucha discusión e incluso discursos de odio trans. ¿Cree que esto se está trasladando a un aumento de agresiones contra este colectivo?
Te diré de inmediato: no lo creo, estoy completa y absolutamente seguro. Hay mucha gente que, durante mucho tiempo, aunque quisiera atacar a una persona, se lo guardaban, no daban ese paso adelante. Cuando ven en redes o en televisión gente que niega la identidad u orientación de otras personas, esta gente se siente reforzada. Y donde antes no daban paso adelante, ahora sí lo dan, porque tienen referentes. Esto antes de la ley trans no pasaba tanto. Había un cierto nivel de consenso incluso político. Todos los partidos del espectro político, absolutamente todos, en mayor o menor medida defendían los derechos del colectivo. Llegó un punto en el que se utiliza la negociación con derechos fundamentales como arma política. Y esto envalentona a muchos agresores.
Un caso a nivel político es la reforma de la ley trans en Madrid, con un gobierno del mismo signo que en 2016 aprobó una ley LGTBI.
Sin ninguna razón. Es una regresión para agredir al gobierno del Estado. Madrid no ha vivido ninguna polémica grande con personas trans para dar un paso atrás. Es un arma política fundamentada en nada. Los derechos fundamentales normalmente van hacia adelante, muy pocas veces hacia atrás, y las conquistas sociales no suelen retroceder, pero con respecto a colectivos, curiosamente sí sucede, y es algo muy extraño de ver desde un punto de vista técnico-jurídico. Antes de la ley trans, el derecho aplicado a las personas trans no le interesaba a nadie, casi todos estábamos de acuerdo. Ahora hay congresos, gente que nunca ha estudiado ni asesorado sobre esto de repente opina, es incluso bizarro.
¿Acaban estos ataques por despersonalizar al colectivo y, por tanto, alimentar los delitos de odio?
Se banaliza y se le quita importancia a la violencia. Yo creo que se hace una especie de paralelismo del anonimato en redes, que permite decir lo que se quiera sin consecuencias. Ese modus operandi se está trasladando a la vida real, gente que dice lo primero que se le pasa por la cabeza sin pensar en las consecuencias. Ves afirmaciones con respecto a menores de edad que hacen daño a la gente. En España hemos sufrido suicidios de menores trans por culpa del acoso y la violencia escolar, pero eso no frena a determinados sectores políticos a la hora de agredirlos. Se ha perdido el escrúpulo y ahora hay ataques políticos sin ningún tipo de control y todas las líneas rojas son sobrepasables, y más allá del debate hay personas y familias que sufren.
Hemos visto sentencias como la del caso del joven al que amenazaron con hacerle “hetero a hostias”, en la que lo que parecía un delito de odio claro al final no ha sido. ¿Se dan muchos casos así?
Esa sentencia no es la primera de este tipo. Había una de unos años antes en la que un juez decía que llamarle “moro de mierda” a una persona migrante no era un delito de odio. Pues en la misma línea, en este caso atacando a migrantes. Para mí es ilustrativo de un problema fundamental de los delitos en este país que, aunque están regulados y recogidos en los artículos 510 y siguientes del Código Penal, en la práctica se aplica muy poco o nada, porque cuando llegan a tribunales todo el mundo esgrime la libertad de expresión y aquí no hay delito de odio. Si no estamos dispuestos a llamarle a nada delitos de odio, honestamente, no sé para qué los hemos regulado. Si no estamos dispuestos como sistema judicial a meter nada en esa categoría, primero, ¿para qué la hemos creado? Y segundo, a mí lo que me hace pensar es que hay una resistencia del mundo jurídico a dotar de contenido los delitos de odio, sin darnos cuenta de que estamos dejando desprotegida a mucha gente. Creo que falta un poco de empatía, conocer a las personas del colectivo. Falta formación en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, porque si la víctima no va a denunciar porque tiene miedo de que la policía que se ría de ellos, la cosa nunca va a llegar al juez.
En lo relativo a la ley trans, algunos ‘influencers’ conservadores han hecho contenido diciendo que se iban a cambiar de sexo para disfrutar de “las ventajas” de ser mujer, a pesar de ser un fraude de ley.
La ley ya ha previsto el fraude, ha puesto una solución. Yo siempre pongo el ejemplo de los matrimonios fraudulentos. Imaginemos el absurdo de que alguien diga no, como hay matrimonios fraudulentos, vamos a abolir la institución del matrimonio. Sería ridículo, ¿verdad? Pues con esto igual, porque haya dos frikis que creen que quieren hacer algo para saltarse de la ley y mira qué malos somos y qué rebeldes que vamos a hackear el sistema judicial, que por eso eliminemos las protecciones de la ley trans yo creo que es un absurdo y que no se sostiene. Tenemos resoluciones de registros civiles aplicando el fraude de ley correctamente. Desde luego, creo que se está dando voz a quien no hay que darla, que es a los que quieren ganar sus minutos de fama, además con interés económico de por medio. Si la ley trans fracasa, fracasamos toda la sociedad, y estamos dejando mucha gente por el camino. ¿Que tiene defectos? Desde luego que sí. Y yo los he señalado desde el principio. Pero, ¿quién cree que todas las leyes salen perfectas? Quien piense que, por ejemplo, la ley de salud de Galicia es perfecta, pues lo siento, pero no.
¿Qué pasos debe seguir una víctima de un delito de odio?
Si su ayuntamiento tiene un servicio de asesoramiento, que vaya. Y si no hay, que busque en algún colectivo o asociación, incluso por redes. La mayoría tienen experiencia en temas jurídicos o abogados cerca. Y después, a la hora de escoger el método, para reaccionar ante una violencia, mucho cuidado y mucho análisis. Yo en las formaciones digo que, si nuestra primera idea es ir a la Policía para todo, tenemos un error. Depende de la gravedad del evento. Si es muy grave, sería recomendable ir antes a un colectivo para, por ejemplo, ir acompañado a colocar la denuncia, para tener ese apoyo. Las asociaciones son la médula espinal de estos casos.
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