Como preparar tu coche para el mal tiempo: ocho consejos para hacer frente a la llegada del frío
Al igual que con la ropa o las casas, los vehículos necesitan prepararse para afrontar los meses de otoño e invierno para que podamos llegar a casa sanos y salvos

Preparar el coche para el mal tiempo es clave para nuestra seguridad vial / Freepik
El verano se ha terminado, y ya hemos tenido el primer temporal fuerte de la temporada. Con la llegada del frío todos nos preparamos en varios aspectos de nuestra vida: nos aseguramos de que tengamos bien lleno el armario de ropa de abrigo, de que la caldera tenga el suficiente combustible para que funcionen el agua caliente y la calefacción... Estos pasos, ya inherentes a nuestra vida cotidiana y que hacemos por costumbre, deberían extenderse a los coches, que también necesitan su mantenimiento para mantenernos seguros en la calzada ante las bajas temperaturas.
Los accidentes de tráfico siguen siendo una de las principales preocupaciones tan pronto llegan el frío y las lluvias, ya que factores como las carreteras mojadas o la falta de visibilidad pueden aumentar los despistes del conductor y la peligrosidad al volante. Comprobar el estado de tu coche antes de un viaje es siempre recomendable, pero con la llegada del frío aún más. Estos son algunos consejos que debes adoptar a la hora de preparar tu vehículo para una conducción segura en los meses más gélidos.
Revisar y, si es necesario, cambiar los neumáticos
Los neumáticos, al ser el único punto de contacto del coche con el suelo, son excepcionalmente importantes para conseguir un agarre adecuado en situaciones de baja adherencia. Los neumáticos estándar o de verano son utilizados en la mayoría de las ocasiones durante todo el año, ya que proporcionan un agarre correcto en seco y lluvia. Sin embargo, cada vez se empiezan a utilizar más los neumáticos cuatro estaciones, que son algo más caros, pero proporcionan un agarre y tracción muy superiores en situaciones “peliagudas” de barro o helada.
"Los neumáticos de invierno son muy recomendables en lugares donde las temperaturas bajan de los 7ºC fácilmente, ya que sus surcos más profundos ayudan al agarre en situaciones de nieve o lluvia muy intensa", asegura David Andrade Baliño, dueño de un establecimiento de neumáticos en A Estrada. Sin embargo, en gran parte del país no se usan ya que en situaciones de más de 7ºC se desgastan muy rápido.

Comprobar la profundidad del surco de los neumáticos es muy importante para asegurar la adherencia / Freepik
Independiente del neumático, es vital mirar la profundidad de los surcos de la rueda. Un truco sencillo es con el borde plateado de la moneda de 2 euros: la introducimos en el surco, y si lo tapa hasta la parte dorada están en buen estado, ya que la banda plateada tiene 4 milímetros de ancho. "A partir de los 3mm de profundidad el neumático comienza a perder adherencia, y a partir de los 1,6mm la capacidad de drenaje de agua del surco es nula", dice Andrade, por lo que ya pueden surgir problemas de aquaplanning o falta de agarre.
Y, por supuesto, si vas a transitar por una zona en la que se esperan nevadas, debemos llevar cadenas en el coche para instalarlas si fuera necesario.
Vigilar el desgaste de las escobillas y el líquido limpiaparabrisas
Si tus limpiaparabrisas comienzan a dejar surcos o restos en el cristal cuando llueve y no achican el agua bien, es hora de cambiar las escobillas, ya que es probable que estén gastadas. Siempre es recomendable cambiarlas más o menos cada año, pero en temporadas de lluvia es aún más importante tener una buena visibilidad, ya que, si cae agua de forma muy pronunciada, la visión a través del parabrisas puede verse gravemente reducida y causar un accidente.
No es especialmente caro cambiar las escobillas, ya que suelen rondar los 20-30 euros la pareja, y la seguridad en la carretera no tiene precio.
Es de vital importancia asegurarse de que el líquido del limpiaparabrisas está bien cargado, ya que si nos cae cualquier tipo de suciedad u hojas no podremos quitarlas del cristal, causando un grave problema de visibilidad.
Revisa las luces
A medida que se acerca el invierno, y especialmente tras el cambio de hora, las horas de luz diurna se vuelven cada vez más cortas, amanece más tarde y anochece más rápido. Es muy probable que nuestros viajes de ida y vuelta al trabajo se realicen en la oscuridad, por lo que revisar que los faros del coche iluminan correctamente –no solo ver si están fundidas, sino ver que su visibilidad es correcta y no están degradadas– es fundamental.

Se deben revisar todas las luces del coche para asegurarse de que iluminen lo suficiente / Freepik
No nos debemos quedar solo en las de uso habitual, es decir, los intermitentes, luces de cerca, largas, posición y freno. Es primordial comprobar el funcionamiento de las luces de niebla delanteras y traseras, que en ocasiones olvidamos por no usar durante largos períodos del año. No olvidarnos también de mirar si la luz de marcha atrás funciona.
Es recomendable llevar alguna bombilla de repuesto en el coche para que pueda ser cambiada rápidamente en casa o en un taller.
Comprobar todos los líquidos del coche
Para evitar quedarse estancado en un lugar remoto o evitar daños graves en el motor, debemos comprobar que el coche tiene sus fluidos al día y rellenados correctamente.
El anticongelante se encarga de refrigerar el motor y de prevenir que los fluidos del motor se congelen, por lo que es muy importante comprobar que se usa el adecuado y que está en un nivel aceptable para evitar daños en el motor. Es recomendable, ante cualquier duda, revisarlo en un taller para ver los parámetros adecuados del coche y si necesita más cantidad o no.
Debemos revisar también el aceite del motor, que debe tener la viscosidad adecuada para resistir las bajas temperaturas y así que lubrique el motor adecuadamente. Hay que seguir las recomendaciones del fabricante, consultar con tu taller de confianza y cambiar el filtro si es necesario.
Revisar los frenos en su totalidad
En carreteras mojadas o heladas, tener unos frenos que funcionen correctamente pueden significar la diferencia entre llegar a casa sano y salvo y tener un grave accidente. Comprobar que las pastillas y los discos de freno están en buen estado es primordial.
El líquido de frenos tiene igual importancia, siendo clave purgarlo y cambiarlo en caso de que este parezca sucio o esté deteriorado.
Preparar un 'kit' de invierno
Llevar en el coche un pequeño kit de emergencia en caso de contratiempo es algo que puede parecer insignificante, pero puede sacarnos de un apuro si nos vemos atascados en cualquier situación. Debe incluir elementos como una linterna, cables de arranque, una pequeña pala para achicar nieve, un raspador de hielo, un spray para derretir el hielo de los cristales o manillas de las puertas o un botiquín, entre otros.
Si vas a transitar por lugares remotos en los que haya riesgo de quedarse atascado, tener una manta térmica, una batería portátil para el móvil o alimentos no perecederos también es una buena idea.
Tener siempre a mano en el móvil números de emergencia
Algo muy sencillo, que nos lleva muy poco tiempo, pero que puede salvarnos en una situación crítica. Grabar en los contactos los números de emergencia pertinentes, así como del servicio de grúa o asistencia en carretera, puede ahorrarnos disgustos, especialmente si no tenemos buena cobertura de internet para buscar estos números.

Tener siempre números de emergencia a mano en el móvil puede ser muy útil en situaciones peligrosas / Freepik
También es recomendable poner nuestra información médica en el apartado de llamada de emergencia en la pantalla de bloqueo de nuestro móvil. No siempre es necesario, pero nunca está de más si nos vemos en un accidente y alguien nos socorre, de forma que pueda mirar si somos alérgicos a determinados elementos o datos como nuestra medicación o grupo sanguíneo.
Practicar técnicas de conducción seguras
Y, por último y por supuesto, ajustar nuestra conducción a los elementos. Reducir la velocidad, aumentar la distancia con el coche de delante, mantener las luces encendidas en situaciones de baja visibilidad, no frenar bruscamente en carreteras heladas, no hacer cambios bruscos de dirección o hacer comprobaciones extra en los espejos es siempre recomendable.
Una conducción segura es siempre importante, pero en estos escenarios, es mejor llegar tarde a tu destino que no llegar. La seguridad, siempre por delante.
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