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ENFERMEDAD CRÓNICA

Más de dos millones de afectados por covid persistente, sin acceso a unidades especializadas: "La atención sigue muy desordenada"

Catalunya, País Vasco, Canarias y Aragón cuentan con consultas monográficas para tratar a pacientes que, por sus síntomas, ya se consideran crónicos; la de Galicia, es la última unidad que se ha cerrado

Imagen de archivo de la unidad de covid persistente de Can Ruti, en Badalona.

Imagen de archivo de la unidad de covid persistente de Can Ruti, en Badalona. / EP

Madrid

El covid persistente ya está incluido en el Plan Operativo 2025-2028 de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad. Un paso adelante que celebran los más de dos millones de afectados. Permitirá que enfermos de cualquier punto de España puedan recibir la misma atención médica, sin dar tumbos entre consultas. Porque, hasta ahora, esa atención a quien padece las secuelas de la dolencia tras contagiarse por SARS-CoV-2 ha estado "muy desordenada", admite la doctora Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Las asociaciones de pacientes quieren, además, acceso a unidades especializadas. En España, solo comunidades como Catalunya, Canarias, País Vasco o Aragón, cuentan con esos recursos. Otras, como la que había en Galicia, ya han echado el cierre.

Un disgusto para pacientes que son "crónicos y complejos", señala Delphine Crespo, presidenta de Long Covid Aragón. El malestar, la fatiga, la disnea (falta de aire), el dolor torácico, las palpitaciones, la niebla mental (anomia), la afonía, el deterioro cognitivo... son cuadros muy característicos de una enfermedad de la que se han descrito más de 200 síntomas. "No es raro que tengamos hasta 26 por paciente. Atención Primaria es la primera línea que nos recibe. Se portan muy bien. Pero tienen muy poquito tiempo de consulta y están muy desbordados. Y no tienen este abordaje multidisciplinar que estamos pidiendo", señala Crespo.

"Nos gustaría que hubiera más igualdad de condiciones en todas las comunidades autónomas", añade. Así consta en la iniciativa de ocho asociaciones de pacientes, incluida la suya, que presentaron a Sumar, basada en el documento 'Análisis de situación, pronóstico y propuesta de acciones para el cuidado del paciente con Covid Persistente', que derivó en una proposición no de ley (PNL) aprobada en el Congreso de los Diputados en diciembre de 2024. Que el covid persistente sea reconocido como enfermedad crónica es uno de los últimos logros.

Un "paso importante", en palabras de la ministra de Sanidad, Mónica García, quien ha aclarado que, ahora, el abordaje específico del covid persistente, dentro de la Estrategia de Cronicidad, corresponde a las comunidades autónomas con "protocolos específicos y circuitos asistenciales".

Los recursos

Delphine Crespo enumera las comunidades que cuentan con atención superespecializada para los pacientes: Catalunya –cita como referente el Hospital Germans Trias i Pujol, Can Ruti (Badalona) que, además, puso en marcha en diciembre de 2020 una unidad pionera orientada a la población pediátrica Euskadi, Canarias y la suya, Aragón, donde recientemente se han llevado un buen susto temiendo por su cierre. De momento, sigue abierta. Aunque, matiza Crespo, consiste en un itinerario máximo de 6 meses en el que los enfermos son derivados a otros especialistas sin que se retome el contacto inicial, lo que les preocupa.

El temor de los pacientes es fundado. La Asociación Gallega de Covid Persistente (ASGACOP) ha denunciado el desmantelamiento del recurso con el que contaban, ubicado en Ourense. También se han ido cerrando paulatinamente aquellas unidades poscovid que nacieron en los hospitales en lo más crudo de la pandemia. Aclaran desde las asociaciones que tiene su lógica porque esos recursos estaban destinados no para enfermos de covid persistente, sino para atender a los pacientes que habían estado muy graves, ingresados en la UCI y arrastraban secuelas severas de esa propia hospitalización.

Delphine Crespo y Pedro Gullón, director general de Salud Pública en un acto.

Delphine Crespo y Pedro Gullón, director general de Salud Pública en un acto. / CEDIDA

En Madrid, con datos aportados desde la Consejería de Sanidad relativos a febrero de 2024, hospitales públicos como el 12 de Octubre, La Princesa, el Gregorio Marañón o el Infanta Leonor, también disponen de recursos para los afectados. Pero desde las asociaciones, insisten. No son consultas monográficas, con médicos de diferentes especialidades, para atender las distintas patologías que presentan los enfermos, como las de Cataluña, Canarias, Euskadi o Aragón.

Intervención muy específica

"Son unidades muy necesarias porque hay pacientes muy complejos que requieren una intervención específica y muy diferente de la práctica clínica que tenemos habitual. También es verdad que no todos los pacientes necesitan un recurso así, lo que sí necesitan es que asumamos nuestro papel asistencial dando respuesta a este abordaje integral", indica por su lado la doctora Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la SEMG.

La doctora Pilar Rodríguez Lego

La doctora Pilar Rodríguez Lego / SEMG

Eso sí, considera, es vital que "se dé respuesta a estos casos que asoman en la punta del iceberg". Porque, asegura, hasta ahora la atención ha sido "bastante desordenada, cada paciente va por los síntomas que tiene y no se hace un abordaje integral". Por eso cree importante que el covid persistente –junto a la enfermedad celiaca, el dolor crónico no oncológico o las secuelas de la polio– hayan pasado a ser consideradas enfermedades crónicas, tras el acuerdo al que han llegado el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS). "Esto es una manera de dar un paso adelante y de que se vean reconocidas estas necesidades", remarca Rodríguez Ledo.

Queda trabajo por delante, insiste la médico. "Las enfermedades crónicas requieren de nuestro esfuerzo organizativo para hacer el seguimiento y adaptar el plan terapéutico, no solamente de fármacos, sino de otras opciones que pueda haber. Y en este caso, no tenemos fármacos curativos, pero sí que podemos estabilizar los síntomas con los medicamentos que tenemos. Eso implica, desde realizar el diagnóstico y tener registrados a los pacientes, hasta tener un plan de tratamiento y ver cómo va evolucionando la enfermedad", concluye.

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