Amicos, 25 años acompañando sueños
Tras un cuarto de siglo de actividad, la asociación que nació para facilitar una vida mejor a aquellos que precisan atención especial continua supera las 1.200 personas usuarias y cuenta con un equipo de 130 profesionales centrados en promover su independencia, sus aspiraciones y su inclusión en la sociedad.

Miembros del proyecto Cabalga, una iniciativa de la asociación que busca recuperar gorgonias y devolverlas a su hábitat natural. | A.
Iago rodríguez
La asociación Amicos comienza su andadura hace veinticinco años de la mano de un grupo de madres y padres que deciden impulsar una entidad que trabaje para que sus hijos e hijas con discapacidad intelectual puedan vivir una vida plena, con derechos, oportunidades y decisiones propias. Hoy ese sueño está más vivo que nunca, en un equipo de 130 personas que impulsa una metodología centrada en la persona, en la libre elección y en el apoyo integral tanto a las personas que acuden a sus centros como a sus familias. Actualmente, cuentan con más de 1.200 personas usuarias.

Una de sus actividades es la plantación de árboles. | Amicos.
Sus instalaciones, el Centro de Atención Integral de Boiro y el Centro de Educación Especial de Oleiros (Ribeira), guardan entre sus paredes las historias de superación de decenas de luchadores con aspiraciones, aficiones y sentimientos que buscan ser incluidos en la sociedad tal y como son.

Escolares descubriendo el ‘hospital’ de corales de Amicos. | A.
Una de ellos es Raquel Fernández (53 años), que tiene una discapacidad intelectual y pasa las mañanas en el Centro de Día de la asociación . Ella se define como una «muy buena persona, amable y cariñosa». Sus ansias por aprender no tienen límite: «Me gusta venir todos los días, hacer cosas nuevas y estar con las técnicas».
En Amicos basan sus servicios en un plan de atención personalizado, permitiendo que cada beneficiario pueda decidir qué actividad probar en función de sus gustos. La oferta de iniciativas es incontable: deporte, comunicación, música, manualidades, etc. En el caso de Raquel, lo suyo es la repostería y la terapia física: «Lo que más me gusta es el obradoiro Larpeiros, donde hacemos pasteles y postres, y tamén disfruto yendo a fisioterapia con Inés, que me ayuda a hacer mis ejercicios».
Prueba de la libertad con la que pueden vivir los integrantes de la asociación es que nada más comenzar el año deciden con su grupo de apoyo los objetivos que quieren completar a lo largo del mismo. «Pueden fijarse una o diez metas siempre que sean concretas y realizables de acuerdo a sus necesidades. Si uno decide que quiere aprender a bailar, investigamos dónde puede cursar clases, qué días son, quién lo puede acompañar. Otra persona puede plantearse hacer una formación musical y se la buscamos», explica la psicóloga y responsable del área de Personas, Pilar Sampedro.
Ejemplo de ello es Jesús Medina (19 años), usuario del Centro Residencial boirense con discapacidad intelectual, que aspira a completar en el futuro un curso relacionado con el mantenimiento de ordenadores, ya que le interesó «la parte técnica y todo lo referente a su arreglo» desde que participó en un taller sobre impresión 3D.
Gracias al trabajo conjunto de los grupos de apoyo que acompañan a los miembros de la asociación, donde se puede encontrar desde psicólogos, logopedas, integradores sociales y monitores de ocio hasta sanitarios y pedagogos, las personas que requieren de atención especial pueden impulsar su autonomía e independencia a través de llamativas iniciativas.
Fomentan su autonomía y los apoyan emocionalmente
La responsable del Centro de Educación Especial de Oleiros, Nuria Fernández, cuenta que «la entidad es propietaria de un piso en Ribeira que utiliza para fomentar la familiarización de los chicos y chicas con tareas cotidianas como hacer la cama, poner la mesa, lavar los platos o mantener su higiene personal», y que escogen ir con ellos a este lugar «porque les motiva mucho más hacerlo fuera del centro escolar».
Garantizar la felicidad de los usuarios es la preocupación principal de Amicos. Para ello, juega un papel fundamental el proceso de gestión de las emociones. «En Oleiros tratamos con niños y jóvenes de entre 3 y 21 años que tienen complicaciones para la comunicación oral. Esto lleva a que se den casos en los que, para hacernos saber que les pasa algo, se produce una alteración. Es muy importante tratarlo para facilitar tanto su propia vida como la de sus familias», explica Nuria.
Así, gracias especialmente a la ayuda de su psicóloga, Jesús Medina ya no sufre en tanta medida estas situaciones. «Poder hablar con alguien, hace que todo mejore», dice este usuario.
Después de años trabajando en la asociación, Nuria y Pilar coinciden en que cuando más sonrisas y carcajadas ven en Amicos es durante las excursiones a lugares como la playa, el campo u otras ciudades y en celebraciones de fechas especiales como el Magosto, el Samaín o la Navidad. «Se lo pasan increíble, mirar sus caras y verlos tan felices es lo que queremos para ellos y sus familias», indican.
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