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¿Cómo sobrevivir a tus cenas de Navidad?

Hablamos con Julio García Gómez, experto en comunicación social de la Fundación Casaverde, que acaba de elaborar un manual para ayudarnos a superar estos rituales navideños sin perder la compostura, pero, sobre todo, la paciencia

Imagen de una cena de Navidad

Imagen de una cena de Navidad / Pexels

Rodrigo Paz

Rodrigo Paz

Santiago

Diciembre es un mes de reencuentros, un mes de festejos y, para ciertas personas, un mes que vuelve a poner sobre la mesa uno de sus escenarios más temidos: las cenas de Navidad, esos encuentros que algunos se ven forzados a compartir ya sea con familiares a los que resulta difícil soportar o con jefes y compañeros de trabajo. ¿Cómo debemos desenvolvernos en estos entornos sin caer en conflictos, situaciones incómodas o excesos que luego pasen factura? Para responder a esta pregunta hablamos con Julio García Gómez, experto en comunicación social de la Fundación Casaverde, que acaba de elaborar un manual para ayudarnos a «sobrevivir» a estos rituales navideños sin perder la compostura, pero, sobre todo, la paciencia. Porque hay quien tiene que aguantar cada cosa...

Según García, el primer error es acudir a la cenas de Navidad pensando que serán un campo de batalla. «Hay que estudiar estratégicamente dónde nos sentamos, ir con la actitud adecuada y ser hábiles, amables y agradables, dejando en todo momento que los demás se puedan expresar», aconseja García.

El experto también recomienda aparcar de las conversaciones temas polémicos como la política, el sexo y los asuntos económicos personales. «Nada de presumir de sueldo ni de lamentarse por lo poco que se gana. Tampoco es buen momento para sacar viejas rencillas o reproches. En su lugar, es mejor tener conversaciones ligeras y unificadoras. Se puede hablar de recuerdos de otras celebraciones, de anécdotas o momentos compartidos... Si estamos en una cena de empresa, podemos conversar sobre objetivos generales de la compañía, puntos de mejora o cambios positivos recientes, siempre con un tono constructivo e integrando a los recién llegados al mismo tiempo que se pueden recordar a quienes ya no están. Todo ello sin forzar y sin convertir la velada en una reunión de trabajo encubierta», añade.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es la vestimenta. García asegura que no es necesario vestir como para una boda, pero tampoco conviene desentonar. «Lo ideal es consensuarlo con compañeros de trabajo o familiares y adaptarse al local en el que se va a celebrar la cena para evitar sorpresas y contrastes incómodos. En estas reuniones cada gesto cuenta, no solo cómo vamos vestidos, también el tono de voz, el perfume, incluso el maquillaje. La normalidad es lo que hay que buscar en un encuentro de este tipo en el que, por supuesto, debemos tener prudencia con el alcohol. Un exceso puede dar lugar a escenas o memes que después circulen en redes sociales. Tampoco hay que prolongar en exceso la cena. Si uno está cansado, no es necesario agotar hasta el último cartucho», sentencia García.

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