Semillas para vivir más y mejor
La chía, el lino, el sésamo o la amapola comparten varias propiedades nutricionales destacadas y son una excelente fuente de ácidos grasos insaturados en la alimentación
Rafa Sardiña
Aunque pequeñas, las semillas concentran una cantidad de nutrientes que las convierten en auténticos superalimentos. Desde chía y lino, que son las más consumidas, hasta las menos conocidas de cáñamo o amapola. Cada una ofrece propiedades únicas que fortalecen los huesos, el corazón y el sistema inmunológico.
«Además del lino y la chía, se recomienda incluir en una dieta saludable otras semillas como: semillas de sésamo, semillas de calabaza, semillas de cáñamo, semillas de girasol, semillas de amapola», explica Rita Hernández Domínguez, técnica superior en Dietética y Máster en Nutrición Deportiva y Clínica del Hospital Universitario Vithas Las Palmas. Las semillas comparten varias propiedades nutricionales destacadas, todas son una excelente fuente de ácidos grasos insaturados, especialmente omega-3 y omega-6, que contribuyen a la salud cardiovascular, tienen un alto contenido en fibra dietética, lo que favorece el tránsito intestinal y ayuda a mantener la sensación de saciedad.
Semillas de sésamo
Son especialmente beneficiosas para la salud ósea debido a su alto contenido en calcio, un mineral esencial para el mantenimiento y la fortaleza de los huesos. Además, contienen otros nutrientes clave como el magnesio, el fósforo y el zinc, que participan en la formación y regeneración ósea. El consumo regular de semillas de sésamo puede ayudar a prevenir la pérdida de densidad ósea y reducir el riesgo de osteoporosis, especialmente en etapas de la vida donde las necesidades de calcio aumentan, como la menopausia o la vejez.
Semillas de calabaza
El zinc, presente en abundancia en las semillas de calabaza, es un mineral fundamental para el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Este nutriente ayuda a fortalecer las defensas del organismo, ya que participa en la producción y activación de células inmunitarias como los linfocitos y macrófagos. Además, el zinc favorece la cicatrización de heridas, contribuye a la respuesta inflamatoria adecuada y protege frente a infecciones, ya que interviene en la síntesis de proteínas y en la replicación del ADN, procesos esenciales para la regeneración de tejidos y la respuesta inmunitaria. Por todo ello, consumir semillas de calabaza puede ser una estrategia natural para apoyar el sistema inmune y reducir el riesgo de enfermedades infecciosas.
Semillas de girasol
Aportan diversos beneficios para la salud cardiovascular: son ricas en ácidos grasos insaturados, especialmente ácido linoleico (omega-6), que ayudan a reducir los niveles de colesterol LDL («malo») en sangre y favorecen el aumento del colesterol HDL («bueno»). Contienen además vitamina E, un potente antioxidante que protege las células del daño oxidativo y contribuye a la prevención de enfermedades cardiovasculares. Su aporte de magnesio ayuda a mantener la presión arterial en niveles saludables y favorece la función muscular, incluido el músculo cardíaco.
Incorporar semillas de girasol en una dieta equilibrada puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades del corazón y mejorar la salud de los vasos sanguíneos.
Semillas de cáñamo
Son una fuente de proteína completa para los veganos, ya que contienen los nueve aminoácidos esenciales que el cuerpo humano no puede producir por sí mismo y que deben obtenerse a través de la dieta (histidina, isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano y valina). Su proteína es de fácil digestión y asimilación, lo que la convierte en una excelente opción para quienes siguen una alimentación basada en plantas.
Incluirlas en la dieta puede ayudar a cubrir las necesidades proteicas diarias, favorecer la recuperación muscular y mantener la salud general, especialmente en personas que no consumen productos de origen animal.
Semillas de amapola
Destacan por su contenido en compuestos como alcaloides, ácidos grasos saludables, minerales como el calcio, magnesio y zinc y vitaminas del grupo B. Tradicionalmente, se les han atribuido propiedades calmantes y relajantes gracias a la presencia de pequeñas cantidades de compuestos como la morfina y la codeína, aunque en dosis muy bajas y no comparables a los fármacos.
En cuanto a la salud mental y la calidad del sueño, se considera que el consumo moderado de semillas de amapola puede favorecer la relajación y ayudar a conciliar el sueño, especialmente cuando se utilizan en infusiones o como complemento en la alimentación, esto se debe a su ligero efecto sedante natural, que puede ser útil para personas con insomnio leve o estrés. Por por otra parte, su aporte de magnesio contribuye al buen funcionamiento del sistema nervioso y puede ayudar a reducir la ansiedad.
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